Sobre Nosotros

NOTA EDITORIAL

 

Somos una web perteneciente a la Iglesia católica, apostólica y romana, fundada en 2016 por un sacerdote y varios amigos laicos de España e Hispanoamérica, muy preocupados por la situación actual de la Iglesia.

Estamos unidos al magisterio eterno, perenne e inmutable de la Iglesia, a la sana doctrina, a la tradición, al Catecismo y a la Biblia. No debería ser necesario hacer pública esta declaración de intenciones pero es tal la apostasía y la herejía infiltradas en la Iglesia que en estos días peligrosos para la fe de siempre no está de mal recordarlo.

Somos profundamente marianos. Estamos consagrados al Inmaculado Corazón de la Virgen María. Nuestros patrones son la Inmaculada Concepción y el Arcángel San Rafael. La Inmaculada es la patrona de España, la Virgen vestida de Sol que representa al resto fiel de la Iglesia, la que acabará pisándole la cabeza a la serpiente infernal. Bajo su protección nos acogemos. Somos muy devotos también del Arcángel San Rafael, medicina de Dios, al que impetramos que sane los ojos y los corazones de tantos católicos buenos que, sin embargo, andan engañados y embelesados con la doctrina envenenada que se está instilando en la Iglesia en los últimos cuatro años, desde su cima.

No somos sedevacantistas ni lefebvristas. Aceptamos el Concilio Vaticano II con el espíritu de continuidad que el Card. Ratzinger ha exigido siempre. No interpretamos el CVII como una ruptura con el Magisterio anterior de siempre de la Iglesia, sino con la exégesis de los 2000 años de magisterio previo. Por lo tanto, abominamos del indiferentismo religioso. Abominamos también del ecumenismo mal entendido, según el cual todas las confesiones cristianas son caminos igualmente válidos para llegar a Cristo, que deben unirse en una única falsa doctrina. Al contrario, abogamos por el auténtico ecumenismo, esto es, por convertir a ortodoxos y protestantes de sus errores, para que los abandonen y se unan a la auténtica y única Iglesia fundada por Cristo, la católica, apostólica y romana.

Aceptamos, cómo no, a los Papas posteriores al CVII. Con sus aciertos y sus errores, no han sabido o podido parar el ataque masónico y marxista al que los enemigos de Cristo han sometido a la Iglesia.

Somos muy devotos de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Sus Encíclicas y Documentos magisteriales son una luz en las tinieblas espirituales que cubren hoy la Iglesia: Veritatis Splendor, Caritas in veritate, Ecclesia de Eucharistia, Sacramentum Caritatis, Familiaris Consortio, etc. son combatidas con furia desde dentro de la Iglesia en estos días aciagos que vivimos.

En particular, profesamos gran admiración al Papa BXVI, víctima de un ataque brutal desde dentro y fuera de la Iglesia. Rezamos por él, para que la Virgen le ampare y proteja, y para que el Espíritu Santo le dé la fuerza necesaria para jugar el papel de defensor de la fe que el Cielo le tiene reservado.

No somos neocones: somos muy conscientes de que la Iglesia, en su gran mayoría, defeccionará y caerá en la apostasía prevista en el número 675 del Catecismo, y que esa apostasía, como dijo la Virgen en Fátima y quedó escrita por Sor Lucía en enero de 1944 en la parte aún no hecha pública del Tercer Secreto de Fátima, comenzará “desde la cima”. Rusia aún no ha sido consagrada al Inmaculado Corazón de María, por lo que será el azote y castigo de Dios contra este Occidente pervertido y apóstata en el que vivimos.

La promesa de Cristo de que las puertas del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia se cumplirá, por supuesto, pero en el resto fiel que, por gracia de Dios, no caerá en la apostasía, en la Iglesia remanente y catacumbal que verá la Parusía o Venida del Señor, a instaurar nuevos Cielos y Nueva tierra. Mientras tanto, la Iglesia visible defeccionará y, dirigida por un falso papa, un falso profeta, engañará a los que no amen la Verdad y quieran salvar su vida en lugar de su alma.

Somos muy conscientes de que la masonería eclesiástica ha usurpado la Iglesia y que actúa como lobo con piel de cordero, persiguiendo el magisterio auténtico y a los que lo profesan, y amparando a los herejes y apóstatas que quieren destruirla desde dentro.

Consideramos que estamos al comienzo del fin de los tiempos, que la gran apostasía de la que habla San Pablo está a punto de producirse, y que ya están en marcha los acontecimientos esjatológicos de los que hablaban San Juan, los apóstoles y los profetas.

Conocemos muy bien que la misa de siempre es la misa tradicional, a la que amamos y respetamos, como amamos y respetamos igualmente el Novus Ordo cuando es celebrado con la seriedad que merece la Misa, por santos sacerdotes de sana doctrina. La Misa es la renovación incruenta del sacrificio de Cristo, con efecto propiciatorio, no una cena convivial ni una fiesta muy alegre al modo protestante. La misa nueva es válida y legítima, como la tradicional. Asistimos muchos de nosotros a misas novus ordo, pero en parroquias e Iglesias donde se celebra con el respeto y el amor que Cristo se merece. Rechazamos con fuerza las liturgias “creativas”, con música profana o mundana. Amamos la liturgia cuidada, con reclinatorios, canto gregoriano u órgano, o con música respetuosa. Animamos a los sacerdotes a hablar del pecado mortal, del Infierno, de la necesidad de convertirse para salvar el alma. La “salus animarum” es, a fin de cuentas, la más alta misión de la Iglesia.

