Sin categoría

EL CASO TRUMP: LAS BODAS DE SANGRE DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL 

Juan Suárez Falcó 

Observamos el mundo y vemos cómo el Mal se extiende aparatosamente por el orbe con su colosal ruido mediático. La serpiente parece estar a punto de enroscarse sobre todo lo humano con su abrazo de muerte. Sin embargo, en medio de este fragor, el Espíritu Santo, dulce huésped del alma, sopla suavemente sobre los corazones de muchos, susurrando la Verdad bella y antigua de siempre. Porque somos cada vez más los que entendemos en qué momento crítico de la Historia nos encontramos. Literalmente… al borde del precipicio.

El punto de partida reciente lo marcó sin duda la extrañísima y aparente renuncia de BXVI, que justificó por sus pocas fuerzas para gobernar la Iglesia, para retirarse al silencio y a la oración. No obstante ello, pocos parecen haberse extrañado de que se quedara vestido de papa y actuando – a modo de katejon –, desde el primer momento de su retiro vaticano, por medio de entrevistas, libros, prólogos, cartas, etc., para salvaguardar la doctrina católica frente a los embates destructores del Cardenal Bergoglio.

Aunque sabido, es necesario recordar que Juan Pablo II y BXVI se enfrentaron a pecho descubierto con la cultura de la muerte promovida por la ONU, Estados Unidos y la UE, nacida de las logias y del liberalismo masónico occidental. La anticoncepción, el aborto, la eutanasia fueron objeto de sus dardos. Y el mundo les odió. Se opusieron con igual valor a la pérdida de la moral cristiana condenando el adulterio, la cultura gay y la ideología de género. Lucharon también contra la hidra de la falsa espiritualidad de la Nueva Era – la falsa religión del hombre hecho Dios -, que comenzaba ya entonces a ganar adeptos y que ahora campa a sus anchas entre los jóvenes y, ¡ay! en no pocos conventos y monasterios. Finalmente se batieron contra el comunismo, apoyando a la Iglesia en los países tras el telón de acero y coadyuvando de forma decisiva a la caída del Muro de Berlín.

Pero ahora la cosa es bien distinta. Marco Aurelio, en sus “Pensamientos” avisaba de que para saber quién está detrás de cualquier acción visible había que preguntarse “Cui Prodest?” (“¿A quién aprovecha?”). Pues bien, siguiendo este viejo aforismo parece evidente que la “pandemia” del COVID ha sido creada para imponer el Nuevo Orden Mundial, aprovechando el miedo y la parálisis social. ¿En qué consiste? Básicamente, en la unión del liberalismo y del comunismo, hermanos aparentemente enfrentados – como dos gemelos que se dan la espalda en el vientre materno – pero en realidad, hijos de la misma madre: el materialismo ateo.

Como bien nos advertía el padre Castellani, ambos son furibundamente anticatólicos: uno lo ataca de manera sibilina, como es propio de la pantera negra del Apocalipsis 13, 2 (la Bestia salida del Mar) mientras que el otro lo hace de frente y sin caretas (el Dragón Rojo, Apoc. 12).

Ahora se nos corta el flato al ver el ritmo de los acontecimientos. Porque se quiere implantar una tecnodictadura (¡ay, el eterno mito judaico del Golem!) basada en el reconocimiento facial, la geolocalización de personas, la Inteligencia artificial, el transhumanismo (la implantación de chips o de tatuajes que permitan comprar y vender con seguridad y rapidez), la edición genética, etc., con la excusa de que es necesario controlar a la población y evitar la propagación del virus.

La inminencia de los acontecimientos es altísima. Las bodas de sangre entre el liberalismo masónico y el comunismo se están celebrando estos días ante nuestros ojos. Y la prueba definitiva es el caso Trump, o, para ser más precisos, la unanimidad del golpe de Estado que está sufriendo de los medios de comunicación y de la nomenklatura de ambos partidos.

