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LOS “MÁRTIRES” MARXISTAS DE LA AMAZONÍA (IV)

Por Álex Holgado

CHICO MENDES, ÍDOLO DEL PANTEÓN ECOTEOLÓGICO

“Al principio pensaba que estaba luchando para salvar a los trabajadores del caucho, después pensé que luchaba para salvar la selva amazónica. Ahora percibo que estoy luchando por la humanidad”. Ésta es la gran frase, la más reproducida, de Chico Mendes, un auténtico dios central en el panteón marxista y ahora además ecologista latinoamericano.

Pues de esto se trata cuando se habla de Francisco Alves Mendes Filho, más conocido como Chico Mendes: de lucha de clases, de marxismo político y cultural, de ecologismo social, de movimientos antisistema, de utopías embrión de dictaduras del pensamiento… De revolución, en definitiva. De esa revolución que utiliza el cristianismo, que se hibrida con él, para parasitarle y ganar predicamento entre la gente humilde e ignorante.

¿Por qué entonces ha aparecido su retrato y se le ha incluido como un modelo a seguir en el reciente Sínodo de la Amazonía? La única explicación posible viene cuando se entiende que el Sínodo no ha sido tanto sínodo como “Amazonía”. Es decir, cuando se deja uno de escrúpulos y reconoce abiertamente que lo celebrado en octubre en Roma no ha sido un evento eclesial, sino un acto propagandístico neomarxista al servicio de lo que significa Amazonía y cuya ideología ha conseguido suplantar al catolicismo en la Iglesia.

Y otra vez hay que desmenuzar los términos, como si de un andamiaje se tratase, para desvelar lo que ocultan. Porque “Amazonía” no es ya lo mismo que “Amazonia”. Este último término respondía a un concepto geográfico y demográfico, científico y neutro, sin significación política o ideológica. Por eso ha sido sustituido por “Amazonía”, con tilde, que ya es algo nuevo impuesto por la eficacísima propaganda del marxismo cultural, que tiene muy claro desde Gramsci que lo primero y fundamental es conquistar el lenguaje y la cultura para lograr la revolución. Y “Amazonía” arrastra una morralla de reivindicaciones, luchas, indigenismo, pauperismo, ambientalismo, revolución, etc, en la que sí encajan sin chirriar sus héroes o mártires laicos (1).

Digámoslo claramente: el Sínodo de la Amazonía ha sido la triunfal procesión de entrada del marxismo práctico en el corazón de la Iglesia. El marxismo cultural hace ya décadas que colonizó la Iglesia en los países hispanoamericanos, donde ha venido desarrollando una pastoral ajena y opuesta a la tradición y la doctrina católicas. Ahora ha enclavado sus estandartes en las aras de las venerables basílicas de la mismísima Roma.

Ecosocialismo de marca

Dos son los méritos de Chico Mendes a ojos de este bárbaro marxismo eclesial: ser el supuesto precursor del ecosocialismo y morir asesinado por matones vinculados a los poderosos terratenientes brasileños. ¿Y su testimonio de fe? No se molesten en buscarlo, no existe, salvo si consideramos como tal su concomitancia con líderes de la Teología de la Liberación(2) o sus intrigas en las sacristías.

Este hijo y habitante de la selva amazónica es destacado por los movimientos ecosocialistas porque, dicen, fue el primero que vislumbró el oportunismo de librar una lucha política de tipo ecológico, en la que se vinculara el creciente interés por los ecosistemas con la “dignificación” de los trabajadores y los habitantes más pobres.

En su persona se aglutinaron los esfuerzos de muchas instituciones y movimientos para forjar una alianza de intereses en la zona de la selva como mecanismo para conseguir la preservación de un ecosistema biológico, económico, social y político, todo en uno, y, ¿por qué no decirlo?, para beneficiarse económicamente de los inmensos réditos económicos que da la marca del ecologismo reivindicativo (3).

Poderosas fuerzas internacionales lo convirtieron en el prototipo del luchador anticapitalista que abre sendas alternativas en pos de un proyecto más o menos utópico comunista bajo el idílico paraguas del desarrollo sostenible, valor entonces todavía incipiente y que ahora es el mágico abracadabra para la captación de inmensos recursos financieros.

