MONTSERRAT, EL REDUCTO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN Y DE LA SECESIÓN

Hace escasos días, justamente el día de Santa Escolástica, hermana de San Benito, fundador de la orden de los benedictinos, supe de la impresionante noticia que compartió el periódico “La Vanguardia”. En dicha noticia se le hace una entrevista a un monje benedictino, en este caso de la Abadía de Montserrat (Barcelona), Hilario Raguer, quien es considerado por algunos como historiador, y digo por algunos, porque la historia de Cataluña que él cuenta no es histórica, sino más bien un cuento que nos han tratado de vender los independentistas a los pobres catalanes de a pie. Él es autor de obras como Ser independentista no és cap pecat (Ser independentista no es ningún pecado). El titular de la noticia que les decía no me dejó indiferente: “Es absolutamente seguro que el Papa reconocería la República de Catalunya”.  ¡¡¡Toma ya!!!, como decimos en España.

Pues bien, no solamente don Hilario se atrevió a citar semejante frase, no se crean. Su insensatez y sus tremendas ideas independentistas le llevaron a decirle al entrevistador que realizaba el reportaje, que, a sus casi 89 años, desde su habitación, de la que prácticamente no sale por encontrarse enfermo, está esperando ver la independencia de Cataluña antes de morir. ¡¡¡Ahí va la segunda!!!

Yo no sé que piensen ustedes, mis estimados lectores, si es más impactante la primera afirmación o la segunda. La primera, de ser cierta, me parece una falta de respeto hacia los católicos catalanes que nos sentimos españoles, y que pensamos que Francisco en estos temas no debiera meterse. Hasta ahora, que sepamos, no lo ha hecho, pero cuando lo dice Don Hilario, bien pudiera ser que supiera algo que no ha trascendido al exterior, pues es muy contundente en su afirmación: “Es absolutamente seguro…..” dice Raguer.
De hecho, si este rumor se llegara a confirmar, no sería la primera vez que Bergoglio se mete en asuntos políticos que para nada son de su incumbencia, ya que él es líder religioso, no político. No es lógico que un pastor manifieste sus tendencias políticas, en su caso concreto siempre del bando de la izquierda (de hecho en su pontificado le hemos escuchado decir que él no es de derechas). En este último período ha sido muy prolífico en sus manifestaciones políticas. Por nombrar algunas de ellas podemos recordar sus simpatías o antipatías durante el período previo a las últimas elecciones de los EE.UU., tiempo en el cual manifestaba bastantes  reservas hacia Donald Trump.  De modo similar sucedió con su postura hacia Colombia, donde fue claro defensor del Sí en el plebiscito “de la paz” con las FARC. Tampoco pasamos por alto el apoyo de Francisco a Nicolás Maduro en Venezuela, otro exponente del comunismo que tiene al país en un caos sin precedentes. Pueden ver el siguiente vídeo que expresa las penurias por las que está pasando esta riquísima y estimada nación hermana, Venezuela, sometida a la dictadura comunista más atroz..

Ante estas cosas que nos toca ver, me gustaría decir lo siguiente. A Don Hilario Raguer le preguntaría sinceramente que si a quien sirve es a Dios, o su dios se convirtió en el catalán y su religión en la independencia de Cataluña. Estoy muy impresionada de pensar que una persona de 89 años, enferma de gravedad, que en un momento de su vida se entregó a Dios para servirle como monje benedictino, ahora esté pensando como una de sus prioridades antes de morir el poder ver desde su ventana la independencia de Cataluña. Como católica me pregunto en qué momento perdió el norte en su vida, cuando tiene la capacidad de expresarse de esa forma. Lo primero que me vino a la cabeza al leer ese comentario fue el pensar por qué se ha convertido en esa su prioridad y no el ansiar ver a Dios y prepararse bien para ese encuentro, que es lo que cualquiera esperaría de un monje. Lo demás todos sabemos que se quedará aquí, y cuando parta al otro mundo de poco o de nada le aprovechará que Cataluña sea independiente de España o no lo sea. Lo que de veras le aprovechará será el haber buscado por encima de todas las cosas su santificación personal.

Cuando sin comerlo ni beberlo la Iglesia se mete en asuntos de política que no le competen, pienso que deja de realizar la obra para la cual Dios la escogió y que no es otra que llevar la Buena Noticia, el Evangelio de Dios a toda criatura. Todo lo que salga de eso es, y perdonen la expresión, “mear fuera de tiesto”, salvo en honrosas excepciones, como lo es el deber de alzar la voz en momentos puntuales, como cuando se abren debates o se preparan leyes que atentan contra la dignidad humana: aborto, eutanasia, ideología de género y similares.  Una Iglesia que se ocupa más de asuntos terrenos que del Reino de Dios, un cabeza de la Iglesia que opina sobre temas que no afectan directamente al gobierno de la misma, unos sacerdotes y monjes que apoyan el secesionismo que nada tiene que ver con la unidad que Cristo desea para sus hijos, que se preocupan más de que en sus parroquias y santuarios se predique y se celebren todos los actos litúrgicos y las misas en catalán, en lugar de que esa palabra de Dios sea entendida por todos, independientemente de si esa palabra se transmite en catalán o en castellano,  ha dejado de ser la Iglesia que Él vino a fundar. Por desgracia hablo con conocimiento de causa pues lo he vivido en mi propia parroquia, cuyo anterior rector usaba el púlpito en algunas ocasiones para alentar sus propias ideas separatistas y a quien solamente le faltó decir el nombre del partido de izquierdas al que como “buenos hijos de la patria catalana” debíamos votar. Aunque no lo nombró de facto, los que le hemos escuchado referirse a Cataluña como a la patria, sabemos bien a qué partido hubiera deseado votáramos. Desde luego a los de la cuerda independentista, de eso no hay duda alguna. En uno de sus sermones habló maravillas de Lluis Companys y demás compañeros de fatigas, quienes asesinaron a tantos sacerdotes y fieles católicos en el 36. ¡Señores, ésto no es de Dios! ¡Esto trae divisiones dentro del seno de la misma Iglesia!

Monumento al Requeté. En honor a los caídos por Dios y por España del Tercio de Requetés de Montserrat.

Desfile de los Requetés del Montserrat después de rendir homenaje a la Virgen de Montserrat.

Que la Virgen de Montserrat, patrona de Barcelona y de Cataluña, interceda por España y por Cataluña. De Ella solamente cabe esperar que venga la cordura de nuevo a esta tierra que tantos grandes santos dio a la Iglesia de Cristo, pueda vivir en paz y concordia, sin odios ni separatismos que no agradan a Dios. Nuestros santos deben de ser ejemplos para los catalanes, ellos dieron su vida por y con amor. Son innumerables, empezando por los primeros siglos del cristianismo, como la mártir santa Eulalia de Barcelona, las santas  Juliana y Semproniana, martirizadas en San Cugat, mucho más tarde San Ramón Nonato, Santa María de Cervelló, San Raimundo de Penyafort, San Pedro Claver, San José Oriol, San Francisco Gil de Federic, San Antonio Mª Claret, la beata Madre Rafols, Santa Teresa Jornet, Francisco Palau y Quer, San Enrique de Ossó, Santa María Rosa Molas, Beata Ana María Mogas, Beato Francisco Coll……sin contar a nuestros gloriosos mártires, muchos de ellos aun anónimos, mártires que florecieron en  estas tierras en el período de los años de la guerra comprendida entre 1936-1939. Muchos de ellos, precisamente, murieron como fieles amantes de Santa María de Montserrat, luchando bajo la bandera de los Requetés Carlistas que llevaba su nombre.

Podríamos nombrar a muchísimos hombres y mujeres que engrandecieron Cataluña, pero sería imposible recordarlos a todos en este breve artículo. Unos, santos canonizados, otros, santos en la presencia de Dios sin canonizar, pero héroes anónimos que dieron sus vidas en servicio de Dios y con gran amor y al prójimo por amor a Él. Que todos ellos, desde el Cielo, intercedan por nuestra patria, España, que fue y es también la suya. Que impere el amor y la unidad entre todos y que reinen en ella los Corazones de Cristo y de María. Porque como dijo el ilustre obispo Torras y Bages, “Cataluña será cristiana o no será.” Que este lema, curiosamente, esculpido en la basílica de Montserrat, traiga la tan esperada era de una Cataluña cristiana, y por ende, unida a la España católica de la que nunca, por más que algunos se empeñen,  lograrán separar.

¡Santa María de Montserrat, ruega por nosotros!

Montse Sanmartí. 

About the Author

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Montserrat Sanmartí Fernández
Casada, madre de familia numerosa. Implicada en la defensa de la vida desde 2009. Miembro activo en la junta directiva del Centro Internacional en Defensa de la Vida Humana (Cidevida). Asesora y delegada del Viñedo de Raquel en Barcelona. montse.sanmarti@comovaradealmendro.es .

1 Comment on "MONTSERRAT, EL REDUCTO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN Y DE LA SECESIÓN"

  1. EL ESCÁNDALO CATALÁN
    TERGIVERSACIÓN BRUTAL Y SATÁNICA DE LA DOCTRINA CATÓLICA EN CATALUÑA.
    INDEFENSIÓN DE LOS CATÓLICOS CATALANES ANTE LA CONCULCACIÓN DE SU FE EN LA SANA DOCTRINA.
    Últimos días, previos al 27 – S (2015)
    08/09/2015 – Documentos http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=34590&id_seccion=11
    Breve comunicado de los obispos catalanes ante las elecciones del 27-S
    Por su interés, reproducimos la nota de los obispos de Cataluña ante las elecciones al Parlamento autonómico, en la que señalan que “no le toca a la Iglesia proponer una opción concreta, pero sí que defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto a la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos”

    1

    “Que nuestro pueblo sepa discernir bien sus opciones y encuentre caminos para construir un futuro más justo y más fraterno”
    ForumLibertas.com
    1. Teniendo presente que las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña pueden tener una notable importancia histórica, como discípulos de Jesucristo y pastores de la Iglesia Católica, arraigada desde los primeros tiempos del cristianismo en nuestra tierra, queremos contribuir a la reflexión de los ciudadanos de Cataluña, con la luz que nos viene del Evangelio de Jesucristo, conscientes de que están en juego cuestiones decisivas a nivel institucional, político y social. En el marco democrático, creemos que también nuestra voz, expuesta con espíritu de servicio, puede enriquecer el debate actual sobre el presente y el futuro de nuestro país.
    2. Continúa teniendo vigencia lo que afirmamos sobre la identidad nacional de Cataluña en el documento «Raíces cristianas de Cataluña» de 1985, y que recogimos en 2011 en nuestro Documento titulado «Al servicio de nuestro pueblo». Por eso manifestamos nuestro amor a la Patria catalana, que la Iglesia ha querido servir desde sus inicios, y nuestro respeto por la legítima diversidad de opciones que se someterán a votación.
    3. Constatamos que, con el paso del tiempo, se ha hecho todavía más patente y ha tomado mayor intensidad lo que dijimos antes de las elecciones al Parlamento de Cataluña del 2012. En estos últimos años se han manifestado nuevos retos y nuevas aspiraciones que afectan la forma concreta en la que el pueblo de Cataluña debe articularse y cómo se quiere relacionar con los pueblos hermanos de España, en el contexto europeo. No le toca a la Iglesia proponer una opción concreta, pero sí que defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto a la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos, y que busquen con constancia la paz y la justicia.
    4. Recordamos el deber de todos los ciudadanos a participar activamente en las elecciones como una manera de ejercer la propia responsabilidad en la búsqueda del bien común, y mucho más en un momento crucial como el que estamos viviendo, que puede tener consecuencias de larga duración. Por eso, es necesario que cada uno exprese por medio del voto las propias opciones, teniendo presente los grandes valores que deben estructurar la sociedad, como son el respeto a los derechos de las personas, de las familias y las instituciones, así como la honestidad y la transparencia de la gestión pública; y la regeneración de la política, pensada en una visión amplia, y que priorice la justicia y la atención a los más débiles y a los que sufren el peso de la crisis económica.
    5. Entre todos tendremos que continuar potenciando la convivencia de la sociedad catalana dentro de la pluralidad de ideas, convicciones, opciones y sentimientos, que quiere decir animar la construcción de una sociedad democrática, solidaria, acogedora con los emigrantes, respetuosa con todas las sensibilidades y defensora de las libertades. Habrá que continuar trabajando para erradicar los efectos perniciosos de la crisis económica, buscando caminos que permitan mejorar la situación de tantas personas que viven en el paro, en la estrechez, en la pobreza o en la marginación.
    6. Pedimos a Nuestra Señora de Montserrat, patrona de Cataluña, que interceda para que nuestro pueblo sepa discernir bien sus opciones y encuentre caminos para construir un futuro más justo y más fraterno, abierto solidariamente a la realidad de los otros pueblos del mundo.
    Tarragona, 7 de septiembre de 2015

    Mi comentario en Facebook a esta Nota de la Tarraconense:
    ¿Nos toca a los fieles laicos proponer las verdades de fe de la Iglesia, como en tiempos de Arrio?
    ¿A quién le toca proponer la doctrina de la Iglesia? Proponer las opciones no, pero ¿y la doctrina secular que yo voy exponiendo desde hace casi dos años?
    “no le toca a la Iglesia proponer una opción concreta, pero sí que defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto a la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos”

    Con todos los respetos, eminencias, a la Iglesia sí le toca proponer una opción concreta, que es la opción que emana del Evangelio y de toda la doctrina de la Iglesia, amándonos los unos a los otros como Cristo nos amó y no inculcando el odio, la pelea, la separación, la secesión y la disgregación de nuestra patria, que es España y no Cataluña, la doctrina católica, que es la que sus eminencias omiten y no proponen como han jurado proponer delante de Dios.
    ROMPER ESPAÑA, romper NUESTRA patria española – a la que estamos obligados a honrar por el cuarto Mandamiento de la Ley de Dios – no es “una opción moralmente lícita que se pueda votar” (Dicho por sus eminencias, entre líneas para que entienda el buen entendedor con pocas palabras, de forma ambigua, pero tendenciosa y sibilina, como siempre hace Satán). Decir esto es, simplemente, eso, … ¡satánico!.

    Me permito denunciar este ataque a la conciencia de los católicos, basándome en mi deber de católico que se desprende del artículo 212.3 del Derecho Canónico:
    212 § 1. Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia.
    § 2. Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos.
    § 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestarlo a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.

