¿De qué se convirtió San Pablo? — Como Vara de Almendro
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¿De qué se convirtió San Pablo?

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Written by Padre Elías

Queridos Hermanos:

Así mucho tiempo que no entraba en nuestra página para escribir.

Es la fiesta litúrgica de la Conversión de San Pablo, y le pediré que por su intercesión yo también me convierta y sea más perseverante para continuar escribiendo.

Cuando pensamos en conversión, inmediatamente pensamos en cambio de vida, en dejar de ser malos para ser buenos.

¿Era malo Pablo antes de su conversión? Recordemos que él mismo nos dice en los Hechos de los Apóstoles que persiguió a muerte a los que pertenecían a este nuevo camino.

Como sacerdote he encontrado personas que habían cometido graves pecados y que estaban totalmente alejadas de Dios y que al comenzar una vida nueva, sienten unos profundos deseos de orar, de leer todo los que les hable de Dios. Sienten como una necesidad tan grande de recuperar todo el tiempo que habían estado lejos del Señor. Y en muchos casos quieren vivir con una radicalidad tal que los ven profundamente convencidos de lo que creen. Pero qué difícil es la conversión para las personas que creen que ya no se necesitan convertir.

Pablo presenta sus credenciales: es judío y alumno ni más ni menos del famoso Gamaliel. Por lo tanto la formación que ha recibido es confiable. Pertenece al grupo de los fariseos celosos del cumplimiento de la Ley. Pablo nos dice que ha servido a Dios con mucho fervor. Estoy seguro que ese fervor era real y Pablo estaba convencido de ser bueno y de estar haciendo la voluntad de Dios.

Por eso fue preciso que Dios lo tumbara en el camino de Damasco. A muchos de nosotros que podemos estar acomodados en nuestras seguridades, el Señor nos tendrá que tumbar para que nos demos que cuenta que no somos tan buenos como creemos.

Pablo persigue a los seguidores de Cristo y el Señor no le dice: ¿Por qué persigues a mis discípulos? Le dice: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? Esto quiere decir que todo el que persigue a la Iglesia, a sus miembros, es uno que persigue a Cristo.

Hoy cuando la Iglesia está tan perseguida desde afuera por los políticos, por tantos poderes oscuros y por tantas ideologías, y lo que es más triste, perseguida desde adentro por muchos de los que se dicen discípulos de Cristo, es preciso que la defendamos sin miedos, hablando con la verdad y denunciando a todos los que la quieren destruir.

Y los que la persiguen desde adentro también hacen alarde de sus títulos, de su intelectualismo. Muchos ven con cierto desdén a las personas que son fieles a sus prácticas de piedad como el rezo del Santo Rosario o la devoción a rezar novenas.

Puedo dar fe que ahora después de varios años de sacerdocio y de estar alejado de prácticas de piedad, he vuelto a rezar el Santo Rosario todos los días y vivo más feliz que cuando no lo hacía. Muchos se burlan de las personas piadosas y a su fe la llaman la “Fe del Carbonero”. Pues les digo queridos hermanos que muchas veces la fe de estas personas simples y sencillas, me ha dado más lecciones que muchos tratados de teología en labios de teólogos soberbios.

Pablo queda ciego fue llevado por otros de la mano.  Qué bueno que nos dejemos llevar también nosotros con humildad de la mano de nuestros hermanos. Pidamos al Señor una mirada nueva.

Pablo recibe la misión de ser el Apóstol de los Gentiles, de llevar la Palabra de Dios más allá de los confines de Israel. Jesús a sus apóstoles los manda a predicar el Evangelio a toda la creación y a bautizar. “El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.”

El problema es que hoy para muchos, anunciar el Evangelio es hacer proselitismo y ser bautizado o no es lo mismo porque todas las religiones llevan al encuentro con el mismo Dios.  A esos no les creáis  que no hablan en nombre de Dios!!!

El Señor os siga bendiciendo.

Padre Elías

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Padre Elías

padre.elias@comovaradealmendro.es
Sacerdote. Estudioso de la Doctrina de la Iglesia y defensor de la Santa Madre Iglesia Católica contra todas las herejías.

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