Tanta llegó a ser su promoción mediática que, ya incluso antes de que consagraran su figura con la imaginería del martirio, Chico Mendes tenía la potestad de reunirse con los más altos representantes de los poderes fácticos mundiales para hacer que el gobierno del Brasil, por ejemplo, rectificara sus políticas(4). No era, ni mucho menos, un desharrapado idealista abrazado a los troncos de una perdida selva.

En el fervor de las CEB

Cuentan que, a los 14, a los 17 o a los 24 años de edad, dependiendo del biógrafo, el recolector de caucho Chico Mendes, acreano, nacido en el siringal (explotación de caucho) Porto Rico, en Xapurí, tuvo una experiencia que le cambió la vida, porque aprendió a leer y a escribir y recibió las primeras lecciones de política -de política marxista, por supuesto-, de un tal Euclides Fernández Tavora, un perseguido político que se refugió en la selva.

Tavora contaba con una dilatada trayectoria como revolucionario y agitador, ya que había participado en el levantamiento de Luis Carlos Prestes en 1935, en la Revolución de Bolivia de 1952 y había conocido la cárcel y el destierro. Esa influencia marxista fue decisiva para que Chico Mendes pudiera asumir el discurso dialéctico de la desigualdad y la explotación en un tiempo en el que el comercio del caucho se desplomaba tras una época dorada con la demanda durante la Segunda Guerra Mundial (5).

La Teología de la Liberación fue otra influencia política que recibió un poco después Chico Mendes, por medio de la palabra y acción de sacerdotes que ejercían como foco de resistencia y oposición, y que promovieron la organización bajo parámetros marxistas de la gente pobre en las denominadas Comunidades Eclesiales de Base (CEB).

En esta mezcolanza tan peligrosa, cabe mencionar como ejemplo paradigmático al obispo Moacyr Grechi, quien llegó al Acre en 1971 y se convirtió en un impulsor de las CEB, a una de las cuales pertenecía Chico Mendes, aunque sin mucho fervor religioso, pero sí político (6).

Con Grechi -quien sería creado obispo de Porto Velho en 1973, conocido por sus tendencias progresistas, fundador del Consejo Indigenista Misionero y de la Comisión Pastoral de la Tierra, además de amigo personal de Jorge Mario Bergoglio (7)- y otros sacerdotes, Chico participó en actividades de lo que la estrategia comunista llama “concientización política” de los habitantes de la selva e inició su lucha como sindicalista, que lo llevó a fundar y ser escogido como el primer secretario del Sindicato de Trabajadores Rurales de Brasiléia en 1975.

El sueño de la revolución armada

Durante este período de febril actividad política y sindical, Chico Mendes militó en diversas organizaciones de izquierda, como el Partido Revolucionario Comunista, y resultó elegido como concejal a la Cámara Municipal de Xapuri en 1977, en representación del heterogéneo Movimiento Democrático Brasileño (MDB), una de las contadas alternativas políticas toleradas durante el régimen militar y de la que se aprovechó para promocionar la revolución marxista.

En el desempeño de ese cargo cumplió el consabido papel propagandístico de denuncia sobre la destrucción de la selva y la persecución de los indígenas y los caucheros, y creó ese espacio mediático para su desarrollo y explotación populista de sindicalistas y sacerdotes. Por este motivo, tuvo enfrentamientos dentro del MDB, pues no era la revolución el objetivo del movimiento, sino la democracia.

Mendes fue acusado oficialmente de realizar actividades subversivas (8) y la justicia brasileña le encarceló en varias ocasiones (9). Durante este período participó en la fundación de la Central Única de Trabajadores (CUT) y del Partido de los Trabajadores (PT). “La gente soñaba con que iba a realizar la revolución armada en el Brasil”, rememora la citada Julia Feitoza (10).