    Sentado esto, vayamos al tema:
    Dicen sus eminencias: “Por eso manifestamos nuestro amor a la Patria catalana, que la Iglesia ha querido servir desde sus inicios, …”
    Tenemos una patria española, – vuestras eminencias, todos los catalanes y yo – no una “Patria catalana”.
    La Iglesia no ha servido a ninguna patria catalana, ha servido a Dios y a la salvación de las almas; sólo la “IGLESIA PATRIÓTICA CATALANA” (emancipada de la Iglesia Católica doctrinalmente) ha servido a esa “patria nacionalista”, inventada en las sacristías con los nacionalistas ladrones, hipócritas y sectarios, como Pujol, Mas y otras malas hierbas, – en medio de ese “humo de Satanás” denunciado por S.S. Pablo VI el día de San Pedro de 1972 – e inculcada a los niños en los colegios católicos – además de los públicos y privados paganos – desde hace 35 años.
    LOS OBISPOS CATALANES vuelven a dar legitimidad a la satánica independencia, defendiéndola como una opción y posicionándose con LA DOCTRINA NACIONALISTA, en vez de predicar LA DOCTRINA CATÓLICA:

    A) INMUTABILIDAD DE LA DOCTRINA
    El secesionismo no es católico, es doctrinal y moralmente reprobable: Atenta contra el 4º. Mandamiento de la Ley de Dios.
    Salmo 118, 152 “Mucho ha que entendí que tus mandamientos los estableciste para la eternidad.”
    San Mateo, 24, 35: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”
    Constitución dogmática «Filius Dei», Cap. 3 (Concilio Vaticano I):, …

    B) RESUMEN DE LA DOCTRINA CATÓLICA SOBRE EL PATRIOTISMO

    ElCatecismo de la Iglesia Católica afirma que el cuarto mandamiento se extiende a los deberes de los ciudadanos respecto a su patria (2199) “El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad”. (2239).
    El Concilio Vaticano II, en la Constitución “Gaudium et Spes” y en el Decreto “Apostolicam actuositatem”, …
    León XIII,en “Sapientiae christianae” …
    (Pío XI. “Ubi arcano Dei consilio”) …
    (Pío XII. “Summi Pontificatus”) …
    San Juan Pablo II, en el último de sus libros, “Memoria e identidad” …
    “Mensaje a los Obispos italianos sobre las responsabilidades de los católicos ante los desafíos del momento histórico actual” (1991), del Papa San Juan Pablo II
    (Nota: Todas estas citas se desarrollan más adelante.)
    Y ahora, para complementar y subrayar lo expuesto, una reflexión de Jorge Soley en la revista “Cristiandad” de Enero-2014, y que publicó íntegra “Religión en Libertad” no hace mucho:

    http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=33965
    (Hasta aquí mi comentario en Facebook)

    Reacciones:

    http://enraizados.org/2015/09/20/recuerda-a-los-obispos-catalanes-que-son-pastores-de-todos-y-no-solo-de-los-nacionalistas/
    Recuerda a los obispos catalanes que son pastores de todos y no solo de los nacionalistas
    20 Septiembre, 2015 22:58 23
    Gracias al blog “Germinans germinabit” nos hemos podido hacer una idea de todos los campanarios catalanes que portan estos días la bandera independentista catalana. Justo estos días, entre el día de la fiesta catalana (que los nacionalistas quieren llamar nacional) y las elecciones del 27 de septiembre. Lo que demuestra que parte del clero y de los obispos de Cataluña quieren ser pastores solo de una parte de los fieles, es decir, de los que son nacionalistas, y no de todo el pueblo cristiano.
    Escribe a los obispos catalanes: Sean pastores de todos y no solo de los nacionalistas
    Esta actitud divide a los fieles y les demuestra a los que no son nacionalistas que ellos no tienen cabida en los templos con estas banderas. Solo Monseñor Romà Casanova se ha negado a que en Ripoll se pusiera una bandera nacionalista. Mientras, el resto de obispos catalanes se entregan a la ideología nacionalista.
    No negamos que en otras iniciativas de sus respectivas diócesis estos obispos sean buenos pastores. Pero en este momento se están equivocando al tomar partido por una parte de la sociedad. La independencia de Cataluña es una cuestión que divide a los catalanes entre sí; los obispos y los que ejercen autoridad en la Iglesia deben ser muy prudentes para no echar leña al fuego de las divisiones.
    La Doctrina de la Iglesia, como numerosas ocasiones ha recordado la Conferencia Episcopal Española y la Santa Sede, no ampara la secesión sino la libertad de los pueblos. Cataluña no está sometida ni ha sido invadida por nadie.
    El Papa Francisco dijo que “la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso”.
    La Conferencia Episcopal española afirmaba en 2012: “Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podría entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y política de esa antigua nación que es España. Propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud. Por el contrario, exhortamos encarecidamente al diálogo entre todos los interlocutores políticos y sociales. Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España”.
    Por último, San Juan Pablo II dijo en 1994 a los católicos italianos: “…se trata de la herencia de la unidad, que, incluso más allá de su específica configuración política, consolidada a lo largo del siglo XIX, se halla profundamente arraigada en la conciencia de los italianos que, en virtud de la lengua, de las vicisitudes históricas y de la misma fe y la misma cultura, siempre se han sentido miembros de un único pueblo. Esta unidad no se mide por años, sino por largos siglos de historia… Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada”.

    Recuerda a los obispos catalanes que son pastores de todos y no solo de los nacionalistas

    Excelentísimos y Reverentísimos Señores Obispos:
    Me dirijo a ustedes con preocupación al leer la noticia del número creciente de banderas independentistas catalanas en los campanarios de las iglesias. Justo estos días, entre la Diada y las elecciones catalanas.
    Me gustaría recordarles que han sido nombrados obispos de todo el pueblo cristiano, y no solo de los que se consideran solo catalanes. Quiero alabar además la actitud del Excmo. Y Rvdmo. Sr. D. Romà Casanova, que en Ripoll se negó a que una bandera nacionalista colgara del campanario.
    La independencia de Cataluña es una cuestión que divide a los catalanes entre sí; los obispos, como pastores del pueblo cristiano, deben ser muy prudentes para no echar leña al fuego de las divisiones. Por favor, les pido desde mi humildad de fiel cristiano que sean nexo de unión y no causa de divisiones.
    Por último, me gustaría que leyeran unas palabras del Papa Francisco, de la Conferencia Episcopal Española y de San Juan Pablo II.
    El Papa Francisco dijo que “la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso”.
    La Conferencia Episcopal española afirmaba en 2012: “Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podría entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y política de esa antigua nación que es España. Propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud. Por el contrario, exhortamos encarecidamente al diálogo entre todos los interlocutores políticos y sociales. Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España”.
    Por último, San Juan Pablo II dijo en 1994 a los católicos italianos: “… es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada”.
    Reciban un cordial saludo,
    [Su firma]

    22/09/15 5:04 PM http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24918

    Y PUBLICA UNA CARTA PASTORAL
    El cardenal Cañizares convoca a una vigilia por España y su unidad
    El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha llamado este martes a los fieles de la diócesis a «rezar por España y su unidad», y ha convocado con este fin una vigilia en la Catedral el próximo viernes, a las 20.00 horas, al tiempo que ha pedido a todas las parroquias incluir oraciones por esta misma intención durante un mes en todas las misas. A su juicio, «no hay justificación moral alguna para la secesión».
    22/09/15 5:04 PM | Imprimir | Enviar

    Ver también
     «La cofradía de los ausentes», por Luis Fernando Pérez
    (Agencias) En una carta pastoral hecha pública este martes «ante la premura de lo que nos concierne, ante la gravedad y lo decisivo de la situación que atravesamos», firmada también por el obispo auxiliar de Valencia, monseñor Esteban Escudero, se refieren ambos a las próximas elecciones autonómicas en Cataluña el 27 de septiembre y citan a la Conferencia Episcopal Española, la Doctrina Social de la Iglesia y a San Juan Pablo II, para asegurar que no hay «ninguna justificación moral» para la secesión.
    «No entramos en valoraciones políticas», indica el Arzobispo de Valencia y su Obispo auxiliar, que añaden que «desde el punto de vista moral lo que suceda el 27 de septiembre plantea unas cuestiones de suma gravedad».
    Ambos sostienen en su carta, titulada «Orar por España y su unidad» que «todos nos necesitamos, siempre es mejor la unidad que la división» y consideran que «los católicos no pueden engrosar el número extenso de lo que alguien ha llamado la “cofradía de los ausentes”: es necesaria su presencia, en virtud de su fe y no a pesar de ella, en la cosa pública para llevar el Evangelio a ésta, y transformar y renovar desde dentro nuestra sociedad».
    Por todo ello, el Cardenal Arzobispo de Valencia y su Obispo auxiliar convocan la vigilia de oración por España y su unidad en la Catedral de Valencia y llaman a convocar jornadas de oración «en esta misma semana en que nos encontramos, en todas las parroquias y comunidades, colegios diocesanos y escuelas católicas, en las universidades de la Iglesia».
    También piden que «durante un mes al menos, a partir de hoy mismo, se introduzcan preces especiales en la oración de los fieles en la Santa Misa con esta intención, para que sea una oración incesante, constante, que llegue a Dios».
    Texto completo de la carta pastoral

    23/09/15 5:01 PM. ORDENA TOCAR LAS CAMPANAS EL DÍA DE LA VOTACIÓN
    El obispo de Solsona pide (entre líneas) votar a favor de la independencia de Cataluña
    http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=24926
    Mons. Xavier Novell i Gomà, obispo de Solsona (Lérida, España) publica hpoy una carta – Por ellos- en la que anima abiertamente a votar a favor de las candidaturas que piden la independencia de Cataluña. Además ordena que las parroquias de su diócesis toquen sus campañas a las 9 de la mañana del día de la votación para anunciar que «ha llegado el día de la libertad».
    23/09/15 5:01 PM | Imprimir | Enviar

    Ver también
     La independencia de Cataluña y los católicos
     Novell, un obispo indigno (Germinans germinabit)
    (InfoCatólica) Texto de la carta de Mons. Novell:
    A estas alturas todo el mundo tiene claro que este domingo decidimos sobre la independencia de Cataluña. Lo ha dejado claro tanto la campaña electoral, como la movilización del Estado, de tantas asociaciones civiles y corporaciones de cualquier tipo. Tenemos, pues, la oportunidad de vivir y participar en el día más importante de nuestra historia como pueblo.
    Hace dos años, partidarios de la independencia pidieron a los párrocos que tocaran las campanas al inicio de la vía catalana. Ya sabéis que lo desaconsejé para evitar un posicionamiento político de la Iglesia. Esta semana, en cambio, he animado a todos los párrocos a tocar las campanas este domingo a las 9 de la mañana. Un buen repique para despertar a todos y anunciarles que ha llegado el día de la libertad: el día en qué tenemos en nuestras manos la decisión sobre el futuro de nuestro pueblo.
    Muchos de vosotros os despertaréis sabiendo bien qué votar. Conocéis la candidatura que quiere aglutinar el sí que facilite un reconocimiento internacional al proceso de la independencia. Sabéis de la otra candidatura a favor del sí. Os queda claro, también, que el voto para cualquiera del resto de candidaturas significa no a la independencia.
    Otros, tal vez no pocos de la generación de mis lectores habituales, todavía estáis dudosos. Quizá porqué querríais un cambio pero tenéis miedo. Quizá porqué el partido que habéis votado toda la vida o no concurre a las elecciones o se ha dividido o ha perdido una parte importante de sus líderes y militantes. Quizá porqué os cuesta votar sí o no a través de candidatos el perfil ideológico de los cuales está muy lejos de vuestras ideas.
    A los que estáis decididos os animo a contribuir a una alta participación, ayudando a otros a votar. Sabéis que el éxito de este referéndum depende de la participación y todos conocéis personas, parientes o vecinos que para votar necesitan que alguien les anime y acompañe. Ofreceros y ayudad a una participación que haga inequívoco el resultado, sea cual sea.
    A los dudosos, también os pido que vayáis a votar y os doy un consejo sencillo y creo que adecuado a uno que se considera vuestro padre y pastor: si no sabéis que votar, escuchad a vuestros hijos y nietos mayores de edad. Lo que decidimos es el futuro de Cataluña y el futuro de ellos. ¡Tantas cosas habéis hecho por ellos! ¡Votad, también, por ellos!

    Relación de las declaraciones y publicaciones (Orden descendente desde 2014 a 2011)

    Hoy , 03 de Septiembre de 2014, leemos:
    http://www.ara.cat/politica/dret_a_decidir-independencia-consulta-9-n-xavier_novell_0_1205279602.html
    El obispo de Solsona defiende el derecho a decidir de los catalanes y la legalidad de la consulta
    En la hoja diocesano asegura que el derecho a votar “es anterior y superior al ordenamiento jurídico vigente”
    ACN Solsona | Actualizada el 09/03/2014 09:57

    El obispo de Solsona, Xavier Novell / ACN
    El obispo de Solsona, Xavier Novell, defiende en su última carta parroquial-que se repartirá a los parroquianos de la diócesis este domingo- el derecho a decidir de los catalanes y la legalidad de la consulta. En su escrito, Novell asegura que “cuando se afirma que Cataluña no tiene derecho a la autodeterminación y que sería ilegal la consulta, se está usando la ley para impedir un derecho fundamental que es anterior y superior a la ordenamiento jurídico vigente “. Según él, “pese a que en los últimos siglos son muchos los episodios históricos en los que se ha intentado eliminar o limitar su identidad nacional, este pueblo no ha dejado de defenderla y, hoy más que nunca, quiere ejercer los derechos que le corresponden “.
    En su última hoja diocesano, el obispo de Solsona ha querido hacer público su posicionamiento hacia el derecho a decidir de los catalanes asegurando que “necesitaba decir una palabra dirigida a todos los fieles de la diócesis sobre la cuestión clave que tenemos planteada: tenemos derecho o no a decidir nuestro futuro? “. Según él, la doctrina católica sobre el derecho a la autodeterminación de los pueblos y de las naciones es “clara”, y cita el papa Juan Pablo II, que ante la asamblea de la ONU afirmó que “nadie está legitimado a afirmar que una determinada nación no es digna de existir “.
    En el escrito, Novell asegura que Cataluña “cumple los elementos que la doctrina social de la Iglesia indica sobre la realidad de la nación: cultura, lengua e historia”. Aunque el obispo no se posiciona sobre la dirección del voto, sí hace un llamamiento a los ciudadanos a “no restar ajenos a este proceso” y les pide que “con espíritu democrático y pacífico” escojan “con tranquilidad de conciencia aquella opción ante la consulta que crea mejor para el bien de Cataluña “. Por otra parte, Novell también ha defendido la libertad de la Iglesia “respecto a cualquier posicionamiento político, como la legitimidad moral del derecho a decidir de los ciudadanos de Cataluña”.
    Novell es el primer obispo que se posiciona claramente sobre la consulta del 9-N y asegura que “a pesar de que son muchos los episodios históricos en los que se ha intentado eliminar o limitar su identidad nacional, este pueblo nunca ha dejado de defenderse y, hoy más que nunca, quiere ejercer los derechos que le corresponden “. Según él, “la Constitución de 1978 debería aplicarse de tal manera que hiciera posible que las naciones que forman España puedan decidir libremente su futuro”.
    Argumentos contrarios a la ideología de Mons. Novell:
    El secesionismo no es católico, es doctrinal y moralmente reprobable: Atenta contra el 4º. Mandamiento de la Ley de Dios.

    Salmo 118, 152 “Mucho ha que entendí que tus mandamientos los estableciste para la eternidad.”

    San Mateo, 24, 35: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

    Constitución dogmática «Filius Dei», Cap. 3 (Concilio Vaticano I): “…deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida, y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como materia divinamente revelada, sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal.”

    La Revelación se contiene también en la Tradición, la transmisión oral de generación en generación de las verdades de fe, porque dice San Juan (21, 25) “Jesús hizo también muchas otras cosas: si se quisiera ponerlas por escrito, una por una creo que el mundo no bastaría para contener los libros que se podrían escribir.” Y estas “otras cosas” a las que alude San Juan, principalmente, son las que constituyen la transmisión de la Revelación Divina no contenida en las Sagradas Escrituras, verbal primero, y plasmada después en los documentos eclesiásticos que se integran en el Magisterio Ordinario de la Iglesia, infalible por la asistencia del Espíritu Santo.

    Además, dijo Jesús (San Juan 16, 12-13): “Muchas cosas tengo aún que deciros, mas no podéis llevarlas ahora; 13 pero cuando viniere aquél, el Espíritu de verdad, os guiará hacia
    la verdad completa”

    O sea, que los mandamientos de Dios no son para unos días, o para una época, para una cultura, o para unos siglos, sino que tienen una validez, una vigencia eterna. La iglesia, iluminada por el Espíritu Santo que la guía, fortalece y sostiene, según la promesa hecha por Nuestro Señor, interpreta los mandatos de Dios incorporándolos a su doctrina, infalible cuando es expuesta de forma ex-cátedra.

    Por tanto, la doctrina no puede modificarse o contradecirse o suprimirse, para adaptarla a los “tiempos cambiantes”, sino que son las costumbres, las modas, las novedades las que habrán de adaptarse a la doctrina de la Iglesia Católica, contenida en su Magisterio ordinario universal y en sus “juicios solemnes”, tal como expresa la constitución dogmática “Filius Dei”. No ocurre lo mismo con la forma o los sistemas de exponer esta doctrina inmutable, que, por supuesto, habrá que adaptarla (esa forma o sitema) a los tiempos y a cada cultura, civilización, o época.

    En base a estas premisas, nadie puede suprimir, modificar, o contradecir todo un cuerpo doctrinal sobre el patriotismo ni sobre ningún otro asunto contenido en la Santa Tradición, elaborado durante muchos siglos por el Magisterio ordinario de la Iglesia, desde San Agustín, pasando por Santo Tomás de Aquino, León XIII y Pío XI hasta San Juan Pablo II, entre los más destacables, y que podemos resumir en unas cuantas citas de sentencias, definiciones, o referencias:

    El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que el cuarto mandamiento se extiende a los deberes de los ciudadanos respecto a su patria (2199) “El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad”. (2239).

