FÁTIMA I: LAS APARICIONES — Como Vara de Almendro
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FÁTIMA I: LAS APARICIONES

FÁTIMA I

LAS APARICIONES

Autor: Víctor Agustín Sequeiros, Pbro.

Editor: Javier Olivera Ravasi, Prbo.

Nota introductoria sobre el autor del presente escrito:

El R.P. Dr. Víctor Agustín Sequeiros IVE, nació en La Plata, Argentina, el 24 de noviembre de 1971. Egresó del Bachillerato de Bellas Artes “F. de Santo” de la Universidad Nacional de La Plata, es Profesor y Doctor en Letras por la Universidad Nacional de La Plata, Traductor Público Nacional en Lengua Francesa y Licenciado en Literatura Francesa por la misma universidad.

Especializado en latín y griego, ha ejercido la docencia en los niveles secundario y universitario; es autor de artículos y comunicaciones en publicaciones nacionales y extranjeras y ha participado en numerosos congresos y simposios. Ha recibido premios y becas de la Universidad Nacional de La Plata, la Municipalidad de La Plata, la Alianza Francesa y la Université du Québec à Montreal.

Luego ordenación sacerdotal (en 2004) se ha desempeñado principalmente en la formación de futuros candidatos al sacerdocio, como rector del Seminario Mayor de Ciudad del Este y, en la actualidad, como Director Espiritual del Seminario Mayor de la diócesis de Frederico Westphalen, Brasil.

La Tierra de Santa María (1)

Fátima y el Cielo están ligados a la “Terra de Santa Maria”, como era llamado “Portucale”, cuando en 1139 don Alfonso Henriques, estando en oración antes de la batalla de Ourique, tuvo una aparición de Jesús crucificado.

Obtenido el triunfo sobre un enorme ejército musulmán de cinco reyes, agregó a la cruz azul de su bandera los cinco escudos blancos de las Llagas de Cristo.

…Fátima

A su fiel capitán don Gonçalo, el Rey le dió como esposa a la cautiva más bella, Fátima (como la hija de Mahoma). Su catequista fue la reina  Mafalda de Saboya, y su nombre de bautismo fue Oureana.

Fallecida su esposa, don Gonzalo se retiró a una abadía, haciendo trasladar su cuerpo a una iglesita consagrada a la Madre de Dios, en una localidad que tomó el nombre de Fátima.

El Triunfo de la Virgen de Fátima, ¡anunciado en 1454!

Los archivos del Monasterio de Santa María Magdalena de Alba, muestran que desde 1454 la Casa de Saboya sabía de las futuras apariciones.

El 16 de octubre de 1454, en presencia de la Fundadora, Margarita de Saboya (Beata hallada incorrupta en 2001), y del Confesor, Sor Filipina dei Storgi, hija del Príncipe Felipe II de Saboya-Acaya, profetizó en su lecho de muerte «futuros eventos, prósperos y funestos para la Casa de Saboya, hasta un tiempo no preciso de terribles guerras, del exilio de Humberto de Saboya en Lusitania, de un cierto monstruo de Oriente, tribulación para la humanidad, que sería matado por la Señora del Rosario de Fátima, si todos los hombres la hubieren invocado con gran penitencia»

 

S. del Rosario de Fátima, ¡Ipsa conteret!

Poco antes, el 16 de septiembre, reveló que «ahí en la Lusitania hay una iglesia en una región que se llama Fátima, edificada por Mafalda, antepasada de nuestra Santa Fundadora Margarita de Saboya, y que una estatua de la Virgen Santísima me ha hablado de acontecimientos futuros muy graves por los que Satanás hará una terrible guerra, pero perderá porque la Virgen Santísima Madre de Dios e del Santísimo Rosario de Fátima ‘más fuerte que cualquier ejército formado en batalla’, lo vencerá para siempre» (Doc. 2) (2).

La cruz de Saboya

“Sor Filipina moribunda (16 de octubre de1454) tuvo una visión […]. Personajes de la visión: Nuestra Señora del Rosario, Santo Domingo, Santa Catalina de Siena, el Beato Humberto, el abad Guillermo de Saboya-Acaia: que vienen a su encuentro […] Humberto II exilado en Portugal; […] Nuestra Señora de Fátima salvará a la humanidad […] Amén!” (Documento 3)

El Rey Humberto II de Saboya se exiló en Portugal al terminar la II Guerra Mundial.

Cronología de las apariciones

  1. Antes de 1917: Apariciones del Ángel

1915: Tres apariciones del Ángel a Lucía y tres compañeras.

1916: En la primavera, verano y otoño, otras tres apariciones del Ángel de Portugal a Lucía, Jacinta y Francisco.

  1.  1917: Las seis apariciones de la Santísima Virgen en Fátima

13 de mayo / 13 de junio / 13 de julio / 19 de agosto / 13 de setiembre y 13 de octubre de 1917.

III. Después de 1917: Principales apariciones y revelaciones a Lucía Dos Santos

10 de diciembre de 1925: Aparición del Niño Jesús y de su Madre, en Pontevedra: Devoción de los cinco primeros sábados de mes.

15 de julio de 1926: Aparición del Niño Jesús en Pontevedra.

13 de junio de 1929:  Aparición de la Sma. Trinidad y de la Sma. Virgen en Tuy: Pedido de consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María.

31 de agosto de 1931, en Rianjo, locución del Sagrado Corazón sobre los destinos comunes del rey de Francia y del Papa.

3 de enero de 1944: Aparición y locución al poner por escrito el III secreto.

Apariciones del Ángel

Para preparar el alma de los niños a la venida de Nuestra Señora, durante 1915, Lucía y tres amigas fueron favorecidas tres veces, con la aparición de un ángel que no les trasmitió ningún mensaje.

Aparición del Ángel de la Paz

«Debió ser hacia la primavera de 1916 (…) después de comer y rezar, donde comenzamos a ver, a cierta distancia, sobre los árboles que se extendían en dirección al este, una luz más blanca que la nieve, con la forma de un joven transparente más brillante que un cristal atravesado por los rayos del sol. A medida que se aproximaba fuimos distinguiendo sus facciones…»

No temáis, soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo

Al llegar junto a nosotros nos dijo: “No temáis, soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo” (…) y arrodillándose, inclinó su frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento sobrenatural, lo imitamos y repetimos las palabras que le oímos pronunciar:

«Oh, Señor, yo creo en Ti, yo te adoro, yo espero en Ti, yo te amo y te pido perdón por todos aquellos que no creen en Ti y que aún no te adoran, que no esperan en Ti y que no te aman. Amen».

Después de haber repetido esta oración tres veces, el Ángel se puso de pie y dijo: «Recen así. Los corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas».

Aparición del Ángel de Portugal

«La segunda debió ser en la mitad del verano (…) De repente vimos al Ángel junto a nosotros:

– ¿Qué hacéis? Rezad, rezad mucho. Los Corazones de Jesús y de María tienen s

obre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.

-¿Cómo nos tenemos que sacrificar?

– De todo lo que podáis, ofreced a Dios un sacrificio de reparación por los pec

ados con que Él es ofendido y de súplicas por la conversión de los pecadores. Atraed así la paz sobre vuestra patria. Yo soy el Ángel de su Guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo aceptad y soportad con resignación el sufrimiento que Nuestro Señor os envíe

Estas palabras del Ángel se grabaron en nuestro espíritu como una luz que nos hacía comprender quién era Dios, cómo nos amaba y quería ser amado; el valor del sacrificio y cómo le era agradable; y cómo por atención a él, convertía a los pecadores.

En consecuencia, desde ese momento empezamos a ofrecer al Señor todo lo que nos mortificaba».

Tercera aparición del Ángel

“En octubre o finales de septiembre (…) se nos apareció por tercera vez, trayendo en la mano un cáliz y sobre él una hostia de la que caían, dentro del cáliz, algunas gotas de sangre.

Dejando el cáliz y la hostia suspendidos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces la oración:

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo, presente en todos los tabernáculos de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores”

Primera Comunión

“Después se levantó, tomó de nuevo en la mano el cáliz y la hostia y me dió la hostia a mí. Lo que contenía el cáliz se lo dió a beber a Jacinta y Francisco diciendo al mismo tiempo:

“Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.”

De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros otras tres veces la misma oración: ‘Santísima Trinidad, etc’, y desapareció.

Apariciones de la Santísima Virgen

El 13 de mayo en Cova de Iría

«…junto a una encina grande que allí había, vimos otro relámpago y, unos pasos más adelante, vimos sobre una carrasca una Señora vestida toda de blanco, más brillante que el sol y esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos del sol más ardiente (…) Estábamos tan cerca que quedábamos dentro de la luz que la cercaba o que Ella esparcía. Como a metro y medio de distancia, más o menos».

“Yo soy del Cielo”

Entonces nos dijo Nuestra Señora:

-“No tengan miedo, no les haré ningún daño

– ¿De dónde viene, su Merced?, preguntó Lucía

– Soy del cielo

– ¿Y qué quiere de mí, su Merced?

– Vengo para pediros que volváis aquí durante seis meses seguidos el día 13 y a esta misma hora. Luego les diré quién soy y lo que quiero. Y todavía volveré una séptima vez

– Yo también iré al cielo?

– Sí, irás

– ¿Y Jacinta?

– También

– ¿Y Francisco?

– También, pero tendrá que rezar muchos rosarios”

Me acordé entonces de preguntar por dos jovencitas que habían muerto hacía poco. Eran amigas mías y estaban en mi casa aprendiendo a tejer con mi hermana mayor.

– María de las Nieves, ¿está ya en el cielo?

– Sí, ya está (Me parece que tenía 16 años)

– ¿Y Amelia?

– Está en el purgatorio hasta el fin del mundo (Me parece que tenía 18 o 20 años)

Y continuó: – Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que os quiera enviar en reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?

– Sí, queremos.

– Vais, pues a sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestra fortaleza.

Primera Teofanía

Fue al pronunciar estas últimas palabras cuando abrió las manos por primera vez, comunicándonos una luz tan intensa como el reflejo que de ellas se expandía. Esta luz nos penetró en el pecho hasta lo más íntimo de nuestra alma, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, que era esa luz, más claramente que lo que nos vemos en el mejor de los espejos.

Entonces, por un impulso interior, también comunicado, caímos de rodillas y repetimos desde lo más profundo: “Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío yo amo en el Santísimo Sacramento”.

Pasados los primeros momentos añadió Nuestra Señora:

‘Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra’.

Enseguida comenzó a elevarse serenamente subiendo en dirección al este y desapareciendo en la lejanía de la inmensidad.”

13 de junio de 1917

– ¿Qué quiere de mí Su Merced? le pregunté

– Deseo que vengáis aquí el 13 del mes próximo, que recéis el rosario todos los días, y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero.

Pedí la curación de un enfermo.

– Si se convierte, se curará dentro de un año.

– Quería pedirle que nos llevara al cielo

– Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto; pero tú te quedarás aquí algún tiempo más.

Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado

Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado.

– ¿Y me quedo sola?, pregunté con pena

– No, hija. ¿Sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.

Al decir estas últimas palabras abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez el reflejo de aquella luz tan intensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Francisco y Jacinta parecían estar en la parte que se elevaba hacia el cielo y yo en la que se esparcía por la tierra.

Delante de la mano derecha de Nuestra Señora había un corazón rodeado de espinas que parecía se clavaban por todas partes. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María ultrajado por los pecados de los hombres y que pedía reparación.

13 de julio: el día del Secreto

– ¿Qué desea de mí Su Merced?, pregunté

Quiero que volváis el 13 del mes que viene y que continuéis rezando el rosario todos los días en honra de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella os puede ayudar

– Querría que nos dijese quién es y que hiciera un milagro para que todos crean que Ud. se nos aparece.

Continuad viniendo todos los meses. En octubre diré quién soy y lo que quiero, y haré un milagro para que todos vean y crean.

Visión del Infierno

«Al decir estas palabras, de nuevo abrió las manos como en los meses anteriores. El reflejo pareció penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana. Llevados por las llamas que de ellos mismos salían, juntamente con horribles nubes de humo, flotaban en aquel fuego y caían para todos los lados igual que las pavesas en los grandes incendios, sin peso y sin equilibrio, entre gritos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de espanto».

Debió ser ante esta visión de espanto cuando dije aquel: ‘¡Ay!, que dicen me oyeron. Los demonios se distinguían por formas horribles y repugnantes de animales espantosos y desconocidos pero transparentes igual que carbones encendidos. Asustados y como para pedir socorro, levantamos la vista a Nuestra Señora que nos dijo con bondad y tristeza:

‘Habéis visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores’.

La consagración ¡de Rusia! (no del mundo) al Inmaculado Corazón de María

Para salvarlos Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veías una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.

Para impedirlo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados.

Al final mi Corazón Inmaculado triunfará

Si atendieran a mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, ella esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas.

Al final mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia que, se convertirá y será concedido al mundo un cierto tiempo de paz.

En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc. Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco sí se lo podéis decir.

“¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!”

«Después de las dos partes que ya he expuesto, nosotros vimos sobre el costado izquierdo de Nuestra Sra., un poco más alto, un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; al centellear emitía llamas que, parecía, iban a incendiar el mundo, pero se extinguían al contacto del resplandor que, de su mano derecha emanaba Nuestra Sra. en dirección a él. El Ángel, indicando la tierra con su mano derecha, dice con fuerte voz: “¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!”.

“Un obispo vestido de blanco”

«Y nosotros vimos en una lumbre inmensa que es Dios –algo semejante a como se ven  las personas en un espejo cuando pasan por delante- un Obispo vestido de blanco, tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Numerosos obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subían una montaña escarpada, en cuya cima se encontraba una gran Cruz de troncos rústicos, como si fueran en alcornoque con su corteza; antes de llegar allí, el Santo Padre atravesó una gran ciudad a medias en ruinas y,  a medias temblando con paso vacilante, consumido de dolor y de pena, avanzaba rogando por las almas de los cadáveres que encontraba en su camino; llegado a la cima de la montaña, prosternado de rodillas al pie de la gran Cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le tiraron muchos tiros y flechas, y de la misma manera, murieron unos después de otros, los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diferentes laicos, hombres y mujeres de diferentes clases y posiciones. Bajo los brazos de la Cruz, había dos Ángeles, cada uno con un recipiente de cristal en la  mano, en los que recogían la sangre de los mártires con la que aspergían las almas de los que se aproximaban a Dios».

Cuando recéis el rosario decid después de cada misterio:

‘Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y especialmente a las más necesitadas de tu misericordia’

Siguió un momento de silencio y pregunté:

– ¿No quiere nada más de mí?

– No, hoy quiero nada más

Y, como de costumbre, comenzó a elevarse en dirección al este, desapareciendo en la inmensa lejanía del firmamento”

En el calabozo de Ourem

El 13 de agosto Arturo de Oliveira Santos, masón, administrador de Vila Nova de Ourem  encarceló a los niños.

En tanto la Santísima Virgen manifiesta Su presencia en Cova de Iría con varios prodigios.

Fueron liberados recién el 15 de agosto, después de haber sido amenazados de muerte y sometidos a largos interrogatorios.

19 de agosto em Valinhos

-“¿Qué quiere de mí Su Merced?

– Quiero que continuéis yendo a la Cova de Iría el 13, y que sigáis rezando el rosario todos los días. El último mes haré el milagro para que todos crean.

– Quisiera pedirle la curación de algunos enfermos

Sí, curaré a algunos durante el año

Y tomando un aire más triste, agregó:

Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no tienen a nadie que se sacrifique y rece por ellas.” 

13 de septiembre, ante 30.000 personas

– “¿Qué quiere de mí Su Merced?

Continuad rezando el rosario, a fin de obtener el fin de la guerra (…) Dios está satisfecho de sus sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda: llevadla solamente durante el día”

Me han solicitado para suplicarle muchas cosas: la curación de algunos enfermos, de un sordomudo…

Sí, a algunos curaré; a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean.

13 de octubre, ante 70.000 personas

Caía una lluvia torrencial (…) Llegados a Cova de Iría, junto a la encina, llevada de un movimiento interior, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y, en seguida, a Nuestra Señora sobre la encina.

– “¿Qué quiere de mí Su Gracia?

Quiero que se haga aquí una capilla en mi honor. Soy Nuestra Señora del Rosario. Que se continúe siempre rezando el rosario todos los días. La guerra va a terminar y los soldados volverán pronto a sus casas.

Tenía muchas cosas que pedirle: curar algunos enfermos y convertir algunos pecadores, etc.

Unos sí, otros no. Tienen que corregirse: que pidan perdón por sus pecados

Y asumiendo un aire más triste:

Que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, pues ya está demasiado ofendido

Y abriendo sus manos, las hizo reflejarse en el sol. Y,  (…) vimos al lado del sol a San José con el Niño y Nuestra Señora vestida de blanco con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo (…) desvanecida esta aparición, vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que me daba sensación de ser Nuestra Señora de los Dolores (…) Al desvanecerse (…) me pareció ver todavía a Nuestra Señora en forma parecida a Nuestra Señora del Carmen.”

La danza del sol

Mientras los tres niños contemplaban a Nuestro Señor, Nuestra Señora y San José, se produjo el milagro anunciado tres meses antes.

El sol “bailó” en presencia de la multitud, lanzando rayos luminosos con los colores del arco iris en todas direcciones.

Luego pareció desprenderse del cielo y precipitarse sobre la tierra. El prodigio duró unos 10 minutos y fue visto a unos 50 km. a la redonda.

Los presentes notaron que, a pesar de la lluvia torrencial que se había abatido sobre ellos, estaban ahora completamente secos.

Un periódico de Lisboa “O Día”, narraba así el 17 de octubre :

«El sol tenía un velo delgado transparente, así que los ojos se podían fijar fácilmente en él (…) y el sol de plata, rodeado en la misma luz de gris transparente, se vio girar y voltear en el círculo de las nubes abiertas. Un grito salió de cada boca y la gente cayó de rodillas en el suelo pantanoso.

La luz se volvió un hermoso azul como si hubiera venido a través de vidrios ahumados de ventanas de catedral  (…)

El azul se desvaneció despacio y entonces la luz parecía pasar a través de un vidrio amarillo. Manchas amarillas cayeron sobre los pañuelos blancos y sobre las faldas oscuras de las mujeres …»

Avelino de Almeida, masón y editor de un importante diario anticlerical de Lisboa, “O Século”.

“el sol, que apareció en el cenit despejado de nubes. Parecía una placa de plata mate, y era posible mirarlo fijamente sin la menor molestia; no quema los ojos, no enceguece…

Ante los ojos maravillados de ese pueblo (…) el sol tembló, el sol tuvo movimientos insólitos y bruscos, fuera de todas las leyes cósmicas. “El sol bailó”

En esta fotografía puede verse que la posición del sol en la línea del horizonte era  imposible, pues fue tomada a las 12:30.

Continuará…

NOTAS AL PIE

(1). Cf. «Crónica da Orden de Císter», de Frei Bernardo de Brito (Libro IV, Cap I).

(2). Las actas fueron labradas inmediatamente. En 1638 el P. Baresio publicó una historia de los Saboya, analizó la crónica de sor Filipina, pero quemó el episodio de la fallida ejecución de su padre. Sin embargo las religiosas que habían leído el original lo reconstruyeron en 1640. En 1655 otra religiosa describe la revelación en el libro iniciado en 1624 para anotar los milagros de la Beata Margarita. Un tercer documento son las notas de Sor Lucía Mantello, en 1855, con la tradición oral de las abadesas mientras estuvieron perdidos los documentos. Estos fueron reencontrados en 1999 y su perfecta concordancia autentica su contenido. Las dominicas de Alba los publicaron en 2000.

In punto di morte la veggente Suor Filippina de’ Storgi «parlava de’ futuri eventi, prosperi e funesti della Casata Sabauda, fino a un tempo non preciso di terribili guerre, dell’hesilio di Umberto di Savoia [Re Umberto II] in Lusitania, di un certo mostro d’Horiente, tribulatione dell’Humanità, ma che sarebbe ucciso dalla Madonna del S. Rosario de Phatima, se tutti li huomini l’havessero invocata con penitentia grande» (In C. Siccardi, Fatima e la passione della Chiesa, Sugarco, Milano 2012, p. 53). Cf. Fatima et la passion de l´Eglise (Éditions Le Drapeau blanc, Roquepine 2017), versione francese di Fatima e la Passione della Chiesa (Sugarco, Milano 2012) https://aparicaodelasalette.blogspot.com.br/2012/05/prenuncio-do-triunfo-de-fatima-quase.html

No ano 2000, as próprias dominicanas de Alba publicaram os documentos relativos ao caso.

Providencial conservação dos documentos. A história, entretanto, não termina aí. Como foi dito, em 1454 todos os presentes lavraram documento para a posteridade, narrando a portentosa visão de Soror Filipina.
Dois séculos depois, em 1638, o Padre Jacinto Baresio O.P. publicou uma história da nobre família Sabóia, a pedido da Duquesa de Mântua, Margarida de Sabóia-Gonzaga, então vice-rainha (regente) de Portugal.

Na hora de escrevê-lo, o Pe. Baresio analisou a crônica de Soror Filipina e julgou que o episódio da execução do príncipe Felipe poderia macular a reputação da dinastia. Então simplesmente queimou-a…
Porém, assim que ele partiu, a abadessa e as mais antigas religiosas do mosteiro, que tinham lido o original, reconstituíram seu conteúdo, rubricando cada uma o texto em sinal de autenticidade, em 7 de outubro de 1640.
Em 1655, uma religiosa que só anotou suas iniciais deixou mais um documento escrito, confirmando tudo quanto dizia o anterior, nos seguintes termos: “Dizem as memórias escritas que lá, na Lusitânia, há uma igreja numa cidadinha que se chama Fátima, edificada por uma antepassada de nossa Santa Fundadora Margarida de Sabóia, Mafalda rainha de Portugal e filha de Amadeu terceiro de Sabóia, e que uma estátua da Virgem Santíssima falará sobre acontecimentos futuros muito graves, porque Satanás fará uma guerra terrível; porém perderá, porque a Virgem Santíssima Mãe de Deus e do Santíssimo Rosário de Fátima, ‘mais forte que um exército em ordem de batalha’, vencê-lo-á para sempre”. A. D. 1655. São Domingos, te confio estas folhas. Soror C. R. M.”( Documento 2). Os documentos históricos do Convento de Alba são três. Eles fornecem o fundamento deste artigo. O documento 1 é uma nota manuscrita, acrescentada a um livro de autoria do Pe. Jacinto Baresio, de 1640. Ocupa quatro páginas não numeradas. É datada de 7 de outubro de 1640. Nela se encontra o essencial da revelação. Primeira e última página do segundo documento. O documento 2 consiste num acréscimo ao caderno, que leva a inscrição: 1624 – Livro no qual se anotam as Missas, Milagres, ex-votos que acontecem diariamente à Beata Margarita de Sabóia em Alba. É datado de 1655. Começa a partir da página 52, e é escrito com “uma caligrafia alta e clara” por uma religiosa que assina Soror C.R.M. Descreve a mesma revelação. O documento 3 consiste em apontamentos da Irmã Lúcia Mantello em 1855. Esta passou brevemente pelo convento e depois tornou-se religiosa salesiana. Ela não conheceu os dois documentos anteriores (pero anotó lo que las abadesas se transmitían oralmente em referencia a las crónicas desaparecidas). Nos apontamentos esquemáticos de soror Lúcia, lê-se: “Uma antiqüíssima crônica do Mosteiro narrava a visão de Soror Filipina dei Storgi […]. Soror Filipina moribunda (16 outubro 1454) tem uma visão (a Beata e as freiras estão presentes) […]. Personagens da visão: Nossa Senhora do Rosário, São Domingos, Santa Catarina de Siena, o Beato Umberto, o abade Guilherme de Sabóia-Acaia: todos vêm ao encontro. Depois, após uma interrupção, um olhar no futuro: […] Umberto II no exílio em Portugal; […] Nossa Senhora de Fátima salvará a humanidade […]. Amém!” (Documento 3).

Todos os três foram“reencontrados casualmente em 19 de agosto do ano passado [1999]” e publicados em 2000. Cfr. “Il Cervo della Beata Margherita di Savoia”, nº 2, 2000, Ano XLVIII, Alba, Itália.

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