Por cierto que el supuesto respaldo popular, la imagen de líder de las masas pobres de Mendes, es un mito que se derrumba cuando se comprueba que cuando se presentó a las elecciones como diputado, en noviembre de 1982, por el PT, recibió un insignificante número de votos.

Hoy se le inscribe en la línea del ambientalismo pacifista y como una víctima del régimen militar brasileño, a menudo se le denomina el “Gandhi del Amazonas”, pero lo cierto es que practicó acciones violentas, denominadas “empates”, que consistían en invadir haciendas, apropiarse de tierras y ejercer el vandalismo, al más puro estilo revolucionario, utilizando a mujeres y niños como escudos. Entre 1976 y 1988 Chico Mendes y otros como Wilson Pinheiro organizaron 45 empates, con un saldo de 400 detenidos y varios muertos. De hecho, en una de las ocasiones en que es encarcelado fue acusado del asesinato de un capataz.

Inspiración para Boff

Uno de los grandes artífices del personaje Chico Mendes cristiano y modelo para los cristianos, además del citado Grechi, es Leonardo Boff, figura señera de la Teología de la Liberación y creador de la llamada “ecoteología”, suspendido como sacerdote durante el pontificado de Juan Pablo II y recientemente rehabilitado por Bergoglio.

Boff escribe, como gran aval de Chico Mendes para el Sínodo de la Amazonía, lo siguiente: Fue víctima de la saña de los enemigos de la naturaleza y de la humanidad (…) Dejó la vida amazónica para entrar en la historia universal y en el inconsciente colectivo de las personas que aman nuestro planeta y su biodiversidad”. Y añade: “Chico Mendes será para el Sínodo Panamazónico, que tendrá lugar en octubre de 2019 en Roma, un ejemplo paradigmático y una fuente de inspiración” (11).

Es muy interesante lo que Boff sostiene sobre que Chico Mendes es un ejemplo y una fuente de inspiración. El problema es que reconoce que lo es para “las personas que aman nuestro planeta y su biodiversidad”. Al margen de que el ecologismo sea la última máscara del comunismo para engañar a los incautos, queda muy claro que el retrato de Mendes podría ser enarbolado en un congreso de ecología o de biodiversidad, pero desde luego no en un sínodo de obispos.

Ni siquiera su asesinato a escopetazos, el 22 de diciembre de 1988, da para ser calificado de mártir, ya que el propio Mendes había afirmado lo siguiente: “Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario. Las manifestaciones o los entierros no salvarán la Amazonia. Quiero vivir” (12). Una entrega con condiciones, como suele pasar en la lucha por las causas espurias.

La farsa al descubierto

De hecho, no faltan las voces en el actual Brasil que califican de “farsa” a Chico Mendes (13) y de manipulación política del personaje (14), y hasta el pueblo humilde de la zona donde creció y actuó se niega a homenajearlo (15). En el programa Roda Viva, de TV Cultura, Ricardo Salles, Ministro de Medio Ambiente, desmitificó al personaje afirmando que “Chico Mendes es irrelevante. ¿Qué importa en este momento quién sea Chico Mendes?”, añadiendo una dura verdad que generó no poca polémica en un país que está empezando a sacudirse el secuestro ideológico a que ha estado sometido durante décadas: “Chico Mendes utilizaba a los caucheros para beneficio propio, los manipulaba” (16).

Sencillamente, es hora ya de desmantelar el personaje Chico Mendes, no ya como modelo de cristiano –que resulta hasta risible-, sino incluso como modelo cívico. Es evidente que fue un comunista ensalzado a mito por los suyos a partir de su asesinato para sacar réditos políticos y económicos, y basta con dirigir una mirada mínimamente crítica a su entorno.

La principal de las decenas de fundaciones que llevan, hoy día, el nombre de nuestro biografiado tiene una trayectoria que no ha sido, precisamente, un modelo de integridad. Ilzamar Gadelha, la viuda del ecologista (17), y que fue presidenta de la Fundación Chico Mendes en los primeros años, fue destituida bajo acusaciones de corrupción y la entidad llegó a estar cerrada e intervenida por la justicia.