    El Concilio Vaticano II, en la Constitución “Gaudium et Spes” y en el Decreto “Apostolicam actuositatem”, aborda asimismo el tema del patriotismo: “Los ciudadanos deben cultivar la piedad hacia la patria con magnanimidad y fidelidad. En el amor a la patria y en el fiel cumplimiento de los deberes civiles, siéntanse obligados los católicos a promover el verdadero bien común”.

    Pío XI, en la encíclica “Divini illius magistri”, afirma: “El buen católico, precisamente en virtud de la doctrina católica, es por lo mismo el mejor ciudadano, amante de su patria y lealmente sometido a la autoridad civil constituida, en cualquier forma legítima de gobierno”.

    León XIII, en “Sapientiae christianae” enseña que el amor a la patria es de ley natural: “Por la ley de la naturaleza estamos obligados a amar especialmente y defender la sociedad en que nacimos, de tal manera que todo buen ciudadano esté pronto a arrostrar hasta la misma muerte por su patria”.

    También han hablado los Romanos Pontífices sobre los pecados, por exceso o por defecto, contra el sano patriotismo. Se peca por exceso incurriendo en nacionalismo exagerado cuando el amor patrio “que de suyo es fuerte estímulo para muchas obras de virtud y de heroísmo cuando está dirigido por la ley cristiana, pasados los justos límites, se convierte en amor patrio desmesurado” (Pío XI. “Ubi arcano Dei consilio”); pero también se puede pecar, por defecto, de cosmopolitismo: “No hay que temer que la conciencia de la fraternidad universal, fomentada por la doctrina cristiana, y el sentimiento que ella inspira, se opongan al amor, a la tradición y a las glorias de la propia patria, e impidan promover la prosperidad y los intereses legítimos; pues la misma doctrina enseña que en el ejercicio de la caridad existe un orden establecido por Dios, según el cual se debe amar más intensamente y ayudar preferentemente a los que nos están unidos con especiales vínculos. Aun el Divino Maestro dio ejemplo de esta preferencia a su tierra y a su patria, llorando sobre las inminentes ruinas de la Ciudad santa” (Pío XII. “Summi Pontificatus”).

    San Juan Pablo II, en el último de sus libros, “Memoria e identidad”, dedica todo un capítulo a hablar sobre el patriotismo:
    “Si se pregunta por el lugar del patriotismo en el decálogo –escribe el recientemente fallecido Papa- la respuesta es inequívoca: es parte del cuarto mandamiento, que nos exige honrar al padre y a la madre. Es uno de esos sentimientos que el latín incluye en el término pietas, resaltando la dimensión religiosa subyacente en el respeto y veneración que se debe a los padres, porque representan para nosotros a Dios Creador. Al darnos la vida, participan en el misterio de la creación y merecen por tanto una devoción que evoca la que rendimos a Dios Creador. El patriotismo conlleva precisamente este tipo de actitud interior, desde el momento que también la patria es verdaderamente una madre para cada uno. Patriotismo significa amar todo lo que es patrio: su historia, sus tradiciones, la lengua y su misma configuración geográfica. La patria es un bien común de todos los ciudadanos y, como tal, también un gran deber”.

    No se trata de un tema opinable, en el que Karol Wojtyla propone su visión personal sobre el asunto, ni es tampoco una cuestión novedosa, sino que el predecesor de Benedicto XVI se limita a exponer el Magisterio de siempre de la Iglesia sobre la virtud cristiana del patriotismo, sobre el deber cristiano -derivado del cuarto mandamiento de la ley de Dios- de amar a la patria.

    En relación a la unidad de España, la Conferencia Episcopal Española también se ha pronunciado. En la “Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias” del año 2002, dijeron:
    “35. España es fruto de uno de estos complejos procesos históricos. Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable…
    … Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder, local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria.”

    En el “Mensaje a los Obispos italianos sobre las responsabilidades de los católicos ante los desafíos del momento histórico actual” (1991), el Papa San Juan Pablo II afirma: “Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada”.
    Y, digo yo, si esto es así para Italia, nación con menos de 200 años de antigüedad, qué no será para España, con más de 500 años y más, si nos abismamos en la prehistoria y la Edad Antigua.

    ESTA ES LA DOCTRINA DE LA IGLESIA. El que tenga oídos para oír, que oiga.

    LO QUE DICEN LOS OBISPOS, LO QUE DICE LA CEE, LO QUE DICE LA PRENSA Y EL ESCÁNDALO EN LA IGLESIA EN CATALUÑA. POSIBLES CONSECUENCIAS.
    http://www.diarioya.es/content/nueva-exaltaci%C3%B3n-nacionalista-de-los-obispos-catalanes
    MIENTRAS SE ATACA A LA IGLESIA, ELLOS A LO SUYO
    Nueva exaltación nacionalista de los obispos catalanes

    Mientras la Iglesia está siendo atacada en todo el mundo, incluso en las universidades españoles, los obispos catalanes van a lo suyo, sumandose al clima exaltación nacionalista propiciado por el Gobierno de Artur Mas y han elaborado un documento en el que defienden los «rasgos nacionales propios de Cataluña» y «el derecho a reivindicar y promover todo lo que ello comporta, de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia».
    Con la finalidad de conmemorar el 25 aniversario del manifiesto «Raíces cristianas de Cataluña», en el que el episcopado catalán ya manifestaba su apoyo a la identidad nacional catalana, la Conferencia Episcopal Tarraconense presentará el próximo 6 de abril el documento «Al servicio de nuestro pueblo», dividido en varios capítulos. El primero se titula «Valoración de nuestra identidad colectiva» y en el mismo se indica que, «en continuidad con nuestros predecesores, reconocemos la personalidad y los rasgos nacionales propios de Cataluña, en el sentido genuino de la expresión, y defendemos el derecho a reivindicar y promover todo lo que ello comporta, de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia».
    Añade el texto que «los derechos propios de Cataluña, así como de todos los pueblos de la tierra, están fundamentados primariamente en su misma identidad como pueblo», por lo que la Iglesia catalana considera que «hay una soberanía fundamental de la sociedad que se manifiesta en la cultura de la nación. Se trata de la soberanía por la que el hombre es, al mismo tiempo, soberano supremo».
    «Dignidad de los pueblos»
    El manifiesto hace referencia a los «nuevos retos y aspiraciones, que afectan a la forma política concreta en cómo el pueblo de Cataluña se debe articular y cómo se quiere relacionar con los otros pueblos hermanos de España en el contexto europeo actual». Y aunque precisan que, como «pastores de la Iglesia, no nos corresponde optar por una determinada propuesta», defienden la legitimidad moral de «todas las opciones políticas que se basen en el respeto a la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos».
    NO SE DAN CUENTA DE QUE SI HAY INDEPENDENCIA, NO QUEDARÁ NI UNO VIVO, LOS FUSILARÁN COMO HICIERON EN 1936.
    ES QUE HAY QUE SER CAZURRO, !VAMOS! APARTE DE ESTAR EN CONTRA DE LA DOCTRINA DE LA IGLESIA, CLARO, QUE ES LA que expuse en mi artículo publicado por mí el día 19 de abril de 2014 (Hace 3 días):

    LOS OBISPOS CATALANES DESCONTEXTUALIZAN LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y SE UNEN A LA MENTIRA HISTÓRICA DEL NACIONALISMO CATALÁN.
    De esta manera, de forma indirecta, incitan a los fieles a desobedecer, en lugar de seguir el 4º. Mandamiento de la Ley de Dios (¿Pecado mortal?):
    http://catalunyareligio.cat/es/articles/31055

    ¿Por qué esconden el verdadero Magisterio de la Iglesia, en lugar de anunciarlo?
    Veamos una buena explicación:

    http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=33965
    Un artículo iluminador de Jorge Soley,
    ¿Qué dice el Magisterio de la Iglesia sobre la secesión de Cataluña que reclaman los nacionalistas?
    Actualizado 17 febrero 2014
    ¿Qué dice el Magisterio de la Iglesia sobre la secesión de Cataluña que reclaman los nacionalistas?
    Jorge Soley
    En el debate sobre la independencia de Cataluña, algunos católicos agrupado en el Foro Cristians per la independència han lanzado manifiestos o publicado numerosos artículos en medios propiedad de la Iglesia como Catalunya Cristiana, ampararndo el derecho a la secesión en el Magisterio de la Iglesia.
    Jorge Soley, experto en Doctrina Social de la Iglesia, director de un empresa cultural dedicada a la exportación y padre de familia, ha escrito un documentado artículo en la revista Cristiandad desmontando las pretensiones de quienes quieren que la Doctrina de Iglesia ampare el derecho a la secesión. Su título: “Las distorsiones nacionalistas de la Doctrina Social de la Iglesia y la secularización de Cataluña”. ReL lo reproduce íntegramente por su planteamiento constructivo e iluminador de esta cuestión tan candente:
    Distorsión del Magisterio de la Iglesia
    «La agitada situación política que vive Cataluña y el debate en torno a su secesión de España han provocado multitud de reacciones y tomas de posicionamiento, también entre los católicos catalanes. Aunque no han faltado palabras sensatas, lo cierto es que han sido numerosas las manifestaciones ambiguas, poco precisas o que distorsionan el Magisterio de la Iglesia para presentar esas posturas separatistas como emanadas de la Doctrina Social de la Iglesia. Ante la desorientación que están provocando este tipo de manifestaciones creo que es importante analizar y precisar qué podemos decir como cristianos al respecto.»
    ¿Reconoce la Iglesia un derecho a la secesión?
    En primer lugar será bueno detenernos en los argumentos de aquellos católicos que defienden posturas favorables al derecho de secesión por parte de Cataluña. Su argumentación, aunque con variantes y matices importantes en cada caso, se centra en la defensa de un derecho propio de las naciones, que sería de aplicación a Cataluña y que ven afirmado por Juan Pablo II, con distintos matices, principalmente en tres ocasiones distintas (hemos encontrado alguna otra referencia a discursos menores, como el de Juan Pablo II al presidente del Zaire en 1980, el discurso a los miembros de la Corte de la Haya en 1985 o el discurso al cuerpo diplomático en Vilnius, Lituania, en 1993, pero no aportan ningún argumento doctrinal diferente de los expuestos con mayor amplitud y sistemática en los tres textos que se analizan a continuación):

    »1. su discurso ante el plenario de la Asamblea General de la ONU el 5 de noviembre de 1995, en el que el entonces Papa sostenía que “los ´derechos de las naciones´ , que no son sino los “derechos humanos” considerados a este específico nivel de la vida comunitaria”.
    2. En el discurso de Juan Pablo II al Cuerpo Diplomático en enero de 1984, en el que afirmaba que “hay algunos pueblos que están esperando con impaciencia acceder a la independencia y ser reconocidos como tales en el seno de las Naciones Unidas. Compartimos con ellos su esperanza”.
    3. Por último, en la Carta Apostólica de Juan Pablo II con ocasión del 50 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en la que se puede leer lo siguiente: “¡No hay paz si los derechos de todos los pueblos —y particularmente de los más vulnerables— no son respetados! Todo el edificio del derecho internacional se basa sobre el principio del igual respeto, por parte de los Estados, del derecho a la autodeterminación de cada pueblo y de su libre cooperación en vista del bien común superior de la humanidad”.
    Estas intervenciones se recogen y vertebran el manifiesto que la sectorial de la “Assemblea Nacional Catalana”, Cristians per la independencia (un nombre que ya anuncia que lo cristiano es instrumental, al servicio de otra cosa, como ya ocurría en los tristemente célebres en su día “cristianos por el socialismo”), publicó en la revista El Senyal, del Obispado de Gerona y han sido citados también en otros artículos publicados en diversos medios y que suelen hacer referencia al número 157 del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, que recoge estos discursos de Juan Pablo II.

    Uno de estos artículos, publicado en Catalunya Cristiana, recoge un argumento más en favor de un referéndum independentista, que es contemplado como una especie de derecho básico. Leemos que “en dicha consulta se juega una cuestión ética, y de hecho la tiene, al tener en cuenta el principio de participación, que el Compendio de Doctrina Social, de la Comisión Pontificia Justicia y Paz propone como uno de los pilares fundamentales de la construcción de la sociedad”. De este modo, el derecho a un referéndum secesionista sería sinónimo de principio de participación.

    Con una redacción mucho más confusa e inexacta (la Iglesia, por ejemplo, siempre ha sostenido la accidentalidad de las formas de gobierno y, en consecuencia, no defiende la democracia como sistema y sí en cuanto se utilice el término como sinónimo de participación en la vida política), es lo que pretende expresar el manifiesto de Cristians per la independencia cuando sostiene que “la reclamación de una consulta sobre el futuro político de Cataluña se fundamenta también en el pensamiento social de la Iglesia que ilumina esta realidad con la afirmación del pueblo como sujeto de la autoridad política, con la defensa de la democracia como sistema y con el reconocimiento de los derechos de los pueblos y de las naciones, entre los que se encuentra el de autodeterminación”.
    No vamos a detenernos mucho en este último argumento pues nos parece sumamente débil. Si negar el derecho a un referéndum independentista es negar el derecho a la participación, casi ningún pueblo a lo largo de la Historia ha podido participar realmente en la construcción de la sociedad que propone el Compendio de Doctrina Social, lo que supone una falsedad evidente. La participación política tiene muchísimos cauces y no equivale a votación. La participación activa en la vida de la comunidad política ya es ejercida realmente en la actualidad (eso sí, con limitaciones en muchos casos impuestas precisamente por aquellos que promueven el referéndum secesionista) en condiciones equivalentes al del resto de países de nuestro entorno y por tanto resulta muy aventurado que, con libertad de asociación y elecciones cada dos por tres, se pueda sostener que el principio de participación es conculcado en Cataluña.

    Lo que sí podemos afirmar es que el derecho a la participación política, que puede ejercerse por diversos cauces, en ningún caso puede significar el derecho a declarar extranjeros a una parte de los propios conciudadanos. Negar esa posibilidad no es negar la participación política, sino negar el derecho a excluir a otros conciudadanos de esa participación en la vida política de la comunidad.
    ¿Qué dijo realmente Juan Pablo II?
    Pasemos pues a las citas de los discursos de Juan Pablo II. Con ellas ocurre como con las citas de la Biblia: debidamente sacadas de contexto pueden servir para justificar casi cualquier cosa (algo que, por ejemplo, hizo el presidente sudafricano Daniel F. Malan, ministro ordenado de la Iglesia Reformada de Holanda, para justificar el apartheid en 1948). Es pues muy recomendable ir al texto citado y leerlo en su contexto para no traicionarlo y hacerle decir lo que no dice.
    En el discurso ante el plenario de la Asamblea General de la ONU el 5 de noviembre de 1995, los derechos de las naciones de los que habla Juan Pablo II son los de las naciones invadidas y sometidas, de modo directo o indirecto, al totalitarismo nazi o comunista. Así, el Papa afirma que la Segunda Guerra Mundial tuvo su origen en violaciones de los derechos de las naciones (Austria, Checoslovaquia, su Polonia natal): “crímenes terribles fueron cometidos en nombre de doctrinas nefastas que predicaban la inferioridad de algunas naciones y culturas”. Y mas adelante afirma que, “por desgracia, incluso después del final de la Segunda Guerra Mundial los derechos de las naciones han continuado siendo violados. Por poner solo algunos ejemplos, los Estados bálticos y amplios territorios de Ucrania y Bielorrusia fueron absorbidos por la Unión Soviética, como había sucedido ya con Armenia, Azerbaiyán y Georgia en el Cáucaso”.