Trump es una enorme piedra en el zapato del globalismo y éste sabe que no puede dejarle en el Gobierno del país más poderosos del mundo cuatro años más, ya que la reacción patriótica y el despertar – que ya se está produciendo – del pueblo norteamericano les relegarían para siempre. Saben que es ahora o nunca y por eso están dispuestos a todo para que no sea reelegido. Y por eso el fraude electoral ha sido descomunal, con el asombroso apoyo en ambas orillas del Atlántico de todos los mass media, de todos los partidos socialdemócratas, liberales y socialista-comunistas, de la Iglesia y sus medios (Canal 13, la COPE) y de varios grupos intelectuales (1). Porque Trump es un outsider que no pertenece a las élites judaicas y masónicas que dirigen los destinos de los dos grandes partidos estadounidenses.

Todo esto confirma la tesis de Marx: las revoluciones liberales eran un primer paso hacia la revolución bolchevique, en la misma dirección y en continuidad ideológica. Porque demócratas y republicanos, socialdemócratas y liberales comparten una misma ideología respecto del mundo, que se ha visto amenazada por un patán de Queens que realmente apoya a los trabajadores y rechaza con toda su alma a los impostados jerarcas de ambos partidos, salidos de las hermandades de la Ivy League, que vuelan de costa a costa al tiempo que se mofan del país interior (el “flight over country” o la “White trash”, la “basura blanca” que vota a Trump, según una de sus más conspicuas representantes, Hillary Clinton).

El partido demócrata y gran parte del republicano (al igual que los socialdemócratas y liberales en Europa) han llegado a un acuerdo y se están dando promesa de matrimonio. Ya no representan a los trabajadores ni a sus patrias. Nos han traicionado. Se han echado en manos de globalistas y millonarios extranjeros como Gates, Schwabb, Soros, Zuckerberg, etc.

Esa unión entre liberales e izquierdistas se ve bien en España, donde el PP y Ciudadanos (liberales) apoyan ahora el Gobierno social-comunista de Sánchez e Iglesias. Este connubio aparentemente contra natura no lo es tanto en la medida en que viene impulsado por la ONU, el corazón de las tinieblas, que considera a China el modelo a seguir para consumar ese extraño maridaje (liberal en su economía, comunista en su política) pues ha sido “ejemplar” – según la OMS – la forma autoritaria de salir del problema del virus que ellos mismos crearon. No es casualidad, echando la vista atrás, que la ONU ya alabó a China en sus Conferencias de El Cairo, Pekín o Río de Janeiro por su modelo neomalthusiano de hijo único, por ser más sostenible y respetuoso para el medio ambiente, sin reparar en la minucia de que pasaba y pasa por el asesinato por aborto de millones de niños al año…. (2)

Tampoco es casualidad que Hillary Clinton hiciera su tesis doctoral sobre la figura del comunista y satanista de Chicago Saul Alinsky, quien en su obra “Tratado para radicales” incluye un prólogo titulado “¿Cómo construir un estado socialista?” donde daba todas las claves de la revolución de color que ahora se está produciendo en USA y del plan para su implantación. La misma “escuela” ideológica, por cierto, de donde bebió Obama tras su paso por Chicago.

Todo el NOM está siendo cómplice en el golpe de Estado que está sufriendo USA en la persona de Donald Trump. Toda la UE se ha apresurado, al igual que el Vaticano, a reconocer a Joe Biden como Presidente, cuando aún no hay proclamación oficial y están prosperando las demandas judiciales de fraude, que irremisiblemente llegarán hasta el Supremo. Trump es al mundo lo que BXVI a la Iglesia, el obstáculo, el katejon del orden civil, el que mantiene aún en el mundo occidental el vetus ordo del imperio romano basado en la justicia, la auctoritas del Derecho, de los jueces, del Ejército y la policía, la educación basada en el mérito y capacidad, la familia como institución fundante del orden social, etc.

