Sobremesa con Tosatti

SOBREMESA CON TOSATTI. A LA DERIVA: LA HOMOEREJÍA DE LOS JESUITAS AMERICANOS (no solamente)

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Written by Marco Tosatti

“El libro del padre Martin está en conformidad con la Iglesia”. Este es el comunicado de los jesuitas americanos después de las protestas que han  parado dos presentaciones del libro homoherético de James Martin “Building a bridge”.

La Nuova Bussola Quotidiana por Marco Tosatti (21-09-2017)

El jesuita americano James Martin, autor del libro Building a Bridge, notoriamente posicionado a favor de los grupos LGTB, ha visto anulados algunos encuentros publicitarios que habría debido tener en los Estados Unidos y en Gran Bretaña, en instituciones eclesiásticas, a causa de la oleada de reacciones negativas que simples católicos han manifestado. En los días pasados ha recibido la solidaridad de la Compañía en América: “Todos los libros del padre Martin-dice un comunicado- están escritos en pleno consenso de sus superiores religiosos y en conformidad con las directrices de publicaciones de la Iglesia católica”. Es oportuno recordar que además del libro, han sido criticadas algunas actitudes públicas del jesuita, entre otras las felicitaciones a los amigos LGTB deseándoles un feliz Gay pride; una manifestación que ciertamente no recibe aprobación de la Iglesia, y en la cual, a menudo, la misma Iglesia y sus figuras religiosas principales, como Jesús y la Virgen han sido objeto de vilipendio. 

 

James Martin durante un concierto.

Y por otra parte Martin ha sido criticado, y por motivos serios, por una parte del mundo católico; entre ellos el cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, que ha escrito un artículo en The Wall Street Journal, acusando de no decir toda la verdad a sus interlocutores, tal como está escrito en el Catecismo, que hasta que no se demuestre lo contrario es todavía el texto fundamental de referencia para los católicos, todos, desde el más humilde fiel hasta el Pontífice reinante. En particular, el Catecismo escribe: “La homosexualidad designa las relaciones entre hombres y mujeres que siente un atractivo sexual, exclusivo o predominante hacia personas del mismo sexo. Se manifiesta de forma muy diversa a lo largo de los siglos y en las diferentes culturas. Su origen psíquico permanece en gran parte inexplicable. Apoyándonos en la Sagrada Escritura, que presenta las relaciones homosexuales como graves depravaciones, la Tradición siempre ha declarado que los actos de homosexualidad son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Excluyen del acto sexual el don de la vida. No son el fruto de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. En ningún caso pueden ser aprobados”. Y continúa diciendo: “Un número no insignificante de hombres y mujeres presenta tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayor parte de ellos una prueba. Por ello deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Con relación a los mismos se evitará cualquier signo de injusta discriminación. Tales personas son llamadas a realizar la voluntad de Dios en sus vidas, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor la dificultad que puedan encontrar en consecuencia de su propia condición”. Para concluir: “Las personas homosexuales son llamadas a la castidad. A través de la virtud del dominio de si mismos, educar su libertad interior mediante el apoyo, tal vez, de una amistad desinteresada, con la oración y la gracia sacramental, pueden y deben, gradualmente y con resolución, acercarse a la perfección cristiana”.  

No es casual que el cardenal Sarah, haga un llamamiento a los sacerdotes, y en consecuencia también a Martin, sobre la responsabilidad de decir la verdad para no perder las almas a causa de una malentendida misericordia, recordando que la experiencia de los hombres y mujeres que sienten atracción hacia personas del mismo sexo eviten tener encuentros, en obediencia al Evangelio. Existen asociaciones de homosexuales cristianos que se esfuerzan en este camino, ciertamente no fácil; me viene a la mente, por ejemplo, Courage. Escribe Sarah: “Estos hombres y mujeres dan testimonio del poder de la gracia, de la nobleza y de la perseverancia del corazón humano y de la verdad de la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad”. Continúa: “Su ejemplo merece respeto y atención, porque tienen mucho para enseñarnos a todos sobre como mejorar la acogida y acompañamiento a nuestros hermanos y hermanas en una auténtica caridad pastoral”.

La protesta de los católicos que ha traído la anulación de las conferencias, se ha dado gracias a la toma de posiciones de algunos sitios como Lifesitenews e Church Militant y el blog de un sacerdote muy conocido, Father Z. Es interesante resaltar como el padre James Martin, tratando del problema en Twitter, habla de estos medios como de “sitios que trafican en odio” y afirma que “debemos tener compasión también por la gente que dirige estos sitios odiosos”. Esto del susodicho “odio” es una de las categorías preferidas de la cultura homosexual, aparte de otros Poderes fuertes que buscan marginar, discriminar y acallar las voces contrarias a sus tesis.

Falta por entender porque algunos católicos que protestan por las posiciones que van claramente contra el propio texto fundamental – el Catecismo – deban ser portadores de odio; y por qué en una Iglesia que habla tanto de Pueblo de Dios, el Pueblo de Dios gusta únicamente si habla en un cierto sentido; cuando protesta, va condesprecio.

Lo decimos porque entre las reacciones nos parece significativa la del obispo de San Diego, Robert Walter McElroy, quien está a la cabeza de la diócesis desde el 3 de marzo de 2015. Una de las decisiones del Pontífice para introducir elementos de rotura en la mayoría de los obispos de USA. Según McElroy “la castidad no es la virtud central en la vida moral cristiana”, por tanto, de igual modo la sodomía, por qué no, es practicable si “nuestra llamada central es amar a Dios nuestro Señor con todo el corazón y él vino como nosotros mismos”. McElroy critica la presunta campaña contra el padre Martin “nacida de la homofobia, de la distorsión de la teología moral fundamental y de un velado ataque al papa Francisco y su campaña del no prejuzgar en la Iglesia”. Dice que este comportamiento “es un cáncer que penetra en la vida institucional de la Iglesia”. Un cáncer, señalemos, ¿a tener en cuenta por el catecismo? ¿Es eso? Dios ayude a San Diego….

 

Marco Tosatti
Artículo original La Nuova Bussola Quotidiana

Traducido por Montse Sanmartí para Como Vara de Almendro

About the author

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Marco Tosatti

Nació en Génova en 1947. Es periodista desde 1972 y ha cubierto muchos sectores: deporte, sucesos, política, sindical y enseñanza. Desde 1981 se ocupa de la información religiosa. Ha sido el vaticanista del Diario La Stampa desde 1981 hasta 2008. Ha escrito numerosos libros, sobre temas de religión e historia, en particular del Medio Oriente y sobre la cuestión armenia: "El Barón de Alepo" o "La verdadera historia de Mussa Dagh". Y también "Investigación sobre el Demonio", "Padre Pío y el Diablo", "Santos poseídos por el demonio", "Investigación sobre la Síndone" y otros. Con Don Gabriele Amorth ha escrito "Memorias de un exorcista". Actualmente es titular del blog "Stilum Curiae".

info@comovaradealmendro.es

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