    Realmente resulta sorprendente comparar este contexto con el que se vive en España y Cataluña. ¿Dónde están las invasiones, las anexiones, los “anschluss”? ¿Dónde las ideologías que sostienen la superioridad de algunas naciones y culturas? Juan Pablo II, que vivió en su propia carne el totalitarismo nazi, primero, y comunista, después, nunca habría aceptado que se aplicaran unas palabras suyas sobre una situación de tal gravedad a la Cataluña de principios del siglo XXI, donde, dicho sea de paso, si hay alguien que defienda teorías de superioridad de los pueblos lo encontraremos entre las filas de los nacionalistas que reclaman el derecho a la secesión.
    Y es que fue precisamente en ese mismo discurso ante la ONU, en 1995, donde Juan Pablo II advirtió con fuerza contra el nacionalismo exacerbado que no se detiene ante nada en sus ansias de reafirmación identitaria. En un pasaje que los Cristians per la independència se guardan mucho de citar, Juan Pablo II declara que “El nacionalismo, especialmente en sus expresiones más radicales, se opone por tanto al verdadero patriotismo, y hoy debemos empeñarnos en hacer que el nacionalismo exacerbado no continúe proponiendo con formas nuevas las aberraciones del totalitarismo. Es un compromiso que vale, obviamente, incluso cuando se asume, como fundamento del nacionalismo, el mismo principio religioso, como por desgracia sucede en ciertas manifestaciones del llamado fundamentalismo”.

    Por último, encontramos en el discurso una actitud de lógica prudencia por parte del Papa, consciente de que el termino nación, en su moderna acepción, no es unívoco y que las pretendidas unanimidades y voces del pueblo suelen esconder burdas manipulaciones.
    Así, Juan Pablo II advierte de que “una reflexión sobre estos derechos ciertamente no es fácil, teniendo en cuenta la dificultad de definir el concepto mismo de “nación””, para acabar señalando que “este derecho fundamental [de las naciones] a la existencia no exige necesariamente una soberanía estatal, siendo posible diversas formas de agregación jurídica entre diferentes naciones, como sucede por ejemplo en los Estados federales, en las Confederaciones, o en Estados caracterizados por amplias autonomías regionales”.
    No está de más recordar aquí que la actual autonomía de Cataluña en el seno de España no tiene parangón con la de otras regiones europeas, incluyendo los lander alemanes, con un grado de autogobierno muy inferior.

    El discurso al Cuerpo Diplomático de 1984 es utilizado para argumentar que lo que dice el Papa sobre “pueblos que están esperando con impaciencia acceder a la independencia” es de aplicación a la Cataluña actual. Pero antes de decidir si es así o no, debemos leer el documento completo y entender de qué está hablando el Papa.

    La citada declaración aparece inmediatamente después de que Juan Pablo II trate del proceso de descolonización “que ha permitido a numerosos pueblos acceder a la plena soberanía” y que bajo ningún concepto es aplicable al caso catalán. De hecho, el único caso en que el derecho internacional reconoce el derecho de autodeterminación es en estos casos de descolonización: la resolución 2625 de la ONU, frecuentemente aducida para justificar la autodeterminación, excluye explícitamente la aplicación de ese derecho a los casos de secesión, como sería el caso catalán, al afirmar que “Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá́ en el sentido de que autoriza o fomenta cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos antes descritos y estén, por tanto dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo de raza, credo o color”.
    Pero el Papa va más allá y disipa toda ambigüedad al concretar a quiénes se refiere cuando señala ese anhelo de independencia: “Namibia, cuyo lento y trabajoso caminar en este aspecto no ha tenido aún resultado” y “el pueblo palestino”, de quien afirma que es de desear que disponga de una patria.

    El caso catalán y Juan Pablo II
    Resulta evidente que ambos casos están muy alejados de la realidad catalana y son de imposible equiparación. Ahora bien, sorprende el silencio sobre otro pasaje en el mismo discurso en el que Juan Pablo II sí señala situaciones que podrían aplicarse a España y Cataluña cuando afirma que “Por otra parte, países soberanos, independientes desde hace tiempo o recientemente, se ven a veces amenazados en su integridad por la contestación interior de una fracción que llega hasta intentar o reclamar la secesión”.

    Aquí, en cambio, no encontramos ninguna defensa de un supuesto derecho de autodeterminación, sino que el Papa, con gran prudencia, sostiene primero que “los casos son complejos y muy diversos”, para añadir que los derechos de las naciones de los que había hablado antes deben ser limitados por “el derecho de los Estados a su integridad y soberanía” (un derecho que Cristians per la independència parecen resistirse a leer en el texto pontificio).

    Ante situaciones de tensión de este tipo, el Papa es claro: “deseamos que más allá de las pasiones – y evitando todas las formas de violencia – se llegue a formas políticas bien articuladas y equilibradas, que respeten las particularidades culturales, étnicas, religiosas y, en general, los derechos de las minorías”. En definitiva, una situación como la que vivimos actualmente en Cataluña.
    El tercer texto de Juan Pablo II citado a favor de un supuesto derecho a la secesión es la Carta Apostólica de Juan Pablo II con ocasión del 50 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Aquí, nuevamente, ocurre lo que veíamos en el discurso ante la ONU en 1995: el Papa está hablando de naciones que han sido invadidas violentamente, sometidas a una represión atroz y a regímenes tiránicos, empezando por su Polonia natal, pero que no tienen paralelismo alguno con la situación que vivimos en Cataluña. Por eso puede decir el Papa que “Hoy es esencial que situaciones como la de Polonia de 1939, asolada y dividida según las preferencias de invasores sin escrúpulos, no vuelvan a producirse más. No se puede evitar, a este respecto, pensar en los países que todavía no han obtenido su plena independencia, así como en aquellos que corren el riesgo de perderla. En este contexto y en estos días hay que recordar el caso del Líbano, donde fuerzas aliadas, siguiendo sus propios intereses, no dudan en poner en peligro la existencia misma de una nación”.

    El ejemplo del Líbano es pertinente: vemos aquí nuevamente la invasión de potencias extranjeras que se reparten el país, que crean campos de internamiento, que instauran gobiernos tiránicos en las zonas bajo su control… Un escenario que nadie en su sano juicio puede equiparar al de una Cataluña donde, además de no haberse producido invasión alguna, desde hace tres décadas los nacionalistas detentan el poder, controlan los medios de comunicación de mayor importancia (ya sea directamente, en el caso de los medios de titularidad pública, o a través de jugosas subvenciones necesarias para su viabilidad en el caso de los de titularidad privada) y deciden en materia educativa entre otras competencias de rango autonómico.
    Secesión justa por colonización o invasión…
    En definitiva, las ocasiones en las que Juan Pablo II se manifestó a favor de la independencia de un territorio siempre fue o por una invasión injusta del mismo o por tratarse de un caso de colonización. Ninguno de estos dos escenarios se da en Cataluña.
    Juan Pablo II y la Liga Norte en Italia
    Para acabar este recorrido por las enseñanzas de Juan Pablo II, es conveniente atender a las palabras de Juan Pablo II en el año 1991 ante una situación que sí guarda paralelismos con la que vivimos en Cataluña: nos referimos a las propuestas secesionistas de la Liga Norte italiana.
    En el “Mensaje a los Obispos italianos sobre las responsabilidades de los católicos ante los desafíos del momento histórico actual”, el Papa afirma: “Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada”. Unas palabras que conservan toda su actualidad pero que, por desgracia, no encontrarán citadas por Cristians per la independència.

    Documentos de la Conferencia Episcopal Española que ayudan a clarificar la cuestión
    En esta revisión por las declaraciones que afectan a la posible secesión de un territorio no podemos dejar de citar dos documentos de la Conferencia Episcopal Española que creemos que aportan luz a este debate.
    El primero es la Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, del año 2002, en la que podemos leer que “España es fruto de uno de estos complejos procesos históricos. Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable”.
    Y más adelante, “Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder, local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria”. Y es que, nos recuerdan nuestros obispos, “la pretensión de que a toda nación, por el hecho de serlo, le corresponda el derecho de constituirse en Estado, ignorando las múltiples relaciones históricamente establecidas entre los pueblos y sometiendo los derechos de las personas a proyectos nacionales o estatales impuestos de una u otra manera por la fuerza, dan lugar a un nacionalismo totalitario”.
    Finalmente, en el 2006, la Conferencia Episcopal volvió a advertir contra el independentismo en la Instrucción pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España al afirmar que “Las propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada. Todos tenemos que hacernos las siguientes preguntas. Si la coexistencia cultural y política, largamente prolongada, ha producido un entramado de múltiples relaciones familiares, profesionales, intelectuales, económicas, religiosas y políticas de todo género, ¿qué razones actuales hay que justifiquen la ruptura de estos vínculos? (…) ¿Sería justo reducir o suprimir estos bienes y derechos sin que pudiéramos opinar y expresarnos todos los afectados?”.

    ¿Cuál es entonces la verdadera enseñanza de la Iglesia?
    Creo que este recorrido, principalmente por los discursos de Juan Pablo II en los que se basan quienes sostienen que el derecho a la secesión forma parte de la Doctrina Social de la Iglesia, demuestra que un análisis completo y no sesgado de los discursos del Papa no dan amparo a estas pretensiones.
    En consecuencia, podemos afirmar que en ningún modo la Iglesia, a través de su Magisterio, da cobertura a las pretensiones independentistas que reclaman en Cataluña un referéndum secesionista. Si somos honestos y leemos con rectitud a Juan Pablo II esta conclusión resulta evidente, por mucho que duela a algunos.

    Además, el mismo Magisterio de la Iglesia nos recuerda reiteradamente que existe un criterio básico de moralidad, que es la verdad. Construir una reivindicación política sobre la mentira, ya sea esta histórica, negando la convivencia de siglos, ya sea esta de carácter económico, manipulando datos y “balanzas” y apelando al egoísmo, como estamos viendo día sí, día también, en las argumentaciones de quienes promueven la independencia de Cataluña, es a todas luces inmoral (sin perjuicio de que a otras posiciones, contrarias pero también basadas en la mentira, se les pueda aplicar el mismo juicio).
    A esta reflexión podríamos añadir la siguiente pregunta: ¿no es a todas luces ilegítimo e inmoral dedicar ingentes recursos públicos a quebrar la convivencia, exacerbando y manipulando delicadas cuestiones que dividen y polarizan a la sociedad? ¿Y más aún, en tiempos de grave crisis económica en los que la llamada que la Iglesia lanza para atender especialmente a los más pobres resuena con mayor fuerza si cabe?
    El rechazo al secesionismo ha sido constante en la Historia de la Iglesia
    Pero regresando a la desaprobación de los movimientos secesionistas por parte de la Iglesia y su Magisterio, de hecho, si volvemos nuestra mirada hacia el pasado, veremos que este rechazo a las posturas secesionistas ha sido una constante en la historia de la Iglesia, y esto incluso en casos en los que los secesionistas eran fervientes católicos que vivían bajo un soberano no católico, lo que a priori debería haber justificado el apoyo de la Iglesia a estos movimientos.

    Resulta muy significativa la postura del Papa Gregorio XVI ante la revolución polaca de 1830 contra el Zar ruso, que el Papa no sólo no apoyó, sino que atacó vivamente en su Carta Encíclica Cum Primum a los Obispos de Polonia sobre la autoridad de los Príncipes, fechada el 9 de julio de 1832. Otro ejemplo histórico meridiano es la reticencia por parte de los diferentes Papas a apoyar explícitamente la independencia de Irlanda.
    La Iglesia vela por sus hijos y los quiere preservar de la idolatría del culto a la Nación
    Podríamos pensar que esta actitud de la Iglesia está movida por un exceso de prudencia que la habría llevado a un inmovilismo pacato. En realidad, la Iglesia, que siempre es Madre, ha demostrado en estos casos una clarividencia muy poco común.
    Su postura no viene dictada por un anquilosado miedo al cambio, sino por una auténtica prudencia que siempre vela por el bien de sus hijos. Y lo que veía la Iglesia y los Papas enfrentados a estas situaciones era el peligro, nada teórico sino bien real, de que los católicos, intoxicados de nacionalismo, fueran abandonando su fe para sustituirla por una nueva idolatría, la del culto a la Nación. Este fenómeno incluso se podía revestir de lenguaje religioso, aún católico, pero ya estaba vaciado de todo contenido realmente cristiano y estaba al servicio de una nueva religión secular que acabaría secularizando las sociedades en las que triunfara. De ahí que los Papas hayan distinguido siempre entre el recto amor a la patria de la ideología nacionalista: la una virtud que el cristiano intenta vivir y que es como una extensión del mandamiento de honrar a padre y madre, la otra una ideología desordenada que absolutiza una realidad y la idolatra, acabando por destruir aquello a lo que pretende dar culto.
    Por ello mismo advertía Juan Pablo II en su libro Memoria e identidad que “se debe evitar absolutamente un peligro: que la función insustituible de la nación degenere en nacionalismo”. Es este peligro contra el que Francisco Canals advertía cuando escribía que “el nacionalismo, amor desordenado y soberbio de la «nación», que se apoya con frecuencia en una proyección ficticia de su vida y de su historia, tiene a suplantar la tradición religiosa auténtica y a sustituirla por una mentalidad que conduce por su propio dinamismo a una «idolatría» inmanentista, contradictoria intrínsecamente con la aceptación de la trascendencia divina y del sentido y orientación sobrenatural de la vida cristiana”.

    Este peligro no es algo del pasado, sino que está muy presente entre aquellos católicos que defienden el proceso secesionista catalán. Las declaraciones de Montserrat Espinalt, provincial de la provincia de Barcelona de la Hermanas Vedrunas, durante el acto de presentación del documento de adhesión de algunas “entidades cristianas” al “Pacte Nacional pel Dret a Decidir” no dejan lugar a dudas: “En esta realidad leemos rasgos del proyecto liberador de Dios, que reconoce la dignidad de todos, respeta los valores de cada cultura y nos invita a impregnar la historia con parámetros de igualdad y justicia”. La confusión entre la providencia de Dios y el proyecto secesionista muestra el peligro, secular, de unos católicos puestos al servicio de la política, que acaban por idolatrar y que ocupa el lugar que le está reservado sólo a Dios.
    Los frutos del nacionalismo: la secularización acelerada de Cataluña
    Es justamente este fenómeno el que tenemos ante nuestros ojos en Cataluña: la hegemonía nacionalista, con su control sobre la educación y la mayoría de medios de comunicación, ha resultado en una secularización y un rechazo a lo católico mucho más intensa que el de otras regiones de nuestro entorno. Era previsible.

    En un reciente artículo, Daniel Arasa reconocía que el nacionalismo independentista “ha pasado a ser mucho más que una opción política. En muchos lo llena todo, ha desplazado a cualquier otra creencia. Dicho de otra forma, es para ellos el nuevo Absoluto, el nuevo Dios”.
    Y con el advenimiento de este nuevo dios, el Dios verdadero es expulsado cada vez más de la vida de los hombres. Los ejemplos que podríamos aducir son innumerables y muy conocidos; baste aquí señalar, por ser especialmente significativo, que en la última década, precisamente aquella en la que el fervor secesionista se ha disparado, ha puesto a Cataluña a la cabeza de las regiones con mayor porcentaje de matrimonios civiles, un 82%, frente a un escuálido 16% de matrimonios católicos.
    La realidad, pues, ha sido que el nacionalismo, si bien se ha podido revestir de ropajes religiosos momentáneamente, ha socavado y despreciado la Cataluña real, que hasta no hace tantas décadas era profundamente cristiana y tradicional, y que por ello mismo no encajaba con la idea de “nación catalana” promovida por el nacionalismo catalanista, una “nación” siempre en construcción (recordemos aquí la reiterada consigna de “construir país”) y que, por consiguiente, nunca ha tenido existencia real.
    Es por ello mismo que el nacionalismo catalanista guarda silencio, cuando no desfigura y calumnia directamente, todo lo que especialmente desde fines de la Edad Media hasta nuestros días manifiesta la perseverante continuidad de la Cataluña cristiana y tradicional. Es éste el mismo motivo por el que quien elevó la lengua catalana a lengua literaria de primera magnitud, Mossèn Cinto Verdaguer, sea ninguneado por el pecado de haber sido, sí, el príncipe de los poetas catalanes en palabras del obispo de Vic, Torras i Bages, pero también el cantor de la hispanidad en su conquista evangelizadora de América y el glorificador de “Isabel I de Castella, la Reina de les Reines que hi ha hagut”.

    Fue precisamente Torras i Bages, quien definiera admirablemente a España como “conjunto de pueblos unidos por la divina providencia”, quien señaló que esa idea de una “Cataluña catalana” propugnada por el nacionalismo no era más que una “Cataluña de papel”, enfrentada a la Cataluña real, la Cataluña cristiana. Los nacionalistas nunca creyeron aquello de que Cataluña sería cristiana o no sería; siempre despreciaron la Cataluña cristiana por su carácter tradicional e hispánico y se empeñaron en crear una Cataluña “catalana” (sea eso lo que sea) que no soportaba a los catalanes reales. Ahora recogemos los frutos y, como advirtiera Torras i Bages, cuando el nacionalismo más extendido está, Cataluña menos cristiana es y su pervivencia, en meros términos demográficos, cada vez es más problemática.