Solo China, Rusia y otros no han felicitado a Biden. Pero no porque sean países conservadores o cristianos, evidentemente, ni porque quieran luchar por el modelo soberanista y patriótico de Trump. Al contrario: son comunistas. Pero apoyan a Trump porque saben que es un formidable factor divisivo en USA y necesitan una guerra civil en ese país para poder invadir Europa y América e imponer su sueño global marxista.

Por otra parte y más importante si cabe, el papado, el katejon espiritual, comenzó a caer con la usurpación del trono de Pedro por parte de Jorge Mario Bergoglio, aupado por Obama, Biden, Clinton y el resto del globalismo mundial. Y cuando BXVI muera comenzará, sin duda, el fin de los tiempos, como dijo la Virgen en la profecía de los papas en Garabandal.

Por eso la Iglesia de Bergoglio está aliándose con el mundo de la misma forma: pacto con el Gobierno comunista chino (haciéndose cómplice de la persecución y martirio de la Iglesia fiel de ese país); apoyo al abortista, pro ideología de género, eugenista y globalista Biden como candidato a la Presidencia norteamericana; respaldo a la ONU (a la que los católicos “tenemos que obedecer”, según dijo sin pudor alguno); proclamación de la fraternidad universal sin Cristo (Fratelli Tutti, etc.); y pacto con la ONU, uniéndose a la Agenda 2030, que promueve el neomalthusianismo, con la justificación del engaño y falso dogma del cambio climático antropogénico: aborto, derechos de salud reproductiva e ideología de género.

Y así, siguiendo el diktat de sus amos, Bergoglio apoyó el cierre de las Iglesias en Italia por el COVID (llamó a la Conferencia Episcopal italiana para que se plegara al lockdown de la primavera de 2020), llegando a descalificar a los sacerdotes que se atrevieron a celebrar misas clandestinas (3) y, recientemente, obligando a dimitir a Mons. Giovanni D´Ercole, quien se atrevió a decir que las Iglesias debían permanecer abiertas para el pueblo de Dios (4).

En resumen, las jerarquías y élites políticas de ambas ideologías han dejado de representar al pueblo para echarse en manos de la plutocracia judaica internacional, furibundamente anticristiana. Y lo mismo está ocurriendo en la Iglesia, donde la apostasía invade su jerarquía, que, con excepciones contadas, ya no defienden a Lázaro sino al Epulón mundialista. Tenemos ya al falso profeta entronizado y falta por aparecer en escena el personaje carismático y atractivo que traiga soluciones humanas a la formidable crisis económica, social, sanitaria y bélica que ahora está desencadenando la “pandemia” del COVID. Avisados estamos.

La masonería liberal se ha unido, pues, al comunismo, tanto en el orden civil como en el religioso, y este matrimonio del que hablamos está plasmado en el Apocalipsis, capítulo 17, en la poderosa imagen de la Gran Ramera que se embriaga con la sangre de los mártires (por ahora chinos, pero pronto toda la Iglesia fiel que se opone a Bergoglio), vestida de púrpura y rojo (los obispos y cardenales apóstatas que ahora caen en la gran apostasía), cabalgando el Dragón rojo del comunismo. De lo que San Juan, al verla, se asombró grandemente.

Esta falta de fe en las jerarquías y ministros de la Iglesia (no todos, gracias a Dios) se echa de ver nítidamente en el miedo que les invade, en cómo se han plegado dócilmente al poder civil, dándole al César lo que es de Dios, cerrando las Iglesias y dejando sin sacramentos a los fieles. Y, sobre todo, en cómo ese miedo se proyecta a la Eucaristía, a la que ven con sospecha como si fuera un objeto peligroso fuente de contagio. Se me cae el alma al suelo en cada misa al ver a tantos sacerdotes y fieles que se aprestan a frotarse fruiciosamente las manos con gel hidroalcohólico antes de tocar a Cristo Eucaristía (¡a veces reemplazando aquéllos el rito del lavabo!), olvidando que Aquél es la Salud, Jesús vivo, al que los enfermos e infecciosos tocaban para ser sanados.

