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26 de abril, ¿”Día de la visibilidad lésbica”? Mejor diría: Día de la visibilidad demoníaca

Ayer llovió en Barcelona. Estamos en abril, y como dice el refrán: “En abril, aguas mil”. Pero ayer y hoy, el cielo de Barcelona llora. Llora ante la asquerosidad y la podredumbre que vemos a diario, vestida de homosexualidad, paseándose descarada por la Ciudad Condal y sus contornos. Me da vergüenza decir que lo he visto esta semana pasada que he estado en la ciudad que me vio nacer.  Las parejas de lesbianas y de homosexuales ya no se esconden, van de la mano y se besan y soban en público, sin ningún respeto humano. 

Pero la noticia que saltaba ayer fue de lo más nauseabunda. Las juventudes lésbicas de los revolucionaros anarquistas de las CUP se atrevieron a mucho más. Ya no solamente no se avergüenzan de mostrar su pecado ante todos, niños, ancianos o adultos. ¡No! Tienen que hacer más daño si pueden y claro  ¿cúal creen que será el lugar y la forma de lograr este objetivo? Naturalmente, si pensaron ustedes que profanando lo más sagrado, nuestra fe y nuestros templos e imágenes, acertaron, porque así fue. 

Bajo el lema asqueroso y barriobajero de “las lesbianas también amamos, también follamos”, se presentaron estas dos pobres desgraciadas. 

Solamente me queda compartirles con infinito dolor, el vídeo de estas “mujeres” frente a la sagrada imagen de nuestra Señora de Montserrat. No voy a añadir nada más. No me quedan ni las fuerzas ni las palabras para definir esta monstruosidad. Tampoco merece la pena desgastarse en ello. Solo les pido perdón por tener que compartir esta vergüenza. Pero a veces uno tiene que ver lo que no quiere ver para darse cuenta de hasta dónde puede llegar la maldad y el deseo de ofender y profanar.

¡Santa María de Montserrat, en el día de tu festividad, te desagraviamos por tanto dolor como sabemos siente tu hoy corazón! Llora el cielo y lloramos los que te honramos y te amamos. ¡Madre, perdónalas! Algún día se arrepentirán de haberte ofendido, siendo Tú también su Madre; y ¡qué Madre! 

Montse Sanmartí

About the author

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Montserrat Sanmartí Fernández

Católica. Casada y madre de 10 hijos. Implicada desde 2009 en la defensa de la vida a través de CIDEVIDA. Delegada de Sanación Postaborto en el Viñedo de Raquel en España. Escribo por vocación como inquietud de llamada interior y deseando cumplir desde mi pequeñez el mandato que Cristo nos dio: “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda criatura”. Ya no hay excusas. Se puede evangelizar en todo el mundo, sin movernos de nuestra casa. Todo sea a mayor gloria de Dios y salvación de las almas.
montse.sanmarti@comovaradealmendro.es

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6 Comments

  • Qué monstruosidad. Si una de ellas fuese mi hija no sé que haría…qué habrá pasado en sus vidas para llegar a tanta calificada, abominable y conciente perversión?? Que gran deseo de ser malas y hacer el Mal. No cabe duda, la conclusión a que llegué con mis recién completados 60 : el Mal es planeado. Lo concluimos observando tanto en este caso como en la amplitud de toda la historia en este mundo…no es cierto que el Mal es planeado?

    • Totalmente de acuerdo. Yo creo que nada es casual, María Isabel. ¿De dónde, sino, nadie hizo nada por detener esta profanación que duró dos minutos? ¿No había nadie que denunciara este hecho abominable? ¿Las cámaras de seguridad del templo no detectaron nada? Y como en este caso, en la mayoría, las cosas que están pasando tan graves en la Iglesia y en el mundo no me cabe duda de que son orquestadas y queridas para los fines del NOM.

      Un abrazo, amiga.

  • Aunque pudiera parecer incompatible con el ser católico y con la idea del Reino de Dios entendido como “buscar la justicia que no es de este mundo en pro de la salvación de las almas”, quien estas líneas escribe se considera simpatizante de algunos aspectos del anarquismo, también llamado movimiento libertario.

    Empero, habiendo confesado estas simpatías mías, no me imagino al ilustre anarquista barcelonés Salvador Seguí, el “noi del Sucre” (el “niño del azúcar”), aplaudiendo el gesto de esa pareja de lesbianas catalanas en plena sesión de irreverentes besuqueos delante de una imagen de la Virgen, todo ello protagonizado dentro de un templo católico sito en Barcelona.

    En tiempos de anarquistas como Salvador Seguí, el “amor libre” libertario solía entenderse no como licencia para ser licenciosos sino como “licencia o libertad” para amar generalmente para siempre, de por vida, más allá de papeles y de registros civiles o eclesiásticos, en aras de servir al Ideal de una sociedad sin clases en que primase la justicia social.

  • Despues de leer el artículo le puedo decir a la que lo escribe: He entrado por error y me voy con horror. Cuanto odio por un gesto de amor! Increíble que el catolicismo se crea el bueno de la película, cuando acabo de leer tremendos insultos. Por mi… Podríais desaparecer y dejar un mundo mejor y más feliz. Gracias

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