    Esta secularización de una intensidad inusitada no es fruto del azar. Han sido precisamente las organizaciones y partidos políticos que ahora promueven la campaña para conseguir la secesión de Cataluña las responsables de este fenómeno, tanto a través de la conformación de una nueva mentalidad que no reconoce nada más allá que el culto a la Nación, como a través de leyes y medidas administrativas. Y es que los nacionalistas catalanes en el poder han sido pioneros de todas las iniciativas contrarias a los principios no negociables definidos por el Papa Benedicto XVI, desde la promoción del aborto hasta las limitaciones a la libertad de educación, pasando por el ataque a la familia natural.

    No está de más recordar que fue Jordi Pujol quien aprobó, el 30 de junio de 1998, la primera ley en España y una de las primeras en Europa que daba reconocimiento legal a las parejas del mismo sexo, una ley impulsada por la entonces consellera de Justícia, Nuria de Gispert, miembro de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), actualmente presidenta del Parlamento autonómico catalán y figura señera entre los que se presentan como católicos favorables a la independencia de Cataluña.
    El mismo día en que entraba en vigor la ley en Cataluña Juan Pablo II aprovechó el Encuentro Internacional de políticos y legisladores de Europa, en el que participaba Jordi Pujol, para recordarle que “igualar al matrimonio otras formas personales de relación es una decisión grave que perjudica la institución conyugal y familiar” y añadía que “no se puede subordinar nunca la dignidad de las personas y la familia a simples elementos políticos o económicos, y menos a las simples opiniones de eventuales grupos de presión”.
    La reacción, al día siguiente, de Jordi Pujol demuestra el respeto de quien ha sido y es la figura más influyente en el nacionalismo catalán contemporáneo hacia la Doctrina Social de la Iglesia: “No sé cómo responderemos ante Dios cuando nos llame a su presencia – contestó Pujol – pero las realidades sociales son las que son y el político no puede prescindir de ellas”.
    Por su parte, el líder demócrata-cristiano Josep Antoni Duran i Lleida utilizó al respecto un argumento que produce sonrojo: “Los que no están en el marco de la familia ideal que defiende Unió Democràtica también son hijos de Dios; por este motivo votamos a favor de la ley y lo volveríamos a hacer”.
    Avanzar en la construcción de la nación a costa de…
    No estamos ante un accidente, varias décadas de experiencia no dejan lugar a la duda: el nacionalismo catalán, con tal de avanzar en su construcción de una nación artificial, no ha dudado en sacrificar esa misma nación a los proyectos de reingeniería social que la Iglesia ha denunciado y combatido en su afán por defender a los hombres, familias y sociedades.

    No sólo fueron pioneros en los ataques a la familia, también se han destacado por su apoyo y promoción del aborto (recientemente, ante el anuncio de una nueva ley del aborto por parte del ministro Gallardón, que aunque tímidamente, resulta más restrictiva que la ley de plazos vigente, el portavoz de Convergencia i Unió en el Parlamento catalán, Jordi Turull, se aprestó a denunciar esta “gran regresión” y a anunciar que promoverán una ley propia catalana que preserve el aborto como un derecho), por su posición favorable a la asignatura Educación para la Ciudadanía, que violentaba el derecho de los padres a elegir la formación moral que han de recibir sus hijos y, en la actualidad, está impulsando un proyecto de ley de lucha contra la homofobia de un extremismo inusitado y que la Asociacion E-cristians ha denunciado como totalitario.

    De hecho, este marcado sesgo anticatólico ya se hizo evidente en la redacción del Estatut de 2006, en el que las fuerzas políticas que ahora impulsan el proceso secesionista redactaron y promovieron un texto que recoge el derecho al aborto, a la eutanasia, limita la libertad de educación, ataca a la familia y consagra la ideología de género. Estos datos no son baladís, pues todo juicio político debe basarse en la realidad concreta enjuiciada. Ignorar esta realidad y abogar por un camino que consolidaría en el poder a quienes han impulsado todo tipo de leyes, disposiciones y medidas contrarias al Magisterio de la Iglesia es realmente increíble si quien lo hace aspira a ser un católico consecuente y solo se entiende por ese fenómeno de ceguera que ya hemos citado y que se da cuando, incluso de forma inadvertida, se ponen por delante de la fe los supuestos intereses de una utópica nación.
    Afirmaciones sesgadas
    No quiero acabar este texto sin una mirada esperanzada. Las imprecisiones, las afirmaciones sesgadas e interesadas de algunos escritos me han hecho acudir a las fuentes citadas en estos, principalmente a varios discursos de Juan Pablo II, donde he encontrado algo muy diferente de lo que esos textos decían que había. Si se ha podido decir que las herejías tuvieron su papel positivo pues provocaron la profundización y clarificación de la doctrina ortodoxa, creo que también aquí podemos afirmar que, al menos en mi caso y espero que en el de muchos de quienes leen estas líneas, las imprecisiones referidas a los derechos de las naciones tal y como la Doctrina Social de la Iglesia expone han servido para conocer mejor lo que de verdad afirma la Iglesia, y mas en concreto Juan Pablo II, en lo que se refiere a este asunto.

    Por eso, tras la lectura de los discursos de Juan Pablo II, estoy mas convencido que nunca de que los católicos debemos de rechazar una lectura forzada y sesgada del magisterio para, por el contrario, tal y como pedía el Papa en su discurso de 1984, “manifestar un respeto cada vez mayor a las libertades y derechos fundamentales de las personas, las familias y los cuerpos intermedios”. Como también afirmaba Juan Pablo II en 1995, “La respuesta al miedo que ofusca la existencia humana es el esfuerzo común por construir la civilización del amor”.

    Ésta es la voz de la Iglesia, éste es el llamamiento al que debemos responder los católicos, también en Cataluña, por el bien de nuestro pueblo y de nuestro país, rechazando las maniobras para dividirlo y enfrentarlo y trabajando por su reconciliación y para que encare el futuro recuperando el tesoro de su verdadera tradición cristiana y, así, se aproxime más a esa civilización del amor de la que ahora (como hemos visto, con grave responsabilidad de los nacionalistas) está tan alejado, motivo por el que tanto sufre.”

    Jeremías, 23, 1: “¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal! –oráculo del Señor–. 2 Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones –oráculo del Señor–.”

    A continuación, recopilación de otras publicaciones en internet sobre el tema catalán y los obispos:

    Blog Espada del Espíritu. Guerrero Espiritual
    2012-10-06
    http://espadadelespiritu.foroactivo.com/t1248-los-obispos-catalanes-bendicen-la-independencia
    “La Iglesia Católica sustenta todos los movimientos independentistas en España. El juego hegeliano es manifiesto, desde la Conferencia epicospal española se está en contra de la independencia, desde las diócesis regionalistas a favor… ¿Pero acaso no todas las diócesis deberían obedecer ciegamente al Vaticano, como mandan los votos de los obispos?”

    LD/AGENCIAS 2012-10-06
    http://www.libertaddigital.com/espana/2012-10-06/los-obispos-catalanes-bendicen-la-independencia-1276470637/
    “Los obispos catalanes bendicen la independencia
    En una nota pública los obispos catalanes se desmarcan de la Conferencia Episcopal y defienden las aspiraciones independentistas.”
    LIBERTAD DIGITAL 2012-10-15
    http://www.libertaddigital.com/espana/2012-10-15/canizares-bendice-a-los-obispos-que-piden-la-independencia-1276471376/
    “Cañizares bendice a los obispos que piden la independencia
    El cardenal da por buena la nota emitida por los obispos catalanes en la que piden la independencia.”

    http://www.dialogolibre.com/noticias/2014-03-07/Los-obispos-catalanes-van-a-Roma-a-envenenar-al-Papa-4507#.U1WZq_l_s44
    07/03/2014
    “Los obispos catalanes van a Roma a ‘envenenar’ al Papa
    Los obispos de las diócesis catalanas se han desplazado a Roma en su visita ad limina apostolorum (‘a los umbrales [de las basílicas donde están los sepulcros] de los apóstoles’ [San Pedro y San Pablo]) con el decidido propósito de intoxicar al Papa; no, desde luego, envenenando su cuerpo con ningún tósigo, pero sí perturbando y confundiendo su ánimo con el proceso secesionista emprendido por la Generalidad.”

    http://www.hazteoir.org/noticia/54452-cee-quebrantar-accion-politica-marco-legal-convivencia-no-es-moralmente-aceptable
    CFuencisla | Dom, 03/11/2013
    CEE: “Quebrantar en la acción política el marco legal de la convivencia no es moralmente aceptable”
    Martínez Camino: “La unidad, la convivencia, la historia de España es un bien que hay que tratar con responsabilidad moral”
    “¿Sería justo reducir o suprimir estos bienes y derechos sin que pudiéramos opinar y expresarnos todos los afectados?”
    “Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible”
    Los obispos catalanes emiten una nota frente al “grave escándalo” que dicen observar en 13TV
    Enraizados: “La Doctrina Social de la Iglesia no ampara la actual pretensión soberanista en Cataluña”

    http://enraizados.org/2012/09/13/comunicado-de-la-asociacion-enraizados-sobre-los-principios-eticos-a-considerar-para-adoptar-un-juicio-razonable-sobre-una-posible-secesion-en-espana/
    Comunicado de la Asociación Enraizados sobre los principios éticos a considerar para adoptar un juicio razonable sobre una posible secesión en España
    13 Septiembre, 2012 7:34 11
    Con motivo de la celebración del aniversario del 11 de septiembre parece que toma gran protagonismo, entre los mismos católicos, la moralidad del independentismo o como quizás debiera ser llamado del secesionismo, y del secesionismo concreto en España en los comienzos del siglo XXI.
    Algunos autores, haciendo un uso muy poco riguroso y racional de su discurso, vienen a decir que el ser independentista o no es una decisión similar a la de quien elige ser aficionado de un determinado equipo del deporte que le gusta. No debe motivar su elección en razones morales.
    No queremos hacer aquí un juicio sumario sobre la moralidad de la opción independentista pero sí indicar que, salvo que queramos caer en este campo social del patriotismo en un relativismo absoluto y en un voluntarismo total, debemos aceptar que para tomar postura en un asunto tan delicado que supone romper con siglos de Historia, al mismo tiempo que presenta graves dificultades prácticas (qué personas deben decidir; si la decisión se debe tomar a nivel nacional, regional, provincial, pueblo a pueblo; cada cuanto tiempo debe repetirse la consulta; como se dividen los bienes hasta ahora comunes; etc.) deben existir algunas pautas morales que nos sirvan de fundamento para tomar una postura o su contraria.
    Y estos principios no son otros que los que la Doctrina Social de la Iglesia manifiesta, válidos, por su carácter racional, para todos los hombres de buena voluntad pero especialmente para los católicos. El Compendio de la Doctrina Social los resume en Dignidad de la persona; Bien Común; Subsidiaridad; Participación; Solidaridad; Justicia Social y destino universal de los bienes. Todos ellos están relacionados de tal forma que es imposible cumplir uno sin los otros pero tratamos de analizarlos uno a uno.
    a) Dignidad de la persona: En cada hombre ha de verse la imagen viva de Dios mismo. A la persona humana pertenece la apertura a la trascendencia: el hombre está abierto al infinito y a todos los seres creados. Ciertamente y en teoría una Cataluña independiente podría respetar mejor, igual o peor la Dignidad de sus futuros nacionales pero no es menos cierto que la secesión tiene el grave riesgo de crear dentro y fuera de Cataluña graves problemas de convivencia en este momento de crisis.
    b) Bien Común: El Bien Común es el Conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. Es el criterio fundamental de decisión en la vida social. Por ello ante una decisión de la envergadura que analizamos ha de afirmarse que la decisión solo será legítima si la misma conduce a alcanzar el Bien Común de todos los afectados y aquí son en primer lugar todos los ciudadanos de España, aparte de posibles consecuencias que pueda haber en otros lugares del planeta. ¿Alguna vez se ha escuchado reclamar la independencia de Cataluña invocando el bien de todos y cada uno de los españoles? Esto nos debe hacer pensar.
    c) Solidaridad: La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida. ¿Conduce la segregación de una parte de España a promover ese camino común que todos los hombres recorremos? En materia fiscal parece que casi todos aceptan que quien más tiene más debe pagar. Cuando esto se invoca a nivel individual no parece haber problemas. Pero cuando es una región la rica parece que compartir con las más pobres es sinónimo no de solidaridad sino de fomentar el despilfarro y la holgazanería. Es cierto que estas son tentaciones en las que se puede incurrir con una política fiscal errónea pero esas objeciones son tan válidas a nivel individual como colectivo.
    d) Subsidiaridad y participación: Unimos en un solo comentario estos dos principios. En un primer análisis parece que la subsidiariedad y la participación podrán ser más fáciles y efectivas en regiones o naciones de menor tamaño que en aquellas de mayor dimensión. Pero en un análisis más profundo, lo que debemos destacar es que la subsidiaridad y la participación se basan en permitir a la sociedad desarrollar sus propios ámbitos de responsabilidad, que la familia como célula básica pueda elegir libremente la educación de sus hijos y las decisiones fundamentales, y que los poderes políticos sean subsidiarios interviniendo tan solo cuando la sociedad no puede valerse por si misma. El intervencionismo es por ello una tentación constante del poder, y cuanto más cerca está más puede intervenir en la vida de los ciudadanos. Lo que en principio podría ser una ventaja, puede convertirse también en un grave perjuicio de la subsidiaridad y de la participación. La actual crisis del estado del Bienestar es un ejemplo palpable de la ineficiencia del intervencionismo. Además habría que enjuiciar qué Gobiernos en España han tratado de crear una sociedad más uniforme sin respetar las peculiaridades de cada persona, familia, comarca y región, es decir, juzgar si desde el conjunto de España se respeta mejor la diversidad de lo que lo hacen algunas Comunidades Autónomas individualmente consideradas con sus habitantes.
    e) Justicia Social y destino universal de los bienes: Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. ¿Es más fácil cumplir este principio estando unidos o estallando España en varios trozos?
    Finalmente traemos al final de este comunicado las palabras de Juan Pablo II dirigiendo su reflexión sobre el problema del independentismo lombardo en 1994 a los católicos italianos:
    “…se trata de la herencia de la unidad, que, incluso más allá de su específica configuración política, consolidada a lo largo del siglo XIX, se halla profundamente arraigada en la conciencia de los italianos que, en virtud de la lengua, de las vicisitudes históricas y de la misma fe y la misma cultura, siempre se han sentido miembros de un único pueblo. Esta unidad no se mide por años, sino por largos siglos de historia… Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada. Se trata de una solidaridad que debe vivirse no sólo dentro del país, sino también con respecto a toda Europa y al tercer mundo. El amor a la propia nación y la solidaridad con la humanidad entera no contradicen el vínculo del hombre con la región y con la comunidad local, en que ha nacido, y las obligaciones que tiene hacia ellas. La solidaridad, más bien, pasa a través de todas las comunidades en que el hombre vive: en primer lugar, la familia, la comunidad local y regional, la nación, el continente, la humanidad entera: la solidaridad las anima, vinculándolas entre sí según el principio de subsidiariedad, que atribuye a cada una de ellas el grado correcto de autonomía”

    http://www.lavanguardia.com/politica/20131101/54392958243/los-obispos-catalanes-reprochan-a-13-tv-que-opte-por-el-insulto.html
    “Los obispos catalanes se pronuncian explícitamente sobre 13 TV en una nota hecha publica tras finalizar la reunión semanal de la Conferencia Episcopal Tarraconense celebrada en Tiana (Barcelona). En esta nota “sobre los medios de comunicación” aprobada por los obispos catalanes, estos justifican su posicionamiento ante “las quejas que recibimos de muchos fieles” y lamentan “el clima de agresividad y la manipulación de contenidos que se están dando en algunos medios de comunicación de todo el Estado Español, sobre todo en relación a la situación política y social de Catalunya”.
    http://www.revistaecclesia.com/los-obispos-catalanes-se-pronuncian-sobre-medios-de-comunicacion-y-13tv/
    Los obispos catalanes se pronuncian sobre medios de comunicación y 13tv
    Nota de la Conferencia episcopal tarraconense sobre los medios de comunicación social (Tiana, 31-10-2013)
    “Los Obispos que formamos la Conferencia Episcopal Tarraconense, atendiendo a las quejas que recibimos de parte de muchos fieles, lamentamos el clima de agresividad y la manipulación de contenidos que se están dando en algunos medios de comunicación del Estado Español, sobre todo en relación a la situación política y social de Cataluña.
    “Más en concreto, creemos que produce un grave escándalo en muchos miembros de la comunidad católica de nuestras Diócesis y también en nosotros mismos, el hecho de que el Canal de televisión 13tv, que ha de respetar a las personas y a las instituciones según su ideario, en algunos de sus informativos y tertulias, opte por el desprecio, la descalificación e incluso el insulto. Pedimos que este medio televisivo sea siempre un factor de comprensión y de diálogo responsable y fructífero.
    “En las actuales circunstancias es muy conveniente que todos hagamos un esfuerzo por defender y promover una cultura del respeto, la tolerancia, el diálogo y la solidaridad entre las personas y los pueblos, como enseña repetidamente la Doctrina Social de la Iglesia.”
    Tiana (Barcelona), 31 de octubre de 2013

    http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=19433 16/12/13
    Església Plural pide a los obispos catalanes que rompan relaciones con la Conferencia Episcopal Española
    La entidad de católicos de base «Església Plural» ha pedido hoy a los obispos catalanes que «rompan las relaciones institucionales» con la Conferencia Episcopal Española, después de que el portavoz de esta última haya calificado la consulta soberanista como «inadmisible» e «inmoral». La entidad afirma en un comunicado que estas declaraciones «implican un punto de no retorno en la relación institucional entre la iglesia española y la catalana».
    16/12/13 11:39 AM | Imprimir | Enviar