Después de haber cobrado un millón de dólares por los derechos cinematográficos sobre la vida de Chico (detrás de la película de Hollywood estuvieron peleando por los derechos con las dos mujeres de Mendes y sus amigos ecologistas, productores como David Puttnam, Robert Redford, Ted Turner, Peter Guber, Jon Peters y Dino de Laurentis), Ilzamar es hoy una rica hacendada junto con su nuevo marido, Júlio Nicásio, uno de los más estrechos amigos del ecologista asesinado.

Lo más curioso del boom alrededor de la vida y la muerte de este personaje, es que los productores de cine se entusiasmaron con las posibilidades comerciales del tema cuando leyeron un adelanto del libro de Alex Shoumatoff, The world is burning (El mundo se está quemando), en la revista que es un homenaje a la sofisticación y el consumismo más impúdico, Vanity Fair.

Por otro lado, los grupos de los Trabajadores Caucheros y del Movimiento por la Protección de los Pueblos de la Selva no dejaron de dividirse y pelearse por captar los fondos financieros para respaldar las políticas promovidas por Chico Mendes   (17). Todo el mundo quería sacar tajada de la gallina de los huevos de oro llamada “mártir Chico Mendes”.

El boom mediático de Chico Mendes se apoyó en poderosas instituciones como la ONU, que le concedió aún en vida el premio Global 500, o la Better World Society, creada por Ted Turner, el dueño de la CNN, que lo catapultó a los medios masivos. A partir de ahí, la industria audiovisual no paró. La figura dramática de Chico Mendes inspiró un torrente de canciones y películas en los años 80 y 90. Desde la balada How Many People, del exbeatle Paul McCartney, o Cuando los Ángeles Lloran, de Maná, hasta “Temporada de Incendios”, el filme dirigido por John Frankenheimer, con Raúl Juliá y Sonia Braga.

El “Gandhi del Amazonas” es un icono fijo en la imaginería del marxismo cultural de hoy y su retrato vale tanto para encabezar unos disturbios antisistema como para ser venerado en un sínodo de la Iglesia… Porque eso es, precisamente, Chico Mendes, un icono, un mito para ser engullido por el sentimentalismo irracional del hombre posmoderno sin que ni cuenta se dé (quizás ni le importe ya) de que tras la imagen acecha la peor de las pesadillas, el marxismo totalitario.

¿Exageración? Lean el mensaje que el propio Chico Mendes dejó para su amigo Gumercindo Rodriguez el 6 de septiembre de 1988, poco antes de ser asesinado:

“Atención joven del futuro – 6 de Septiembre del año de 2120, cumpleaños del 1º centenario de la revolución socialista mundial, que unificó todos los pueblos del planeta en un solo ideal y un solo pensamiento de unidad socialista, y que puso fin a todos los enemigos de la nueva sociedad. Aquí queda solamente el recuerdo de un triste pasado de dolor, sufrimiento y muerte. Disculpen, yo estaba soñando cuando escribí estos acontecimientos que yo mismo no veré. Mas tengo el placer de haber soñado” (18).

¿Debe mostrar la Iglesia a Chico Mendes como modelo para los fieles católicos? La pregunta se responde sola, pero podríamos reformularla de la siguiente manera: ¿Debe adoptar la Iglesia el modelo brasileño de iglesia que ha dado lugar a esta monstruosa mentira?

NOTAS

(1) Se trata de una realidad paradigmática en el Brasil de la época de forja del personaje Chico Mendes –y en la actual y no sólo en el país carioca-, donde la militancia política comunista se identificaba con el activismo católico.

 “En aquella época, la Iglesia era un espacio de movilización, donde podíamos hacer la discusión política del Manifiesto del Partido Comunista”, evoca Julia Feitoza, excompañera de luchas de Mendes y miembro del Partido de los Trabajadores, quien añade algo muy interesante: “Juntos –profesores, grupos de jóvenes de la Iglesia católica y militantes de los movimientos populares- pasamos a luchar por varias causas: por la Amazonia, contra el Proyecto Jari y en defensa de los seringueiros acreanos”.