Ahora ocurre al revés: casi todos comulgan en la mano sin problemas de conciencia, tratando al Señor como una comida, como un trozo de pan, sin la adoración debida y no con fe sino con sospecha. El tiempo está maduro para la abolición del sacrificio perpetuo. Y puesto que apenas nadie repara en las partículas que se caen desde las manos, maltratando al Señor, Cristo permitirá que los Gobiernos cierren del todo y sine die los templos, a lo que la Iglesia y las Conferencias Episcopales se plegarán sin rechistar, con algunas excepciones.

Hago un llamado a todos a la conversión, en primer lugar a la mía, a la valentía de la fe frente al miedo a la enfermedad y a oponerse a la apostasía que viene del vértice de la Iglesia. Ellos ya han perdido. María Santísima les pisará la cabeza. De hecho ya se la está pisando. Lo que vemos son los coletazos finales de la serpiente, que sabe que le falta poco tiempo.

Sagrados Corazones de Jesús, María y José, ¡salvad almas!

NOTAS 

(1). Por ejemplo, el Transition Integrity Project.

(2). Recordemos que el líder de la OMS, Tedros AdhaNOM, ha sido puesto por China, que Trump ha dejado de financiarla hace escasos meses y que ese hueco lo ha suplido la Fundación Gates, que actúa a la vez como ariete del viejo orden y como catalizador de ese matrimonio.

(3). https://infovaticana.com/2020/06/26/el-papa-dijo-que-los-sacerdotes-que-desafiaron-las-medidas-de-confinamiento-actuaron-como-adolescentes/ 

(4). https://www.lanuovabq.it/it/dercole-unaltra-vittima-della-misericordia 

About the author

mm

Como Vara de Almendro

info@comovaradealmendro.es

.

3 Comments

  • Extraordinario y formidable escrito, sin duda orientado por el Espíritu Santo. Felicito su valerosidad y arrojo para gritar la verdad en medio de tantos “perros mudos.” Todos los católicos del remanente fiel deberíamos divulgarlo alrededor del mundo. Si no somos nosotros los que gritamos, al final las piedras gritarán la verdad. ¡Viva Cristo Rey!

  • El artículo es muy bueno, ofrece una visión de conjunto sólida y precisa, pero difiero en un par de cuestiones que desearía comentar.
    La primera es asumir que un eventual cierre de las iglesias (Dios no lo quiera) podría interpretarse por la terrible abolición del sacrificio perpetuo. Me temo que no…son varios los místicos que nos han advertido que se tratará de un nuevo rito que sustituirá a la Eucaristía, donde las palabras sagradas serán eliminadas y eso anulará la Transubstanciación. Además se tratará de una “celebración” donde tengan cabida otras religiones, todo muy en la línea de lo que prepara Bergoglio.
    Mi segunda objeción es que quede muy poco tiempo para el final. Si bien es cierto que estamos en los últimos compases, estos no serán cuestión de meses, sino de años. Aún tenemos que ver todo empeorar bastante, y si bien el precedente de este 2020 marca que puede suceder mucho más rápido de lo que esperamos, también tenemos que atender al asunto de Trump (y su más que probable victoria) como una nueva extensión del tiempo de Gracia para el mundo. Los sufrimientos ya están aquí, pero mientras haya esa fuerte oposición al NOM, y esté respaldada por nuestras oraciones, el mal tendrá más dificultades en poseer todo el orbe. Recemos con intensidad y de corazón por ese hombre americano, cuyo respaldo orante (intuyo) nos será bien pagado.

    Gracias.

  • Muy bueno. Pero necesito una respuesta a una cuestión que me hace mucho ruido. Va a parecer un chiste, pero no lo es. Si Trump es un outsider y no pertenece a las logias. ¿Porqué y cómo la serie Los Simpson predijeron su elección?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: