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Es hora de defender los derechos de Dios en la calle. ¡¡¡STOP, CRISTIANOFOBIA!!! (Reportaje)

Éste sábado 22 de abril ha sido un día especial en Barcelona, España. Un nutrido grupo de católicos hemos salido a la calle a manifestar nuestro desacuerdo contra la inquina que demuestran muchos políticos y una serie de personas, que dicen defender los derechos de los ciudadanos, pero que desprecian a los miles y miles de católicos que viven en Cataluña y pretenden separarla de España, para lograr hacer de ella un estado independiente y laico. También este laicismo rampante lo hemos vivido durante esta Semana Santa en ciertas localidades de España,  viendo como una serie de personajes sin corazón y sin sentimientos religiosos, han buscado causar el temor y la represión de nuestros derechos a manifestar nuestra fe, como en el caso de Sevilla, de todos los católicos conocido.

Por este motivo hemos salido a la calle a acompañar al Cristo de la Buena Muerte, junto a los Legionarios, y hemos estado apoyando al padre Custodio Ballester Bielsa, un sacerdote valiente, rector de la parroquia de la Inmaculada, en  l’ Hospitalet de Llobregat. Junto a él, los Legionarios y a la plataforma Somatemps, defensora de los derechos de los catalanes que no quieren independizarse de España, impulsada por nuestro hermano en la fe, Don Javier Barraycoa, doctor en filosofia i vicerector de la Universidad Abat Oliba CEU y autor entre otras obras del libro “Historias ocultadas del nacionalismo catalán”, libro que desmonta todas las mentiras sobre la falsa historia de Cataluña que los nacionalistas se han empeñado en vendernos, especialmente, durante 33 años a través del ente televisivo autonómico, TV3, ente que no ha cesado de horadar las mentes de miles de catalanes, que tragaron entero y sin digerir tantas patrañas y embustes. El resumen de todo ello lo expresa muy bien el mismo Barraycoa al decir: 

“Discutí con unos nacionalistas catalanes sobre los orígenes, cuando se dieron cuenta de que sabía más historia que ellos, me dijeron: no te engañes, el nacionalismo catalán nada tiene que ver con la Historia, es simplemente una decisión de querer ser lo que queremos ser”.

El padre Custodio, desde su parroquia  ha acompañado y favorecido en diversas ocasiones la procesión del Cristo de los Legionarios que salía desde su parroquia, pero el gobierno ateo que regenta la localidad donde se ubica su parroquia, ha prohibido dicho acto cristiano y patriótico, porque “no agrada a la alcaldesa”, que es una promotora de las “libertades”, pero de las suyas y de sus intereses, naturalmente, no de las de los católicos y patriotas. Ella, junto a algunos representantes de la CUP, han hecho lo imposible para cerrar la parroquia al padre, cosa que hasta el momento no han conseguido, y estamos ciertos que no conseguirán, pues el padre ha recibido numerosísimas muestras de afecto y cariño de miles de barceloneses, así como del propio cuerpo de los Legionarios, motivo por el cual han desistido de su empeño.

Cataluña es y será siempre parte de España, le pese a quien le pese, y como dijo nuestro querido obispo Torras y Bages que en gloria esté, “Cataluña será cristiana, o no será”. Muchos han querido corregir al finado obispo diciendo que“la Iglesia en Cataluña será catalana, o no será”, tal y como ya compartimos en un artículo que pueden ver aquí. Por eso, la inquina y el odio a todo lo que huela a España, vista uniforme militar, ostente con orgullo la bandera rojigualda o sienta orgullo de pertenecer a la Nación de Eterna Cruzada. Todo ello es para estas personas un motivo de persecución y de anulación de nuestros derechos, que se presupone, debieran ser igualitarios en una supuesta democracia. Y digo supuesta, porque de democracia nada de nada. La democracia solo para sus intereses. 

Compartimos aquí diversos momentos emotivos de la entrada en la Plaza de la Catedral de Barcelona del Cristo de la Buena Muerte, portado por los Caballeros Legionarios, a quienes este gobierno antipatriótico que ostenta Cataluña, prohibió vestir sus uniformes militares. También compartimos otros momentos de la procesión hasta la Plaza de San Jaime, donde finalizó el acto tras la lectura del Manifiesto y tras otras intervenciones, entre ellas la del padre Custodio, que concluyo este evento impartiendo la bendición a todos los presentes. 

