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APOSTASÍA EUCARÍSTICA

            La decisión de algunos pastores católicos, de entregar la Comunión en la mano para evitar contagios por el corona-virus, viene a ser un seísmo en el corazón de la Iglesia, que pone a prueba su Fe en el Misterio Eucarístico y deja al descubierto la grave erosión de sus convicciones. Ojalá no cunda en el resto como virus de Apostasía. Nos dice el Cardenal Sara que “El ataque diabólico más insidioso consiste en tratar de extinguir la Fe en la Eucaristía, sembrando errores y fomentando una forma inadecuada de recibirla”. No seamos ciegos. Estemos atentos.

Cabe preguntar: “Cardenales, obispos y sacerdotes” ¿Tenéis miedo a que el Mundo incrédulo os acuse de imprudentes y os culpe del contagio? ¿A tal grado de colaboración y sumisión habéis llegado? ¿Habéis olvidado que quien se hace amigo del Mundo se convierte en enemigo de Dios (St 4,4)? Hace más de 40 años que místicos de todo el Mundo, advierten que comulgar en la mano es una profanación; se ha demostrado que ha sido el logro de un objetivo de la masonería eclesiástica desde el s.XIX, y sabemos que la mayoría de Obispos del Mundo no quería esa aprobación (1233 contra 567v. Memoriale Domini).

Y si es grave que haya pastores que promueven esa profanación, es mayor el pecado de Apostasía en el que incurren. Los demonios saben que Jesús es el “Hijo de Dios Altísimo” (Mt 8,29). ¿Pero creen estos pastores que Jesús, el Dios Salvador y Sanador, Vencedor de la muerte, está VIVO en la Sagrada Forma? ¿Creen que es Él el Sumo y Eterno Sacerdote, y que utiliza las manos del Presbítero en la Santa Misa? Evidentemente NO.  Pruebas: En Méjico “los sacerdotes que brinden la Comunión a los fieles católicos deberán desinfectarse las manos con gel antibacterialy se la darán en la mano a los fieles,…En España, parece ser que el Portavoz de la CEE  ha dicho que “antes de dar la Comunión, los sacerdotes se lavarán concienzudamente las manos”.

Pues bien, utilizando el Derecho que la Iglesia otorga a los laicos (canon 212.3) damos nuestra opinión. Creemos que los pastores que apoyan estas medidas han perdido la Fe. Y si afirman creer en el Misterio Eucarístico, entonces rayan la blasfemia, porque humillan a Jesús Sacramentado, al negarle que pueda sanar y liberar(Mc 9,23), dominar la Naturaleza (Mt 8, 23-27),.. Se alejan de la enseñanza de la Tradición que nos dice: “Cada fiel procure tomar la Eucaristía…pues…AUNQUE SE LE DÉ UN VENENO MORTAL, NO TENDRÁ PODER SOBRE ÉL”(S. Hipólito, en Trad. Ap); texto que se apoya en el Evangelio, subrayando una de las propiedades que asistirán a los que crean (Mc 16,18). El manto de Cristo era tocado por todo tipo de enfermos, y sanó a la hemorroísa (Mc 5,21-43). ¿No podremos conceder a las manos del Sacerdote al menos el valor del Manto de Cristo? “NOLI ME TANGERE” (no me toques) dice Cristo a la Magdalena (Jn 20,17). En la Eucaristía Cristo se encuentra resucitado pero también en estado de Víctima: es el Cordero de Dios que hemos de comer para tener Vida Eterna. Esa Víctima sólo debe ser tocada por las manos del Sumo Sacerdote. A los fieles nos toca cumplir el Salmo 81: “Abre tu boca y Yo la llenaré”, en un pasaje en el que Dios promete alimentar a sus fieles con “flor de harina y miel de la Roca”. Y que nadie se escude en la Última Cena. Allí los apóstoles fueron ordenados de Sacerdotes/Obispos; no eran simples fieles; y aun así no dice el Evangelio que comulgaran en la mano.

