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BERGOGLIO Y EL DERECHO EN LA IGLESIA. DE MONARQUÍA A TIRANÍA. EL CASO BELGA

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Written by Marco Tosatti

 

Stilum Curiae-12 abril 2018- por Marco Tosatti

Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, hoy en La Nuova Bussola Quotidiana, hablo de la forma en que se ha destruido una comunidad religiosa belga, la Fraternidad de los Santos Apóstoles, y sobre todo cómo se le ha negado que pueda recurrir a la justicia ordinaria de la Iglesia. En los últimos días, hemos recibido la documentación que explica cómo sucedió esto: el Pontífice reinante firmó un acto que impedía el curso normal de la justicia ordinaria dentro de la Iglesia. Nos vino a la mente que hace apenas unos días, en su último documento, Gaudete et Exsultate, el Papa habla de justicia:

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque estarán satisfechos” 77. “El hambre y la sed” son experiencias muy intensas, porque responden a las necesidades primarias y están vinculadas al instinto de supervivencia. Hay personas que con gran intensidad aspiran a la justicia y la buscan con un deseo muy fuerte. Jesús dice que ellos serán saciados, porque tarde o temprano llega la justicia, y podemos colaborar para que ello sea posible, incluso si no siempre vemos los resultados de este compromiso “.

No nos parece que en este supuesto, así como en el caso de los franciscanos de la Inmaculada, eso haya sucedido. Estábamos a punto de escribir un comentario para Stilum Curiae, sobre este tema, cuando al abrir el post encontramos un mensaje de Super Ex, (Ex Movimiento por la Vida, Ex de Avvenire y otros, pero aún así, milagrosamente, no Ex católico). Lo compartimos y aconsejamos a todos su lectura , especialmente a los colegas.

Estimado Marco:

en su último artículo en La Nuova Bussola explica la violenta decapitación de la fraternidad sacerdotal de los Santos Apóstoles de Bruselas por Bergoglio, más allá y en contra de cualquier procedimiento legal codificado por la Iglesia.

Al hacerlo recuerda a todos nosotros porqué Bergoglio quería decapitar de inmediato, poco después de su nombramiento, el cardenal estadounidense Raymond Leo Burke, elegido por Benedicto XVI como jefe de la Signatura Apostólica, el Tribunal Supremo de la Iglesia, la cual,como escribe usted mismo, “cualquier persona en la Iglesia, clérigo o laico, puede apelar si considera que tiene que defender su derecho “.

¿Por qué Burke era un problema a resolver de forma inmediata? Porque su mentalidad católica reconoce que incluso para la Iglesia, la estructura jerárquica por excelencia, existe una justicia que hay que respetar, a fin de evitar que la jerarquía signifique arbitrio y prepotencia.

Cuando Burke recuerda los límites de la autoridad papal en materia de doctrina, en plena fidelidad a la doctrina católica de siempre, no hace otra cosa que razonar como cuando fue elegido por Benedicto para ejercer como juez. ¿Qué hace el juez eclesiástico? Ciertamente controla que la autoridad de alguien no se convierta en despotismo, tiranía, para que no haya excusa de prevaricación sobre un sacerdote, , un laico, un bautizado. Como juez, Burke controlaba que fuera respetada la autoridad y sus límites de gobierno.

Pero Bergoglio no quiere límites; él no se siente el vicario de Cristo, pero sí dueño absoluto de la Iglesia, ya sea en materia de doctrina (se preocupa altamente los cardenales, de los papas que le precedieron y del mismo Evangelio), ya en términos de derecho canónico.

“Si no existe más el derecho canónico en la Iglesia, dijo el cardenal Carlo Caffarra, la Iglesia pasa de ser monarquía a convertirse en tiranía”. Aún no se había escrito el libro titulado “El papa dictador”, pero ya era bastante evidente: ¿Bergoglio decide en materia de doctrina para cambiar el Evangelio sobre el matrimonio? Fuerza la mano del Sínodo; él mismo y un círculo de leales redactan Amoris Laetitia, reúne un sector de la prensa que ensucia a los opositores, se niega a responder a la legítima Dubia a la que ha sido sometido…

¿Quiere decapitar a los franciscanos de la Inmaculada? Como primera iniciativa, les impide recurrir a la justicia eclesiástica. Así que durante años esta orden ha sido masacrada, sin siquiera una verdadera acusación real.

¿Decide revocar la Orden de Malta? Él actúa imperiosamente, a toda prisa, contando con su fuerza, no con el derecho en la mano. ¿Debe proteger a su amigo, el cardenal Maradiaga? Bloquea cualquier proceso y oculta el expediente para que nadie sepa nada al respecto.

¿Bruselas, en la figura del triste cardenal De Kesel, quiere la cabeza de la Fraternidad de los Santos Apóstoles? Aquí fuerza el curso natural de las cosas evitando al proceso a seguir su curso.

Es necesario admitirlo, tristemente: Bergoglio no es el primer jabalí en la viña del Señor. Ya hemos tenido anteriormente papas pecadores y prepotentes, que, como él, amaban la Corte, el Poder, y habiendo procurado un asqueroso derecho, confundiendo su papel como Vicario de Dios en la tierra con la de Dios mismo.

Pero se trataba principalmente de hombres que abusaron de su poder en el campo del gobierno, en la gestión de asuntos de la iglesia (administración de bienes, hombres …).

Con Bergoglio, el gobierno y la doctrina están en manos de un hombre que no reconoce ningún límite a su autoridad y que pronuncia palabras continuamente (“misericordia”, “escuchar” …), que niega a cada instante con lo hechos.

¿Pero por qué son tan pocos los cardenales que abiertamente se oponen a este mal hábito? ¿Quizás porque muchos, temiendo muy poco el juicio de Dios, temen terriblemente la ira de su vicario?

No queda más que terminar recordando nuevamente la conferencia del 7 de abril: cientos de fieles han mostrado su confusión en Roma físicamente. Sufrirán por enésima sus maldiciones y las excomuniones de Bergoglio, pero está claro que no tienen la menor intención guardar silencio.

 

Artículo original Stilum Curiae

Traducido para Como Vara de Almendro por Montse Sanmartí

 

About the author

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Marco Tosatti

Nació en Génova en 1947. Es periodista desde 1972 y ha cubierto muchos sectores: deporte, sucesos, política, sindical y enseñanza. Desde 1981 se ocupa de la información religiosa. Ha sido el vaticanista del Diario La Stampa desde 1981 hasta 2008. Ha escrito numerosos libros, sobre temas de religión e historia, en particular del Medio Oriente y sobre la cuestión armenia: "El Barón de Alepo" o "La verdadera historia de Mussa Dagh". Y también "Investigación sobre el Demonio", "Padre Pío y el Diablo", "Santos poseídos por el demonio", "Investigación sobre la Síndone" y otros. Con Don Gabriele Amorth ha escrito "Memorias de un exorcista". Actualmente es titular del blog "Stilum Curiae".

info@comovaradealmendro.es

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