La Amazonia, como venimos denunciando, era ya en aquellos años uno de los rieles adoptados por el comunismo en Brasil para encarrilar la revolución. “Todas nuestras acciones políticas eran discutidas y pautadas por el Partido Revolucionario Comunista, el PRC, y teníamos un único objetivo: hacer la revolución”. (https://www.xapuri.info/chico-mendes/julia-feitoza-chico-mendes-nos-ensinou-que-a-vitoria-da-nossa-luta-depende-da-nossa-disciplina-e-da-nossa-organizacao/)

Queda, por lo tanto, muy claro el vínculo existente entre el comunismo revolucionario y la creación del concepto Amazonía, así como la colaboración de la Iglesia en el nacimiento y crecimiento de ambos.

(2) “Chico Mendes, como tantos millones de pobres, heredó la fe de sus padres, y alejado de teorías, hizo de su fe vida”, lo cual es una manera de decir que su “fe” se limitaba a buscar una justificación cristiana a su acción.

“La Iglesia fue su esperanza en la lucha, su primer apoyo cuando empezaba su camino. No sabía a quién dirigirse, se encontraba totalmente solo y encontró en la Iglesia Católica, como tantos otros habían encontrado antes, ayuda y aliento”.  (https://solidaridad.net/chico-mendes-militante-cristiano-pobre1377/ )

(3) En este aspecto, habría que investigar las vinculaciones existentes entre la infinidad de ONGs y fundaciones internacionales ecologistas, indigenistas y de promoción social en la zona y grandes instituciones financieras, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), articuladas a partir de programas validados por la ONU y diseñados para influir en la opinión pública.

Resulta más que curioso, por ejemplo, que delegado de la Policía Federal de Acre, Mauro Spósito, a inicios de los setenta, cuando todavía nadie podía ni siquiera intuir el conglomerado de intereses ideológicos y financieros que se estaba fraguando, acusara a Chico Mendes de estar al servicio de la Fundación Ford, una de las sociedades filantrópicas multimillonarias de carácter masón cuyo objetivo es promover formas de pensamiento moral alternativas que acaben favoreciendo un nuevo orden mundial, entre las cuales se destacan hoy en día, por ejemplo, el antinatalismo y el aborto ligadas al ecologismo (https://www.ecologistasenaccion.org/1158/chico-mendes/ ).

Y es que hay que entender que, a partir de la segunda mitad del siglo XX, el papel de las ONGs es esencial para comprender la emergencia de un modelo de política pública. Las ONGs que se dedican a cuestiones ambientales hasta la década de 1970 poseen un papel de denuncia y poca presencia en los foros mundiales organizados por la ONU.

Sin embargo, en los años 80 pasan a capitalizar recursos de las principales instituciones financieras mundiales. Las ONGs pasan a desempeñar funciones que anteriormente eran realizadas por instituciones estatales, e inclusive llegan a tener influencia decisiva en los nuevos proyectos institucionalizados por el Estado. (https://www.researchgate.net/publication/314232754_La_produccion_de_la_naturaleza_y_el_neoliberalismo_La_Amazonia_brasilena_y_la_Reserva_Extraccionista_Chico_Mendes_AC )

(4) De hecho, resulta muy significativo un hecho que aconteció en 1987, pues revela el gran poder que llegó a tener Chico Mendes. En ese año, recibe la visita de algunos miembros de la ONU, en Xapurí. Dos meses después, Chico Mendes denuncia en persona ante el Senado norteamericano y el BID las políticas del Estado brasileño para la explotación de la selva. Treinta días después, la financiación a los proyectos de desarrollo brasileño en el Estado de Acre son suspendidos (https://davotankomc.mforos.com/117370/1680431-el-legado-de-chico-mendez/ )

(5) En 1945 terminó la Batalla del Caucho al caer la demanda de la Segunda Guerra y la situación empeoró. Se abandonaron los muelles y aeropuertos, mientras los seringueiros eran obligados a vender sólo a los seringalistas. El diario A Provincia do Pará calculó que de los 50.000 “soldados del caucho” censados, 23.000 habían muerto “sin pan y sin cuidados médicos” (Renán Vega Cantor, “Chico Mendes, precursor del ecosocialismo”, Revista CEPA, No. 19, agosto-diciembre 2014).