       La decisión va más allá de la forma de Comulgar. Algunos obispos del norte de Italia, han suspendido las Misas con fieles, incluso los Domingos, obedeciendo a las autoridades civiles. Todo un Plan Maligno -este virus de laboratorio- urdido por el mismo Satanás. Con ello están anunciando a gritos la “supresión del Sacrificio Perpetuo” (Dan 12,11). ¿Acaso está ya a las puertas el “Impío”(Is 11,4), “el hombre de pecado, el Hijo de la Perdición” (2Tes 2,3)? Algunos creemos que sí, una vez cumplida la profecía de Lc 21,24.

       Pastores católicos que habéis perdido la oportunidad de desafiar a los príncipes de este Mundo, y darles una lección de Fe y Esperanza. Vuestra cobardía alentará el que ellos sigan manteniendo que la libertad para blasfemar y ridiculizar lo más sagrado es un derecho humano. ¡Cómo os habéis alejado  del Espíritu de Elías, que desafió a los hechiceros de Baal en lo alto del Monte Carmelo! Jesús nos dice: “Mi Carne es la Vida del Mundo” (Jn 6,51). Será entonces justo y evidente que el Mundo se destruya y muera, y con él la Iglesia mundanizada que, ante la Sagrada Comunión, se comporta con las prevenciones propias de una panadería, en lugar de predicar la necesidad de pureza de alma para protagonizar ese “Desposorio Espiritual” que se da entre Cristo y el comulgante.

Dice el Portavoz de la CEE:  «No pensemos que la Virgen de las Angustias, la Virgen de la Piedad o de la Veracruz nos van curar de la enfermedad”. Y estas palabras nos parecen ofensivas contra la Madre de Dios y contrastan con la Tradición Mariana de España, como vemos en “Milagros de Nuestra Señora”, de Gonzalo de Berceo (s.XIII) y con  la Oración de Salomón en la Consagración del Templo:

 “(…) Cuando haya en el país una hambruna, una peste, una plaga en el trigo, langostas, saltamontes, cuando el enemigo ponga sitio a una de sus ciudades, o también cuando haya una catástrofe o una enfermedad, si un hombre, si Israel tu Pueblo viene a orarte y a suplicarte, si reconoce su falta desde el fondo de su corazón y extiende sus manos hacia esta Casa, entonces Tú, desde lo alto de los Cielos donde habitas, escucha y perdona….” (1Re 8, 37-40). Hoy sin embargo, el pensamiento de muchos pastores coincide con el de los gobernantes incrédulos que piensan que los templos en los que habita el Dios Altísimo, la Santísima Trinidad, puedan ser focos de infección. Y no nos extraña. Hay mucho ruido y folclore en los templos católicos, profanados también por el becerro de oro turístico; y así es muy difícil sentir la grandiosa presencia del Dios Vivo y llenarse de su Gracia.

      Desde aquí proponemos a los fieles católicos que den testimonio de su Fe. Que acudan a Misa y se pongan en la fila para comulgar, de rodillas todo el que pueda; y si el sacerdote se la niega en la boca, que se marchen a su banco y allí hagan una  Comunión Espiritual. Místicos como Sta. Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia, afirman que cuando no pudiéramos recibir la Comunión Sacramental (motivos de catástrofe, enfermedad, persecución, el tema que nos ocupa,…) Cristo nos dará las mismas gracias mediante una Comunión Espiritual; fuera de casos extraordinarios, la Comunión Espiritual no suple a la Sacramental, pero sí reporta al alma numerosas gracias, y puede hacerse en cualquier momento del día.  Proponemos esta fórmula basada en el Mensaje de Reparación Eucarística de Fátima:

-“Dios mío, yo creo, os adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no os adoran, no esperan y no os aman” (3 veces) Desearía recibiros sacramentalmente, mas no pudiendo hacerlo así, os ruego por medio del Corazón Inmaculado de María vengáis con Ella espiritualmente a mi corazón. Ven, Señor, Jesús. Ven con el Padre y el Espíritu Santo a tomar posesión de todo mi ser (silencio). Oh Jesús, no permitas que me aparte de Ti. Gracias por todo. Bendito seas por siempre, Señor”.

Así pues, en momentos de persecución y de Apostasía como el presente, multipliquemos las Comuniones Espirituales. Él acudirá a nuestros corazones, porque “¿Quién nos separará del Amor de Cristo?” (Rom 8,35). Evidentemente, ni el corona-virus, ni los malos pastores, ni la persecución,…

 

Alejandro Jiménez Alonso

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