Consideramos que la confesión frecuente y el amor a la ley de Dios unido a la caridad con los hermanos conjuran cualquier tentación de fariseísmo. Al contrario, fariseos son los que profesan el casuismo y la moral de situación y parecen haber triunfado en la Iglesia: su caballo de batalla es la Exhortación Amoris Laetitia.

No somos tradicionalistas, sino tradicionales. No profesamos el celo amargo. Nos sometemos en todo a Cristo y a su Iglesia, pero a la Iglesia unida al magisterio de Cristo, ya que la obediencia mal entendida está haciendo que muchos católicos crean que deben obedecer a sus superiores en todo caso, cuando es doctrina de la Iglesia que la obediencia cesa cuando el superior ordena algo en contra de la moral o del magisterio, o que sea pecado.

Apoyamos las Dubia de los Cardenales Caffarra, Burke, Meisner y Brandmüller. Somos muy conscientes del daño inmenso que el deletéreo “magisterio” líquido de Bergoglio está infligiendo a la Iglesia, haciendo que muchas almas se condenen. Rezamos por su conversión, para que no sea definitivamente el Judas que traicione a la Iglesia.

Nos asiste el derecho recogido en el art. 212.3 del Código de Derecho Canónico para manifestar nuestro desacuerdo con aquellos lobos con piel de cordero que están introduciendo la confusión dentro de la Iglesia, y para denunciarles abiertamente. Y no lo hacemos por libre, sobre el falible libre examen luterano, sino apoyados en la piedra firme e inconmovible del magisterio bimilenario de la Iglesia que interpreta válidamente la revelación pública.

Cristo eucaristía es el centro de nuestras vidas. Todos somos adoradores perpetuos o nocturnos. Comulgamos de rodillas. Sabemos que el Demonio y sus instrumentos dentro de la Iglesia están atacando la Eucaristía, promoviendo la comunión de los que viven en adulterio sin propósito de enmienda, y que, a continuación, ocurrirá lo mismo con homosexuales y demás pecadores públicos impenitentes. Pronto, además, querrán abolir el sacrificio perpetuo (Daniel 9, 27), diciendo que la Misa es una conmemoración de la última cena, al modo protestante, lo que harán como condición previa para la unión de la Iglesia católica en una falsa Iglesia de las tinieblas, dirigida por el falso profeta, donde protestantes y otras confesiones se sientan cómodos. Y quedará abierta la puerta al Ánomos, y a la gran tribulación.

En resumen… somos católicos.

Padre Elías
Antonio José Sánchez Sáez

Montserrat Sanmartí Fernández

Fundadores de Como Vara de Almendro

 

 SOBRE EL SIGNIFICADO DE NUESTRA PÁGINA

El almendro es un pequeño árbol que no alcanza grandes dimensiones. Pero, dentro de su pequeña estatura, encierra algo maravilloso. Sus ramas, sus varas, son siempre las primeras en reverdecer y son las que florecen antes de la llegada de la primavera. Son precursoras de la estación más bella, la de las flores, la de los pájaros, la estación en la que se empiezan a alargar las horas de luz, hasta llegar al solsticio de verano.
Pero para que eso suceda, el almendro sacrifica, año tras año, parte de sus flores y de sus frutos en aras de la crudeza de las heladas, de los vientos y de las fuertes tormentas que se han de dar todavía en los meses de invierno. No tememos perder nada quienes editamos en esta página, porque la recompensa es grande. Es pareja al gozo de ver, aun en invierno, esos campos de almendros cuajados de flores blancas y rosadas. Gracias a su perseverancia, gracias a su valentía, gracias a su tesón, logran alegrarnos siempre el corazón y nos recuerdan que no está lejos el buen tiempo.

Nuestra  página pretende ser eso: alegría para el corazón de aquellos que nos lean y motivo de esperanza, pues queremos, como el almendro, ser precursores de la cercanía de la venida de Cristo, ayudar a discernir “los signos de los tiempos”. Puede que durante este “viaje” el temor nos atenace, surjan dudas y dificultades para entender por qué están pasando tantas cosas en el mundo y en la Iglesia. Pero es momento de recordar el pasaje evangélico: “Cuando estas cosas empiecen a suceder, erguíos y levantad vuestras cabezas, porque se acerca vuestra redención” (Lc. 21,28).

La imagen que encabeza este portal representa eso, ni más ni menos. Ese almendro florecido que anuncia ese sol que aparece cada día en el horizonte, el Sol fiel, el Sol que nace de lo alto y que viene para iluminar a los que vivimos en tinieblas y en sombra de muerte. Ese Sol, que es Cristo y que esperamos con ansia, el mismo que deseamos haga su aparición cada madrugada durante el momento del alba, y añoramos y deseamos su regreso, porque el mundo lo necesita y agoniza segundo a segundo cuando no está.

Gracias por visitarnos. Te deseamos toda clase de bendiciones, a ti y a los tuyos, de parte del Señor. Si te gusta la página, esperamos la des a conocer entre tus amistades y familiares, para juntos llevar la verdad del Evangelio a todos los rincones.

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