(6) Fue un religioso de la orden de los Siervos de María, el padre Domingos Barbé, que acabaría teniendo una influencia decisiva sobre el joven Moacyr, quien había emprendido la tarea de organizar las Comunidades Eclesiales de Base (CEB). Las CEB se reunían periódicamente para leer el Evangelio y diseñar las luchas estratégicas para la mejora de las condiciones de vida, incluyendo la lucha para oponerse al gobierno militar (Javier Moro A.,“Senderos de libertad”, pp. 165-167).

Por eso, el nada sospechoso de conservadurismo Encuentro de la CELAM de Puebla, en 1979, ya recogía la manipulación de las CEB que hacía el comunismo, por ejemplo en el numeral 98: “Es lamentable que en algunos lugares intereses claramente políticos pretendan manipularlas y apartarlas de la auténtica comunión con sus Obispos”, o en el 630: “No han faltado miembros de comunidad o comunidades enteras que, atraídos por instituciones puramente laicas o radicalizadas ideológicamente, van perdiendo el sentido auténtico eclesial”.

De las CEB, pilar de lo que vino a llamarse la Teología de la Liberación, surgieron millares de líderes populares que veían en la iglesia la única organización con autoridad suficiente para hacerse escuchar en los entresijos del poder. Don Moacyr terminaría su formación religiosa en la época en que la Iglesia de Brasil se rendía a este movimiento, con figuras ya de renombre mediático, como Hélder Cámara, obispo de Recife.

(7) Fallecido pocos meses antes de la celebración del Sínodo de la Amazonía, la breve nota luctuosa escrita por el Cardenal Hummes –presidente de la Red Eclesial Panamazónica del Brasil y del consejo preparatorio del Sínodo- evidencia el papel principal desempeñado por Monseñor Grechi en la imbricación de los elementos comunistas, pentecostales y ambientalistas: http://repam.org.br/?p=2624

(8) De hecho, las acusaciones, que son presentadas por sus partidarios como expresión de una persecución política, son absolutamente fundadas. Y es que, por ejemplo, en 1979, Chico Mendes transforma la Cámara Municipal en un gran foro de debates entre líderes sindicales, populares y religiosos, por esto fue acusado de subversión y sometido a duros interrogatorios. (https://solidaridad.net/chico-mendes-militante-cristiano-pobre1377/ )

(9) En 1981, Chico es acusado de incitar a los propietarios a la violencia. Siendo juzgado en el Tribunal Militar de Manaus, consigue librarse de la prisión preventiva.

(10) https://blogfoconews.wordpress.com/2019/02/15/a-farsa-chamada-chico-mendes/

(11)  http://www.redescristianas.net/el-legado-de-chico-mendes-para-el-sinodo-panamazonicoleonardo-boff/

(12) https://www.laverdad.es/sociedad/martires-amazonia-20190830090940-ntvo.html

(13) https://medium.com/@cnrbweb/a-farsa-chico-mendes-fd100612ad0

(14) https://www.conversaafiada.com.br/economia/2014/08/28/chico-mendes-nao-era-ambientalista-mas-sindicalista

(15) https://oglobo.globo.com/brasil/ruralistas-se-negam-homenagear-chico-mendes-na-camara-10366111

(16) https://paginacinco.blogosfera.uol.com.br/2019/02/14/zuenir-ventura-chico-mendes-e-um-martir-ministro-seria-reprovado-no-enem/

(17) Se había casado con ella cuatro años antes de su muerte y tuvo dos hijos: Elenira, en memoria de una guerrillera muerta en las escaramuzas del río Araguaia a principios de los años sesenta, y Sandino, bautizado con el nombre del líder de la revolución marxista en Nicaragua.

(17) https://elpais.com/diario/1993/12/24/sociedad/756687602_850215.html

(18) https://solidaridad.net/chico-mendes-militante-cristiano-pobre1377/

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Como Vara de Almendro

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