Compartimos al final de este artículo el Manifiesto que se leyó en la Plaza San Jaime, frente al Palacio de la Generalidad, donde los gobernantes barceloneses atentan con sus hechos y palabras contra todo lo que “huela a cera y a sacristía”, como suelen decir los descreídos. 

Aquí una breve entrevista con el sacerdote, padre Custodio Ballester, impulsor de dicho acto, junto a los Legionarios y a la plataforma Somatemps.

   

 

¡Por Dios y por España, me atrevo! 

Montse Sanmartí

MANIFIESTO

CONTRA LA CRISTIANOFOBIA Y POR LA UNIDAD DE ESPAÑA

¡NUESTRO DERECHO A EXPRESARNOS! ¡NUESTRO DEBER DE DEFENDERNOS!

¡Por España, me atrevo!

En una sociedad en la que a muchos se les llena la boca reclamando todo tipo de derechos, debemos recordar que todo derecho se funda en un deber previo. Hay derecho a la vida, porque existe el deber de respetarla. Hay derecho a la educación, porque los padres tienen el deber de educar a sus hijos. Tenemos derecho a expresarnos, porque nos obliga el deber de defender la verdad. Y Tenemos derechos políticos porque existen deberes comunitarios. Esta verdad tan elemental quieren borrarla de nuestras mentes y almas, precisamente aquellos que alardean de defender todo tipo de pseudoderechos que nada tienen que ver con la naturaleza humana ni la comunidad política. Proclamar derechos sin reconocer deberes, es simple demagogia para manipular las sociedades.

Entre los deberes más importantes del ser humano se encuentran los de reconocer lo que le debemos a Dios en cuanto nuestro Creador; e igualmente aceptar lo que debemos a nuestros padres y, por extensión, a nuestra Patria. En la filosofía y teología tradicionales, a estos deberes se les llamaban las virtudes de religión y piedad. Por estas dos virtudes, uno reconoce su limitación esencial pues su ser se debe a otros ya que nadie “se hace a sí mismo”. Sin embargo, aceptar nuestra realidad finita pero a la vez trascendente, nos descubre también nuestra dignidad y grandeza. Dios y Patria son dos realidades que nos imponen deberes, pero a la par nos garantizan derechos inalienables. Son dos realidades que no nos someten, sino que nos elevan de nuestra contingencia y nos dignifican. En la filiación con la familia, la Patria y Dios, hallan nuestras vidas su sentido y plenitud. Y esto bien lo saben quienes quieren esclavizar almas y pueblos, atacando la familia, la Patria y la Religión.

Hace decenios, por no decir siglos, se vienen sucediendo embestidas contra estos primigenios deberes: reconocer al verdadero Dios, amar a la Patria y salvaguardar la vida y la familia. En los últimos años las inquinas y odios se han acentuado llegándonos a recordar tristes épocas de persecución religiosa, no tan lejanas en el tiempo. Desde las escuelas, los medios de comunicación, las instituciones y las legislaciones, se agreden constantemente los sentimientos religiosos más íntimos así como los principios constitutivos de nuestra identidad patria. Igualmente, asistimos impávidos a la demolición institucional de la familia. Quienes teorizan y ejecutan estas acometidas se creen dioses con el derecho de manipular hombres y sociedades a su antojo. Su proyecto no es el de forjar patrias de hombres libres, sino esclavos individualistas, apátridas y materialistas sin sentido trascendente de la existencia. ¡Qué fácil es así dominar a hombres y mujeres! … creando masas en vez de gobernar y forjar pueblos.

Pero hay algo más grave aún que queremos denunciar públicamente. No se ataca a cualquier religión, sólo a la cristiana. En toda Europa se ha desatado –de forma organizada- una oleada de “cristianofobia”. Ello refleja el resentimiento que se está sembrando contra las propias raíces que fundamentaron nuestra civilización. Preguntémonos qué religión es atacada y sabremos cuál es la verdadera. Los que defienden sincretismos, falsos ecumenismos, agnosticismos, multiculturalismos y tantos otros “ismos”, desprecian con un odio visceral el cristianismo. Su tan presumida tolerancia se convierte en persecución implacable; su entusiasmo por otras culturas se transmuta en odio a la propia y lo que representa en cuanto que resto de la civilización cristiana.

