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YA NO SOMOS TESTIGOS, SINO DESERTORES, SI NO HABLAMOS ABIERTA Y PÚBLICAMENTE: CARD. CARLO CAFFARRA

Por VOICE OF THE FAMILY. 20 de Mayo de 2017.

Su Eminencia Carlo Cardenal Cafarra se dirigió al cuarto Foro por la Vida en Roma, organizado por Voice of the Family.

“Vendrá un tiempo en el que la batalla final entre el Reino de Dios y el de Satanás tendrá lugar en el matrimonio y la familia”.

“Lo que Sor Lucía me dijo en aquel entonces, se está cumpliendo en nuestros días”.

“Y yo, si fuere levantado de la tierra, atraeré todos a mí” [Juan 12, 32]. “Mientras que el mundo todo está bajo el maligno” [1 Juan, 5, 19]. Leer estas divinas palabras nos hace perfectamente conscientes de lo que realmente está pasando en el mundo, en la historia humana, considerada en su profundidad. La historia humana es una confrontación entre dos fuerzas: La fuerza de atracción, cuya fuente está en el Corazón herido del Crucificado y Resucitado, y el poder de Satanás, quien no quiere ser expulsado de su reino.

El lugar en el que esta confrontación tiene lugar es el corazón humano, es libertad humana. Y la confrontación tiene dos dimensiones: una dimensión interior y una exterior. Consideraremos brevemente la una y la otra.

Los Cristianos deben ser testigos

Para combatir las mentiras de Satanás, el Cardenal Cafarra subrayó que los fieles están llamados a ser testigos: a “anunciar abierta y públicamente” a través de acciones tales como la Marcha por la Vida en Roma (celebrada en mayo), y proclamar la Revelación divina, de modo particular del “Evangelio sobre la Vida y Matrimonio”, haciendo esto como “si se estuviera en un juicio”. La alternativa, dijo, es permanecer en silencio o hablar de cualquier otra cosa, pero al mismo tiempo, subrayó que no debería interpretarse como que los Cristianos deberían ser “antipáticos con todos”.

El cardenal subrayó que precisamente como medicina “se propone la cura mientras se excluye la enfermedad”, de manera que “amemos al pecador, pero no persigamos el pecado”. Esto sería propio de un “pésimo doctor”, dijo, “que estaría adoptando una actitud irenista hacia la enfermedad”. En cambio, el Cristiano debe “abatir el pecado”, dijo. “rastrearlo hasta los escondites de sus mentiras, y condenarlo, trayendo a la luz su insubstancialidad”.

Concluyó que “Cristo es testigo” y reafirmó a los presentes las palabras del Evangelio de Juan: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, atraeré todos a mí”.

En un comentario adicional después de su exposición, el Cardenal Cafarra recordó la carta que recibió de Sor Lucía cuando enfrentaba el proceso para establecer el Instituto pontificio Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia.

Dijo que “nunca olvidará” las últimas palabras de la carta, “palabras que están grabadas en mi corazón”, con las que Sor Lucía dijo: “vendrá un tiempo en el que la batalla final entre el Reino de Dios y el de Satanás tendrá lugar en el matrimonio y la familia”.

Dijo que ella resaltó que quienes habrán de trabajar por el matrimonio y la familia “sufrirán tribulaciones y juicios ante tribunales”, pero añadió: “No teman, Nuestra Señora ya aplastó su cabeza”. El Cardenal Cafarra dijo a los presentes que sus palabras están “basadas en estas palabras de Sor Lucía, y por ende en la convicción de que lo que Sor Lucía me dijo en aquel entonces, se está cumpliendo en nuestros días”.

[Traducción de Dominus Est. Artículo original]

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3 Comments

  • El cardenal subrayó que precisamente como medicina “se propone la cura mientras se excluye la enfermedad”, de manera que “amemos al pecador, pero no persigamos el pecado”. Esto sería propio de un “pésimo doctor”, dijo, “que estaría adoptando una actitud irenista hacia la enfermedad”. En cambio, el Cristiano debe “abatir el pecado”, dijo. “rastrearlo hasta los escondites de sus mentiras, y condenarlo, trayendo a la luz su insubstancialidad”.

    Tener en cuenta que este párrafo está mal redactado, puesto que, precisamente la solución correcta es amar al pecado y odiar al pecado, pero el redactor del articulo ha dejado atravesada la siguiente expresión que marca una contradicción: Esto sería propio de un “pésimo doctor”, dijo, “que estaría adoptando una actitud irenista hacia la enfermedad”

    • Estimado hermano: hemos revisado el texto que nos comenta. No vemos la incorrección del mismo. Poner “pésimo doctor” ahí, entre comillas, tiene su sentido . Es decir, Cafarra nos dice que si dejamos de tratar al pecado con dureza, si no vamos a la raíz del mal que es el pecado mismo, seríamos unos pésimos doctores. Creo que la traducción es correcta. De hecho, hoy día, muchos aman al pecador y concilian con la actitud irenista en su actuar, sin atacar al pecado. Lo vemos con el tema, por ejemplo, de dar la comunión a los divorciados y que conviven more uxorio. Hay que amar a esas personas, pero atacar el pecado que ellas cometen haciendo que rectifiquen y ciren de su mal. Lo contrario nos convertiría en “pésimos doctores”.

      Espero haberme explicado bien.

      Gracias y un saludo en Cristo Jesús.

  • Esa batalla es haya unos cuantos decenios, ahora la batalla es para miserar y cagalerar bergoglianamente porteña A LA CONSAGRACION EUCARISTICA, este es el ultimo asuntillo y ocupación del partido berGOGliano, ya CON COLABORACIÓN NECESARIA NEOCONA tras 4 años !!!!!!!

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