    Ver también
     «La iglesia patriótica catalana», por el P. Jorge González
    (Efe/infoCatólica) Según indicó el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, en unas declaraciones a Servimedia, el acuerdo de partidos catalanes sobre la pregunta y la fecha de la consulta es «moralmente inaceptable» porque pone en peligro la unidad de España, y además resulta «inadmisible que se pretenda alterar unilateralmente el ordenamiento jurídico».
    Según Església Plural, «si los obispos de Cataluña no responden con firmeza, claridad y contundencia a esta enésima declaración de los órganos dirigentes del episcopado español, no tendrán ninguna excusa para no ser calificados de cómplices del ataque sistemático que recibe Cataluña desde una parte importante del episcopado español y de sus máximos dirigentes».
    La única respuesta posible es la ruptura
    Esta misma entidad subraya que, ante las declaraciones de Gil Tamayo, «sólo hay una respuesta posible: la ruptura de relaciones institucionalesentre los obispos de Cataluña y la CEE, hasta que no haya una retracción clara, oficial y pública por parte de esta última».
    «Hasta entonces -añade Església Plural- nuestros obispos tienen que abandonar todos los organismos de dirección y de trabajo de la CEE y no asistir más a las reuniones de esta institución, además de presentar una queja formal ante la Nunciatura».
    Según esta entidad de católicos de base, a sus asociados «no se nos pasa por alto que, después del Gobierno y los partidos políticos españoles, la primera reacción contra el pacto por la consulta ha sido de la Iglesia. ¡Que vergüenza! ¡Qué pena!», indica.
    «Los representantes jerárquicos e institucionales de la Conferencia Episcopal Española -añade el comunicado- siempre se han posicionado al lado de la oligarquía dominante en el Estado español en aquellos aspectos que hacen referencia a la identidad de Cataluña, de la Iglesia catalana y también de los derechos sociales y políticos de la ciudadanía de todo el Estado Español».

    http://www.vozbcn.com/2012/10/14/130291/taltavull-obispos-referendo-secesionista/
    CATALUÑA
    Los cuatro obispos de Cataluña están a favor de un referendo independentista
    Taltavull: “La Iglesia ha de estar al lado del pueblo y si el pueblo llega a una resolución así [la secesión], desde la democracia y en paz, la Iglesia ha de servir a este pueblo y estar a su lado”.
    Redacción
    Domingo, 14 de octubre de 2012 | 16:34
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    Sebastià Taltavull, durante la entrevista en Catalunya Ràdio (foto: CCMA).
    Una semana después de las dos declaraciones de los obispos de España en relación a la situación política de la nación, una de la Conferencia Episcopal (CEE) y otra -como respuesta- de la Tarraconense, el obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, ha indicado que los obispos de Cataluña están a favor de un referendo secesionista.
    En una entrevista en Catalunya Ràdio, este domingo, Taltavull ha señalado que “nuestra postura es que el pueblo pueda expresarse” en un referendo secesionista en Cataluña. Para el número dos del Arzobispado barcelonés, la Iglesia está a favor del derecho de autodeterminación y la independencia de “los pueblos”.
    El pasado 6 de octubre, la CEE aprobó un documento en el que, entre otras cosas, se posicionaba contra las ‘propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral’ del país. Dos días después, la Tarraconense respondía defendiendo ‘la legitimidad moral’ del secesionismo.
    “Del pueblo de aquí”
    Taltavull ha ratificado esta última posición de los obispos de Cataluña y ha desvelado que estos pidieron al resto de compañeros de la CEE que retiraran del documento original la mención a la defensa de España. Al no retirarse del texto la mención, se abstuvieron.
    El obispo auxiliar, que es de Menorca y lleva tres años y medio en Barcelona, ha indicado que su decisión “se aceptó” con normalidad por el resto de miembros de la Conferencia Episcopal Española. “Se habló mucho y decidimos adoptar esta postura [de la abstención]“, ha añadido.
    Preguntado por la posición de los obispos de Cataluña sobre la actualidad política, Taltavull ha indicado que “tenemos muy claro que nosotros somos del pueblo de aquí” y que, por lo tanto, “compartimos todo el sentimiento de nuestro pueblo”.
    “Al lado del pueblo”
    Y ha añadido que:
    “La Iglesia ha de estar al lado del pueblo y si el pueblo llega a una resolución así [la secesión], desde la democracia y en paz, la Iglesia ha de servir a este pueblo y estar a su lado“.
    Pero ha recordado que la Iglesia se debe a todos los feligreses, y no solo debe atender a los independentistas. En Cataluña hay cuatro obispos: el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach; el obispo de Lérida, Joan Píris Frígola; el obispo de Tarrasa, Josep Àngel Sáiz Meneses; y el obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull.
    Obispos en política
    Esta posición de los obispos no es, sin embargo, nueva. En marzo de 2011, la Tarraconense aprobó un documento proclamando la vigencia de la pastoral Raíces cristianas de Cataluña, de 1985. En dicha pastoral los obispos catalanes reivindicaban ‘la identidad nacional de Cataluña’ instando ‘al Estado español’ a respetarla, reafirmaban su ‘ininterrumpida tradición de fidelidad a Cataluña‘, y apoyaban el proceso de ‘normalización’ de ‘la lengua propia del país’ [por Cataluña].
    En julio pasado, la Tarraconense se mostró oficialmente favorable del concierto económico promovido por CiU. Una posición reiterada hace unas semanas por el obispo de Solsona, Xavier Novell, quien también lanzó un alegato en favor de la ‘legitimidad moral’ del secesionismo. Por otra parte, en 2009, el cardenal arzobispo de Barcelona no dudó en salir en defensa del reconocimiento de la ‘identidad nacional’ de Cataluña recogido en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, mientras este era revisado por el Tribunal Constitucional.

    http://www.libertaddigital.com/espana/2014-03-05/el-papa-muestra-a-los-obispos-espanoles-su-preocupacion-por-el-desafio-separatista-1276512295/
    “POR UNA POSIBLE SECESIÓN”
    El Papa muestra a los obispos españoles su preocupación por el desafío separatista
    Francisco se ha reunido con todos los obispos españoles en Roma y allí ha conocido de primera mano la situación española.
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    JAVIER LOZANO SEGUIR A @LOZANO_JAVIER 2014-03-05
    La visita Ad Limina de los obispos españoles a Roma está generando una visión de España de primera mano para el Papa Francisco. Durante las dos semanas en las que va a estar recibiendo a los 83 prelados que conforman la Conferencia Episcopal Española, el Papa se está interesando por temas concretos y preguntando por las inquietudes o problemas que afectan a la Iglesia en España y también al país.
    Entre las inquietudes de Francisco con respecto a España está el desafío separatista. El Vaticano conoce perfectamente la situación que se vive en Cataluña y País Vasco y de hecho los nombramientos episcopales de los últimos años han buscado reconducir una situación difícilmente reversible tras la infiltración del nacionalismo en el seno de la propia Iglesia en estas regiones.
    Así lo ha atestiguado el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, que en rueda de prensa hizo una valoración de su encuentro junto con el resto de obispos con el Papa durante la visita Ad Limina. El primado indicó que el Santo Padre les mostró su preocupación “por una posible secesión en España” aunque no citó explícitamente “ni a Cataluña ni a ningún sitio”.
    Monseñor Rodríguez explicó que al Papa le preocupa esta situación que se vive en España a pesar de provenir de Latinoamérica donde “puede haber muchos conflictos” pero no del tipo “esta es la bandera, esta es nuestra patria”.
    El arzobispo de Toledo indicó igualmente que durante el encuentro con los obispos, que duró entre hora y hora y media, no hubo ningún orden del día previo sino que el Pontífice les pidió que le hablarán de sus diócesis, iglesias, de la situación del país y de todo aquello que consideraran relevante. Y de manera espontánea.
    Dos son las regiones principalmente afectadas por el nacionalismo más extremo, País Vasco y Cataluña. Con los obispos vascos el Papa se reunió el primer día de la visita y ya pudo hacerse una día clara de lo que allí ocurre y de la gravísima situación que vive la Iglesia en una región que hasta no hace mucho era una de las principales cunas de misioneros del mundo.
    Sin embargo, es Cataluña la región que más preocupación despiertaen estos momentos. El desafío separatista tiene todos los frentes abiertos y pretende involucrar a la Iglesia para tener una especie de sustento moral. Algunos prelados catalanes han hecho el juego al nacionalismo durante estos años y muchos sacerdotes se hanvendido completamente a la causa nacionalista, algunos especialmente relevantes como el abad de Montserrat, Josep María Soler, que ha hecho del histórico monasterio un bastión del nacionalismo.
    Pero el Papa podrá conocer la situación catalana también de primera mano puesto que el próximo 7 de marzo recibirá a los obispos de las provincias eclesiásticas de Barcelona y Tarragona, es decir, a todos los obispos catalanes. El nacionalismo catalán tiene puestas muchas esperanzas en que tras dicha reunión el Papa no se oponga a la causa aunque los precedentes parecen no darles la razón. Hace escasas fechas la Nunciatura, en un hecho casi inédito, emitía un comunicado en el que reprobaba al abad de Montserrat y añadía que el Vaticano no iba a reconocer a un hipotético estado catalán.

    http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1209250855-la-independencia-de-cataluna
    25.09.12
    La independencia de Cataluña y los católicos Bruno Moreno

    Bruno Moreno es laico y ha sido bendecido por Dios con tres hijos y una esposa mucho mejor de lo que merece. A pesar de su escasa habilidad literaria, se empeña en ofrecer al mundo sus ocurrencias sobre todo y nada en este blog, siempre desde la fe católica y la razón. También colabora regularmente con Radio H.M. Para purgar sus pecados, forma parte del Consejo de Redacción de InfoCatólica.

    Su correo electrónico esespadadoblefilo@hotmail.com.