Que la emergencia de la “cristianofobia” en España coincida con la explosión de los separatismos no es casualidad. No son corrientes de pensamiento separadas sino que convergen, pues su enemigo es el mismo: la España católica. No caigamos en el error de creer que los movimientos separatistas aman las imaginarias naciones que sus mentes delirantes han creado. El fin del separatismo es asesinar nuestra Patria; aniquilar el patrimonio histórico y espiritual que gestó la Hispanidad como encarnación de la Cristiandad. Esta es su única razón de ser, pues una vez deshecha nuestra verdadera identidad y espiritualidad, seremos entregados a la devastación de los totalitarismos materialistas, llámese capitalismo globalizado, llámese comunismo.

Si el sentimiento patrio, aunque íntimo, es por su naturaleza público y se visibiliza en nuestras señas de identidad, igualmente pasa con la religión. La intimidad de nuestra fe, también exige su manifestación pública. Y esto lo entendieron generaciones enteras de hombres sencillos cuya única norma vital era el sentido común. De ahí que nuestras villas y ciudades, en los momentos más señalados, se llenaran de procesiones y manifestaciones públicas de la fe popular. Y lo hacían no porque se arrogaran un derecho subjetivo, sino porque lo entendían como un deber para con el Altísimo. Nuestra religión no es únicamente la de un Dios invisible, sino también la de un Dios encarnado y crucificado. Un Dios entregado a nosotros en el sacrificio de la cruz por nuestra salvación.

Por ello este Santo Cristo crucificado tiene el derecho humano y divino de ser procesionado, porque nosotros tenemos el deber de anunciar públicamente que la salvación ha llegado a los pueblos. Igualmente, nadie puede eludir el deber de defender la Patria, que está siendo disgregada material y espiritualmente. He aquí nuestros dos amores: Dios y Patria, por ellos vivimos, por ellos nos ofrendamos. Y en esta plaza, corazón de la Ciudad Condal, Cap i casal de Cataluña, proclamamos nuestro derecho a expresarnos libre y públicamente y nuestro deber ineludible de defender nuestros principios hasta sus últimas consecuencias.

¡VIVA LA ESPAÑA UNIDA Y CRISTIANA! VISCA LA MARE DE DÉU DE MONTSERRAT!

VISCA SANT JAUME, PATRÓ D’ESPANYA!

¡VIVA EL SANTO CRISTO DE LA BUENA MUERTE!

Barcelona, Pza. San Jaime, sábado 22 de abril de 2017.

 

About the author

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Montserrat Sanmartí Fernández

Católica. Casada y madre de 10 hijos. Implicada desde 2009 en la defensa de la vida a través de CIDEVIDA. Delegada de Sanación Postaborto en el Viñedo de Raquel en España. Escribo por vocación como inquietud de llamada interior y deseando cumplir desde mi pequeñez el mandato que Cristo nos dio: "Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda criatura". Ya no hay excusas. Se puede evangelizar en todo el mundo, sin movernos de nuestra casa. Todo sea a mayor gloria de Dios y salvación de las almas.
montse.sanmarti@comovaradealmendro.es

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2 Comments

  • Estoy completamente encantada con el vigor santo de esa manifestación en todo bendecida por Dios. El Manifiesto es una completa antologia de “qué es lo que pasa” en España, en Europa Católica, el mundo entero con matizes locales adonde sea…De acuerdo y dando gracias a Dios por España y a ustedes de Comovaradealmendro, luz en las tinieblas. Montse que la Virgen Santísima de Montserrat te proteja e a Cataluña en España unida. Mi abrazo y oración.

    • Querida María Isabel: muchísimas gracias por su apoyo. Sigamos orando por España y por todos los países del mundo, porque estamos, como usted afirma, viviendo momentos de angustia en toda la tierra. Encomendemos a los ángeles de cada pais las patrias y pongámonos todos los habitantes de la tierra bajo el amparo del Corazón Inmaculado de María, consagrándonos a Ella.

      Un abrazo en los Corazones de Jesús y de María.

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