    A las 8:55 AM, por Bruno
    Categorías : Iglesia en España
    Escribo este artículo a raíz de algunasafirmaciones que hizo hace unos díasMonseñor Novell, obispo de Solsona, en relación con la independencia de Cataluña y los católicos. Me gustaría empezar diciendo que estimo mucho a D. Xavier Novell, a quienentrevisté hace tiempo, y que no escribo de ningún modo contra él, sino sólo matizando sus declaraciones con todo el respeto que se merece y con la libertad que la Iglesia concede a sus hijos para manifestar públicamente su opinión (cf. canon 212 § 3).
    Creo que la postura de Monseñor Novell podría resumirse en que un católico puede legítimamente ser independentista. Estoy de acuerdo en esa afirmación, pero pienso que está incompleta. Es verdad, pero sólo media verdad, y todos sabemos que las medias verdades a veces oscurecen las cuestiones en lugar de aclararlas.
    Para ser absolutamente precisos, habría que afirmar que desear la independencia de una región o un territorio no es necesariamente malo, ni está necesariamente prohibido para un católico. En ese sentido, en principio y sin más datos, un católico puede estar a favor de una causa independentista. Sin embargo, cuando pasamos del caso general a los casos concretos, la cuestión se hace más compleja. Que algo no sea necesariamente malo en general no excluye que sea malo de hecho en un caso concreto. Que un católico pueda ser independentista en general no implica que pueda ser independentista catalán en concreto.
    Un caso análogo es el de la guerra. Una guerra no es necesariamente mala. La doctrina católica reconoce la posibilidad de una guerra justa. Por lo tanto, en principio, un católico puede estar a favor de una guerra. Sin embargo, a la hora de considerar si puede de hecho estar a favor de una guerra concreta, ya no basta con decir que en general la guerra justa es posible, sino que hay que determinar si se cumplen una serie de condiciones. Y esas condiciones son, forzosamente, muy estrictas, ya que la guerra supone siempre una serie de males muy graves que sólo pueden soportarse como mal menor cuando la alternativa sea aún peor.
    He escogido el ejemplo de la guerra justa a propósito, porque, aunque se trate de un orden de cosas diferente, la independencia de una región o un territorio también supone siempreuna serie de males e injusticias muy graves. En todos los casos. ¿Por qué? Por dos razones fundamentales, que veremos a continuación.
    En primer lugar, porque una independencia, por su propia naturaleza, se consigue siempre a costa de los derechos de los demás habitantes del país del que se desgaja la región. Se priva a esos habitantes de una parte de su país, extinguiendo por lo tanto todos o buena parte de los derechos que tenían legítimamente con respecto a ella.
    En el caso concreto de Cataluña, al ser ésta una región de España, es parte de mi país. Yo he nacido en Madrid y, como español, en principio Cataluña es tan mía como del Señor Artur Mas. Uno de mis antepasados participó en el alzamiento de San Carlos de la Rápita, en Cataluña y muchísimos madrileños, gallegos o murcianos tendrán antepasados que derramasen su sangre por defender España, incluida Cataluña. Otros innumerables españoles, a lo largo de los siglos, habrán vivido, servido, trabajado, estudiado, construido carreteras, edificado casas o creado embalses en Cataluña o habrán arado, sembrado, industrializado, protegido o amado a Cataluña.
    Como español, yo podría irme mañana a vivir a Barcelona si quisiera, sabiendo que seguiría viviendo en el mismo país, con los mismos derechos que tengo actualmente y en pie de igualdad con cualquier otro español que viva allí. De hecho, estuve a punto de hacerlo hace unos años. En cambio, si hubiera una independencia, eso cambiaría forzosamente. Quizá (o quizá no) podría trabajar en Cataluña, pero ya como un extranjero en lugar de en mi propio país. La independencia de Cataluña nos arrebataría esa parte de nuestro país a todos los españoles. Aún más grave sería el caso de alguien cuya familia sea originaria de Cataluña pero que se sienta español ante todo y tuviera que salir de allí en caso de independencia para seguir viviendo en España, abandonando la tierra de sus antepasados.
    La independencia de una región, por lo tanto, y al margen de que esté justificada o no, despojasiempre de sus derechos a una gran cantidad de personas, porque les despoja de esa parte de su país. Esto es un hecho objetivo que hay que tener forzosamente en cuenta a la hora de valorar una postura independentista. En esta línea,la Conferencia Episcopal Española señaló que “los nacionalismos, al igual que las demás opciones políticas, deben estar ordenados al bien común de todos los ciudadanos, apoyándose en argumentos verdaderos y teniendo en cuenta los derechos de los demás y los valores nacidos de la convivencia” (Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, noviembre de 2002).
    En segundo lugar, una independencia siempre destruye un bien moral, que es la unidad del Estado original. Una de las funciones de la autoridad estatal es, precisamente, mantener la unidad del país, porque esa unidad es un bien del que disfrutan sus ciudadanos. La unidad de los hombres es un bien en sí misma, siempre que sea justa. En ese sentido, los obispos españoles hablaron hace tiempo de la unidad de España como un bien moral. Por ello, la Iglesia apoyó los inicios del proyecto de unidad europea, obra de católicos, aunque posteriormente se haya deformado la idea original.
    Además, en el caso de España y para los católicos en particular, existe una circunstancia que da aún mayor importancia a este segundo aspecto: la vinculación de la propia idea de España al catolicismo. No queda moderno decirlo, pero es un hecho evidente en cuanto se estudia un poco de Historia que la formación de España está indisolublemente unida al catolicismo. La conversión de Recaredo en contraste con el arrianismo, la Reconquista ante el avance del Islam, la conquista de América unida a su Evangelización y el papel de España en la historia de Europa en contra del Protestantismo, entre otros muchos acontecimientos, muestran que no puede entenderse España sin el catolicismo. Así lo señalaba, por ejemplo, García Morente: “En España, en cambio, la religión católica constituye la razón de ser de una nacionalidad que se ha ido realizando y manifestando en el tiempo a la vez como nación y como católica, no por superposición, sino por identidad radical de ambas condiciones”. No es, pues, extraño que los ataques contra el catolicismo hayan ido de la mano de los ataques a la unidad de España. El caso más claro es el de las dos repúblicas anticatólicas, que estuvieron a punto de desmembrar definitivamente España hasta extremos verdaderamente ridículos.
    En cambio, la realidad comprobable, al margen de idealismos y excusas, es que el nacionalismo catalán ha contribuido a descristianizar brutalmente Cataluña en el último medio siglo. En esos años, Cataluña ha pasado de ser una de las regiones más cristianas de España a sobresalir por su secularismo. Como botón de muestra, hace poco se hizo público que, en Barcelona y Gerona, el ochenta por ciento de las bodas se celebran por lo civil, cuando en el conjunto de España son el sesenta por ciento (y un porcentaje bastante menor si se excluyen precisamente las cifras de Cataluña). En una buena parte de los clérigos, un nacionalismo exaltado ha tomado el lugar de la propia religión, como un ídolo.
    He hablado con diversos sacerdotes y laicos que habían vivido en Cataluña y habían salido hartos de allí por la mezcla asfixiante de nacionalismo y religión. El protestantismo crece mucho más en Cataluña que en el resto de España, en buena parte entre los hispanoamericanos, a los que se hace sentir como extranjeros en lugar de como hermanos en la fe. El propio Monseñor Novell me decía, en la entrevista que le hice, lo admirable que era ver a los sudamericanos aguantando con fe toda la Misa en catalán, sin entender nada… y ni siquiera se le ocurría la sencillísima posibilidad de ponerles Misas en castellano, ya que todos sus sacerdotes y sus fieles lo hablan perfectamente. La propia web de la diócesis de Solsona sólo está en catalán. Y todo esto con un obispo que, sin ninguna duda, está deseando evangelizar, pero que vive en un ambiente en el que el catalanismo lo impregna todo.
    En tercer lugar, no hay que olvidar la probabilidad muy grande de que un proceso independentista dé lugar a una guerra, con todos los males que eso conlleva. Esto no sucede siempre, pero sí casi siempre, porque los despojados de sus derechos, como es lógico, no aceptan ese despojo alegremente. En el caso de Cataluña, recordemos que, según la propia Constitución, el Ejército es garante de la unidad de España, de manera que, en principio, estaría obligado a detener por la fuerza de las armas cualquier posible independencia.
    Volviendo al tema que nos ocupa, ¿esos dos males e injusticias graves que siempre causa una independencia (y la posibilidad de una guerra) excluyen necesariamente que un católico pueda estar a favor de la independencia de una región? No. Un proceso de independencia es moralmente bueno cuando haya razones muy graves que permitan considerar esas injusticias causadas por la independencia como un mal menor. Igual que sucede con la guerra justa: es moralmente admisible cuando hay razones graves que hacen aconsejable soportar los males que sin duda producirá.
    ¿Qué razones graves puede haber que hagan admisible la independencia de una región? Muy diversas. Por ejemplo, grandes diferencias fundamentales, especialmente de tipo religioso, como sucedía cuando Grecia formaba parte del Imperio Otomano o Irlanda del Reino Unido. Una gran injusticia económica de tipo indudable, manifiesto y muy grave. Un Estado fallido que ya no puede cumplir sus funciones, como es el caso de Somaliland y Puntland con respecto a Somalia. La destrucción intencionada de una cultura por parte de la autoridad estatal. Un Estado tiránico o criminal, que oprime al país en general o a una región en particular. Es decir, razones tan graves que permiten considerar las injusticias que causará la independencia como un mal menor que hay que soportar para evitar injusticias mayores.
    Y ahora, lo que nos interesa: ¿existen en Cataluña en concreto esas razones graves que compensen las injusticias que necesariamente crearía un proceso de independencia? Yo no las veo por ninguna parte, la verdad. No hay opresión religiosa, ni tampoco una gran diferencia religiosa o de pensamiento fundamental. A no ser que se tome como hecho diferencial precisamente la descristianización más avanzada de Cataluña, cosa que no creo que ningún católico quiera hacer. No hay ninguna opresión tiránica ni criminal (lo único que podría considerarse así sería el genocidio del aborto legalizado, pero aparentemente los nacionalistas son igualmente partidarios del mismo). El Estado español no es un Estado fallido, al estilo del somalí. Tampoco hay ninguna política de destrucción de la cultura o la lengua catalanas. Más bien al contrario. El caso de Valencia, por ejemplo (mi familia materna es de Castellón), donde la convivencia es incomparablemente más fluida, muestra que los problemas que se alegan en este ámbito son en su gran mayoría artificiales, cuando no intencionados y con motivación política.
    Creo que menciona Monseñor Novell supuestas injusticias económicas. Sin ponerme a juzgar si son ciertas o no esas reivindicaciones, lo que resulta evidente para cualquiera es que no pueden considerarse como algo grave, para el nivel de gravedad del que estamos hablando. Incluso si fueran ciertas, serían injusticias de andar por casa, el mismo tipo de injusticias que podrían alegar, por ejemplo, Castelldefels y Badalona con respecto a Barcelona o que sufro yo cuando el Ayuntamiento me esquilma con un impuesto de plusvalía inadecuado. Además (parece mentira que haya que recordarlo), el simple hecho de que uno aporte más dinero al bien común del que recibe directamente no es una injusticia. Se llama solidaridad.
    Por lo tanto, cuando se afirma “la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto inalienable de las personas y de los pueblos y que busquen con paciencia la paz y la justicia”, hay que tener cuidado para explicar que esto sólo afecta al plano general, porque de otro modo ese tipo de afirmaciones pueden ser engañosas. Hasta donde yo entiendo la cuestión, no cabe incluir en esa afirmación al independentismo catalán, porque un análisis pausado de la cuestión muestra que, según todas las apariencias, en la situación actual de España, no es una opción moralmente legítima, ya que promueve injusticias muy graves sin justificación y no respeta los derechos del conjunto de los españoles. No veo, pues, en concreto, cómo puede ser objetivamente una opción adecuada para los católicos.

    http://infocatolica.com/blog/friocaliente.php/1309220840-la-masoneria-catalana-a-favor
    22.09.13
    La masonería catalana a favor de la independencia de Catalunya Milenko Bernadic

    Croata de Bosnia-Herzegovina. Reside en España desde finales de 1989. Doctor en matemáticas, obtuvo la licenciatura en Sarajevo. Ha llevado adelante sus estudios y gusto por leer y escribir en horas nocturnas, mientras trabajaba en la fábrica de materiales de construcción, dando clases particulares, profesor asociado de la UMU. En la actualidad es profesor de enseñanza pública secundaria.

    Correo: milenko.bernadic@gmail.com
    A las 8:40 PM, por Milenko
    Categorías : Sin categorías
    “Raíces de la apostasía moderna están en el ateísmo científico, el materialismo dialéctico, el racionalismo, el laicismo y la masonería, madre común de todas ellas.” Pío XII, 1958

    La francmasonería se define a sí misma como “una asociación universal, filantrópica, filosófica y progresiva, que procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y las artes, los sentimientos de abnegación y filantropía y tolerancia religiosa; que tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias y de intereses, uniendo a todos los hombres por los lazos de la solidaridad y confundiéndolos en mutuo afecto de tierna correspondencia”. (Tomado del libro Argentinos, de Jorge Lanata)

    Me suena bastante esto último. Lo oigo todos los días en la tele y hasta en los anuncios; en la prensa y la radio, en la calle, en la boca de los vecinos, en las leyes… y hasta en la Iglesia. Oigo últimamente sobre el famoso derecho a decidir. Pero… ¿para qué dar rodeos, para qué indagar? Vayamos a la fuente de tal derecho y oigamos, oigamos lo que nos enseñan los más ilustres miembros de la masonería catalana, en un vídeo publicado por Vanguardia:
    http://www.youtube.com/watch?v=b5Mw9ukrIdI

    León XIII a los obispos en la encíclica Humanum Genus, ¡mucho cuidado con sus artes!:
    “Vuestra prudencia os dictará el modo mejor de vencer los obstáculos y las dificultades que se alzarán; pero como es propio de la autoridad de nuestro ministerio el indicaros Nos mismo algún medio que estimemos más conducente al propósito, quede sentado que lo primero que procuréis sea arrancar a los masones su máscara, para que sean conocidos tales cuales son; que los pueblos aprendan por vuestros discursos y pastorales, dados con este fin, las malas artes de semejantes sociedades para halagar y atraer la perversidad de sus opiniones y la torpeza de sus hechos…. Que a ninguno engañe aquella honestidad fingida; puede, en efecto, parecer a algunos que nada piden los masones abiertamente contrario a la religión y buenas costumbres; pero como toda la razón de la ser y causa de la secta estriba en el vicio de la maldad, claro es que no es lícito unirse a ellos ni apoyarles de modo alguno.”

    Y a los obispos de la provincia de Veneta, recuerda en Novae Condendae Legis:
    “Los designios de esta secta maldita son siempre y en todas partes los mismos, es decir, directamente hostiles a Dios y a la Iglesia, y le importa poco o nada, no ya que las almas se pierdan, sino que la sociedad se precipite cada vez más en decadencia y que la misma libertad, tan pregonada, sea oprimida, con tal de encadenar y oprimir con ella a la Iglesia, y debilitar y ahogar el sentimiento cristiano gradualmente, en el seno de las multitudes.”

    Pues bien, hoy parece que no hace falta quitarles ninguna máscara; se la quitan ellos mismos y van de frente. Eso sí, hay que interpretar bien la cara que se ve y el lenguaje que se oye.
    Más bien tenemos que quitárnosla nosotros mismos y vernos en el espejo, no sea que tengamos que rascar algo bien sucio que se nos ha podido pegar.
    No hay derecho a decidir sin más. Hay deber a decidir. Y para decidir hay que tener en cuenta varias variables. La primera siempre es Dios, y todo lo que deriva de Dios, sin perderlo de vista nunca. Entonces nuestro lenguaje será siempre distinto del de los masones, por muchas libertades, solidaridades y filantropías que hablen.

    Y dará una verdadera luz.

    http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=25073 4 octubre 2012

    Pocos católicos, divididos y bajo leyes radicales laicistas

    ¿Qué le pasaría a la fe de los catalanes si Cataluña se independizase? Lo que dicen los estudios…

    Una recreación artística de la senyera

    Las previsiones son que dentro de 5 años sólo un 12 por ciento de catalanes sean practicantes. Ya van a misa sólo un 3% de jóvenes adultos. Una Iglesia tan débil ¿qué haría ante una nueva Constitución laicista, relativista y hostil al judeocristianismo?

    Según la Doctrina Social de la Iglesia, ¿sería ética la independencia de Cataluña?

    El filósofo Francesc Torralba ya no se hace preguntas incómodas sobre el matrimonio gay

    Las bodas católicas se desploman en Cataluña

    En España hay casi mil mezquitas, siendo Cataluña, con 214, líder en lugares de culto del Islam

    ¿Qué le pasaría a la fe de los catalanes en una Cataluña independiente? Para responder a esa pregunta antes hay que analizar cómo está la fe de los catalanes, qué le ha pasado en las recientes décadas y cual es la tendencia. Hay estudios que nos ayudan a verlo.

    Política y religión antes del tripartito
    En 2003, antes del Tripartito y el zapaterismo, la Universitat Abat Oliba presentó un estudio (aquí en PDF) que analizaba el voto, la práctica y definición religiosa y las simpatías políticas en Cataluña. De ahí se deducía que:

    – casi 6 de cada 10 votantes del PSC se consideraban católicos: un 11% era católico practicante; un 46% era católico no practicante
    – casi 80% de los votantes de CiU se consideraban católicos: un 30,4% era católico practicante; un 48%, no practicante
    – un 96% de los votantes del PP catalán se consideraban católicos: 60,6% eran practicantes; 35,4% no practicantes

    – entre el voto de IU-EUiA no había practicantes, con sólo entre 10 y 16% de autodefinidos católicos

    – en ERC, había un 3% de votantes católicos practicantes, y un 23,3 de no practicantes.

    En Cataluña votaban 3 millones de católicos, de los que sólo 1 millón (1,05) eran practicantes. De esos, 74.000 iban a misa diaria, 632.000 a la misa dominical y, atención, se cuentan como practicantes a 344.000 que se pasaban por la iglesia al menos una vez al mes.

    En esa época, no hace ni 10 años, entre los católicos había apenas un 11,6% de población que dijese sentirse “sólo catalán”… pero es que entre el total de la población, según el sondeo de la UAO, eran solo un 12,4% los que se sentían “sólo catalanes”.

    Un 25,4% de católicos se sentía “más catalán que español”… mientras que entre la población en general, se declaraban así un 28,4%.
    Los católicos, menos catalanistas
    Así, los católicos catalanes eran casi 4 puntos menos “catalanistas” que la población en general: 37% entre los católicos; 40,8% en la media de la población.

    Un 41% de los católicos se declaraba “tan catalán como español”, un 12,3% “más español que catalán” y un 5,5 se sentía “sólo español”.
    No tenemos datos más modernos que relacionen la práctica religiosa con el sentimiento nacional. Pero desde 2003 “ha llovido mucho”: Tripartitos, dos legislaturas con Zapatero, un nuevo Estatut más radical, una crisis económica terrible, y la derrota del socialismo en las últimas autonómicas, hace 2 años.
    Muchos votantes desencantados de ERC y muchos jóvenes que se incorporan al voto se han ido radicalizando, organizando sus grupos en partidos más pequeños como Solidaritat i Independència, y desde 2009, con referendums callejeros (que no populares) y otros actos han ido agitando el sentimiento nacionalista.
    El sentimiento nacionalista ha crecido rápido
    Wikipedia hace una buena recolección de estadísticas sobre el sentimiento nacionalista y el independentismo en Cataluña en su entrada “Independentismo catalán”.
    Los sondeos del ICPS de 1993 a 2007 revelan que sólo se declaraban “de acuerdo” con la independencia de Cataluña entre un 30% y un 40% de la población, coincidiendo con los que se declaran “más catalanes que españoles”.
    Pero otros sondeos destacan un cambio significativo durante los gobiernos tripartitos.

    Según el Centro de Estudios de Opinión, de la Generalitat, en 2005 sólo un 13% pedía un estado independiente, un 31% le bastaba un estado federal, a un 40% le gustaba el sistema de las autonomías y un 7% decía que Cataluña debía ser sólo una región.
    En la primera oleada del CEO en 2012, ya pedían estado independiente un 29%, un 30% se mantenía en el estado federal, la autonomía sólo le bastanba a un 28% y sólo un 5% quería que Cataluña fuese región. Y en la segunda de 2012 el cambio es grande: un 34% quiere independencia y un 28,7% el estado federal.
    Así, durante los tripartitos y después con el Gobierno de Mas, en apenas sólo siete años, se ha pasado de un 13% de independentismo declarado a un 34%.
    Otra señal se ve en las entrevistas telefónicas del CEO de 2009 a 2012. Según esos datos, 5 puntos de personas que en 2009 se declaraban “tan españoles como catalanes” en la segunda oleada de 2012 han pasado a declararse “más catalanes que españoles”.

    La categoría “sólo catalán”, que según la UAO en 2003 era de un 12,4%, en 2012 pasa a ser un 22,7%; con el apoyo de un 30,2% que se declara “más catalán que español”. Y si en 2003 había 12,6% que se declaraban “más españoles que catalanes”, en 2012 ya solo quedan un 3,5%.
    Conclusión: apenas 9 años, casi todos con gobierno de izquierda-independentista en Cataluña y de izquierda-Zapatero en España, han disparado el independentismo.
    ¿Afectaría la independencia a la fe?
    ¿Qué significaría la independencia para la fe de los catalanes? Antes veamos las previsiones. Para eso, hay un buen estudio de la Universidad Abat Oliba que señala la tendencia (puede verlo completo AQUÍ).
    En los olímpicos años 90, entre 1990 y 1995, diversos estudios coincidían (CIS, ICPS): 8 de cada 10 catalanes se declaraban católicos, y uno de cada cuatro era practicante (incluyendo los que iban a misa “mensual”, algo que no es lo que la Iglesia pide, pero que muchos hacen).

    En 2006, los datos del INCAS/CERS, de la Universidad Abat Oliba, son bastante peores: apenas un 68% se declaran católicos, y de hecho no hay ni un 16% de catalanes que sean practicantes.

    Los ateos, no creyentes e indiferentes, que en los años 90 eran un 15%, en 2006 son el doble: un 30%.
    El estudio del INCAS/CERS hace una predicción para 2017, calculando el envejecimiento de la población y la práctica religiosa por tramos de edad.

    AÑO 2006 [la realidad, lo que ya se ha medido]: 16% de practicantes en Cataluña

    De 18 a 24 años de edad – sólo practican un 3%.

    De 25 a 34 años de edad – sólo practican un 9%

    De 35 a 49 años de edad – sólo practican un 10%

    De 50 a 64 años de edad – solo practican un 21%

    Mayores de 65 años – sólo practican un 33,6%.

    AÑO 2017 [proyección]: 12,6% de practicantes en Cataluña

    De 18 a 24 años de edad – sólo practicarán un 3%.

    De 25 a 34 años de edad – sólo practicarán un 3%

    De 35 a 49 años de edad – sólo practican un 9%

    De 50 a 64 años de edad – solo practican un 12,7%

    Mayores de 65 años – sólo practican un 27%.

    AÑO 2025 [proyección]: 9,5% de practicantes en Cataluña

    De 18 a 24 años de edad – sólo practicarán un 3%.

    De 25 a 34 años de edad – sólo practicarán un 3%

    De 35 a 49 años de edad – sólo practican un 5,6%

    De 50 a 64 años de edad – solo practican un 9,8%

    Mayores de 65 años – sólo practican un 21,6 %.

    O dicho de otra forma: un niño catalán de familia católica, que ahora tiene 5 años y está aprendiendo el “Jesusito de mi vida”, cuando tenga 18, si se mantiene firme en la fe, sabrá que va a formar parte de una minoría del 3% de jóvenes, y de una Iglesia católica que no reunirá los domingos ni a un 10% de población, y casi todos jubilados. Más aún, incluso entre los jubilados sólo 1 de cada 5 irá a misa.
    “”El hipotético escenario describe que entre el 2017 y el 2026 se produciría una situación crítica irreversible”, explica el análisis de 2006.
    Quedan sólo 5 años para entrar en ese periodo, “sólo viable bajo el supuesto de una recuperación que se basara en dinámicas y prácticas diferentes a las llevadas a cabo hasta ahora”. De hecho, podría ser peor, pues con la crisis muchos emigrantes hispanoamericanos, católicos, han dejado Cataluña.
    Éste es el futuro de los católicos catalanes en la actualidad, bajo una Constitución Española que reconoce la colaboración del Estado con la Iglesia, con unas normativas que vienen de los años 70 y aún reconocen valores como la vida y la familia, aunque sea imperfectamente.

    Una nueva Constitución ¿sería pro-cristiana?
    Esta Iglesia debilísima, con apenas un 3% de practicantes adultos-jóvenes, con menos de un 6% de practicantes adultos-maduros, que son los que apoyan económica y técnicamente las parroquias… ¿cómo se manejaría en una nueva “Catalunya” independiente?

    Son muchos los que prevén que el nuevo “Estado” implantaría una nueva Constitución, relativista, llena de ideología de género, mucho más hostil al cristianismo y los valores judeocristianos. Y la debilitadísima Iglesia católica no sería ni siquiera un interlocutor a tener en cuenta.

    Los partidos “de centro” o “conservadores” serían inoperantes para impedirlo… a quien hablase de “valores cristianos” o “raíces” se le acusaría de mirar hacia atrás y, por supuesto, de tibio o españolista. “¡O con nosotros y la nueva Constitució, o con Espanya y el pasado, elige!”, les dirían.

    El ensayo: el Estatut de 2009
    Un ensayo de esto se vio en 2009 con el debate del nuevo Estatut, cuyo Título I era todo un monumento al relativismo y la ideología de género y una punta de lanza del laicismo radical. La asociación E-Cristians protestó, acudió a los debates televisados, pagó publicidad, organizó actos públicos, colocó carteles, denunciando el Título I del Estatut, pero en Convergència nadie escuchó.

    Josep Miró, presidente de E-Cristians, que había sido conseller de CiU con Pujol, en febrero de 2009 hacía este análisis sobre Convergencia: “En Convergència Democràtica un católico con proyección pública lo tiene muy difícil por no decir imposible. Una cosa es votar a CDC en un caso concreto por unas razones específicas, y otro un compromiso permanente. Esto, hoy, para un católico, es muy difícil. Sólo hace falta seguir la votación de sus diputados y senadores en las respectivas cámaras legislativas. CDC se ha ido alejando de una cultura cristiana hasta llegar a puntos de cierta conflictividad. Su apoyo al Título I del Estatuto, a pesar de todas las razones doctrinales en contra, fue en buena medida el instalarse en un modelo de sociedad poco compatible con aquella cultura” [la cristiana].
    Por ejemplo, desde mayo de 2008 Convergencia tiene su propia sectorial gay, llamada Convergais: todo lo que propone es 100% incompatible con la doctrina católica sobre familia. ¿Cómo definiría el matrimonio y la familia la nueva Constitució? Si los católicos de la nueva Catalunya se niegan a aceptar la educación homosexualista en los colegios, la redefinición del matrimonio, otros dogmas relativistas… ¿qué hará el nuevo y modernísimo régimen a la débil e irrelevante Iglesia catalana, a ese 12% de catalanes que irán a misa (quizá menos si emigran los votantes del PP, españolistas y católicos practicantes al 80%)?
    Si esto es así en la actualidad, ¿qué cabe esperar de CiU o el “centro-derecha” de una Cataluña independiente, que a quien disienta acusará de tibieza y españolismo y “vuelta al pasado”?

    Porque la “nueva Constitució” sería “nueva” y una superstición de nuestra época es que todo los “nuevo” es mejor que todo lo “anterior”: cualquier alusión de la Iglesia catalana a las raíces, el pasado, la tradición, sería desdeñada automáticamente.

    Confiscar a la Iglesia, financiar la revolución
    En tiempos de crisis económica, con escasez y conflicto, ¿no cabe pensar que el naciente Estado catalán decida financiarse por la muy hispánica vía de la confiscación de bienes eclesiásticos, por el bien de la Nació (o de la revolución, o el proceso de construcción de futuro, como quiera que se le llame en su momento)?
    Como en todos los procesos revolucionarios, no bastará con el “enemigo externo” para echarle las culpas de tantas promesas incumplidas… se buscará también al enemigo interno… Y puesto que los católicos son al menos 4 puntos menos catalanistas que la media, y una minoría débil, compuesta sobre todo de jubilados, ¿no serán el chivo expiatorio perfecto, los sospechosos habituales?
    Una Iglesia dividida, ¿cómo resistirá?
    Y, como suele suceder en los procesos post-revolucionarios, ¿no se dividiría la Iglesia entre los entusiastas y los tibios con el nuevo régimen? Y los enemigos de la Iglesia, ¿no fomentarían tanto como pudieran esa división, pidiendo a unos que denuncien y critiquen a otros, como se ha dado en Europa Oriental o en China, con su Iglesia patriótica, no romana?

    Incluso sin independencia, por la mera tendencia demográfica y la falta de evangelización en Cataluña, va a ser difícil educar a los hijos como católicos, miembros de una exigua minoría exótica de un 3% de jóvenes militantes.

    Con un nuevo Estado nacido en una crisis, una legislación contraria a la cultura judeocristiana y una iglesia tan pequeña como dividida, el futuro del catolicismo en la tierra que recibió a San Pablo y se regó con la sangre de mártires romanos hace 20 siglos, parece muy oscuro.
    “Jesús les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo está arruinado, y cae casa sobre casa” (Lucas, 42).

    http://www.vozbcn.com/2012/09/10/125479/novell-favor-concierto-independencia/
    CATALUÑA
    El obispo de Solsona lanza un alegato en favor del concierto de CiU y defiende la ‘legitimidad moral’ del secesionismo
    Novell concluye en su glosa semanal que ‘estar a favor del pacto fiscal es compatible con las convicciones cristianas’. “Estar a favor de la independencia de Cataluña es perfectamente legítimo moralmente y, por tanto, los católicos, si lo queréis, podéis ser independentistas”, señala en su homilía dominical.
    Alejandro Tercero
    Lunes, 10 de septiembre de 2012 | 15:06
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    Comentarios (50)

    Xavier Novell, obispo de Solsona (foto: facebook.com).
    “No soy catalanista. Creo que los obispos han de ser obispos de todo el mundo, de los que son catalanistas y de los que son españolistas“. Con estas palabras el obispo de Solsona (Lérida) se presentaba públicamente en una entrevista realizada en TV3 en diciembre de 2010, pocos días después de su nombramiento como obispo, el más joven de España.
    Mucho ha llovido desde entonces, como lo demuestran sus declaraciones más recientes. En los últimos días, Novell ha claudicado a las presiones políticas, ha salido en defensa del pacto fiscal en la línea del concierto económico exigido por CiU y ha avalado la legitimidad moral del secesionismo catalán desde el púlpito de su iglesia, asumiendo como propios los argumentos de los partidos nacionalistas.
    ‘Estar a favor del pacto fiscal es compatible con las convicciones cristianas’
    En su glosa de la semana pasada, titulada A propósito del pacto fiscal, Novell ha señalado que ‘si los complejos datos del déficit fiscal de Cataluña son ciertos, no se puede discutir la legitimidad de la petición de un nuevo sistema de financiación’ para la Generalidad. Y ha añadido:
    ‘Si es cierto el incumplimiento por parte del Gobierno español -de este y de los anteriores- de lo que establecen las leyes sobre financiación de la Generalidad y las inversiones del Estado en Cataluña, entonces no tan solo es legítimo pedir un nuevo sistema de financiación, sino que es comprensible que muchos deseen una hacienda propia, lo que popularmente se llama tener la caja y la llave. Pero habrá que velar para que esta propuesta no sea una estrategia política para dividir a la ciudadanía ni lleve escondidos otros intereses políticos’.
    ‘Tal vez esta propuesta provoca, en algunos de vosotros, dudas sobre la compatibilidad con vuestra condición de cristianos; tal vez consideráis que es una propuesta insolidaria; tal vez teméis que pueda ser motivo de conflicto con el Gobierno español o con los ciudadanos de otras CCAA; tal vez sois partidarios de una mejor financiación pero no del pacto fiscal que propone el actual Gobierno [autonómico]‘, ha planteado el prelado, que ha trasladado a sus feligreses que tienen ‘todo el derecho’ a plantearse y valorar estas cuestiones.
    Y él mismo ha dado respuesta a las dudas sugeridas:
    ‘Ha de quedar bien claro que tener la caja y la llave no quiere decir necesariamente ser insolidario y que el querer mayoritario de los ciudadanos de Cataluña no debería de ser fuente de conflicto con nadie que se denomine demócrata, porque los demócratas respetan siempre las decisiones de las mayorías. Desde esta perspectiva, estar a favor del pacto fiscal es compatible con las convicciones cristianas’.
    La Virgen, “nacida en un país ocupado y oprimido”, entiende las esteladas
    Pero por si su posición no había quedado clara en la epístola, Novell ha decidido hacerlo en la homilía de este domingo. Con las principales autoridades locales presentes en la catedral de Solsona, el obispo ha lanzado un mitin político en toda regla, aprovechando la convocatoria de la manifestación independentista de la Diada.
    Según recoge Nació Digital, Novell ha señalado:
    “María del Claustro, nacida en un país ocupado y oprimido, emigrante por motivos políticos, sabe bien lo que significan estas esteladas[que hay en los balcones de la ciudad]. ¿Qué le hemos de explicar nosotros sobre deseos de independencia política?”.
    La Iglesia “reconoce los derechos del pueblo a la independencia”
    El mitrado ha subrayado que la doctrina social de la Iglesia “reconoce los derechos del pueblo a la autodeterminación y, más aún, a la independencia, como afirmó el papa Juan Pablo II”, y ha recordado la pastoral Raíces cristianas de Cataluña, un texto publicado hace 25 años por la Conferencia Episcopal Tarraconense en el que reivindicaban ‘la identidad nacional de Cataluña’ instando ‘al Estado español’ a respetarla, reafirmaban su ‘ininterrumpida tradición de fidelidad a Cataluña‘, y apoyaban el proceso de ‘normalización’ de ‘la lengua propia del país’.
    También ha hecho referencia al documento que, con el título Al servicio de nuestro pueblo, la Tarraconense presentó en marzo de 2011. ‘Reconocemos la personalidad y los rasgos nacionales propios de Cataluña, en el sentido genuino de la expresión, y defendemos el derecho a reivindicar y promover todo lo que esto comporta, según la doctrina social de la Iglesia’, señala esa pastoral.
    “Los católicos, si lo queréis, podéis ser independentistas”
    Novell ha destacado que “hoy se han manifestado nuevos retos y aspiraciones que afectan a la forma política concreta de cómo el pueblo de Cataluña se ha de articular”, y, aunque ha matizado que “como pastores de la Iglesia no nos corresponde a nosotros optar por una determinada propuesta a estos retos nuevos”, ha subrayado que “defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto inalienable de las personas y de los pueblos, y que busquen con paciencia la paz y la justicia”.
    “Dejádmelo decir más claramente: estar a favor de la independencia de Cataluña es perfectamente legítimo moralmente y, por tanto, los católicos, si lo queréis, podéis ser independentistas”.

    http://www.naciodigital.cat/noticia/46518/xavier/novell/catolics/voleu/podeu/ser/independentistes
    09/09/2012
    Xavier Novell: «Los católicos, si lo desea, puede ser independentistas»
    El obispo de Solsona, acusado de tibio en la cuestión nacional, afirma en la misa de Fiesta mayor: “María del Claustro, nacida en un país ocupado y oprimido, sabe bien lo que significan las estrelladas. ¿Qué le debemos explicar sobre deseos de independencia política? ”
    Ramon Estanque | Actualizado el 09/09/2012 a las 18:15 h
    Archivado en: Sociedad , religión , iglesia , Xavier Novell , cristianismo
    El obispo de Solsona, Xavier Novell, en una imagen de archivo. Foto: Mar Martín.

    En una catedral de Solsona llena a rebosar, y consciente de la presencia en el templo de un gran número de políticos, desde el alcalde de Solsona hasta el presidente de la Diputación de Lleida, y pasando por el presidente del Consejo Comarcal, alcaldes y concejales de la comarca, el obispo de Solsona, padre Xavier Novell, ha salido en defensa de las reclamaciones de la ciudadanía catalana este 11 de Septiembre. Y lo ha hecho mediante un bello y memorable sermón que ha sido muy comentado al salir de misa.
    Tras una primera parte en la que ha glosado la figura de la Virgen, ha recordado que esta se ha convertido en patrona de casi todos los pueblos y países donde ha sido proclamada su fe y, a la vez, localmente, está presente en múltiples advocaciones, como ha dicho, “es de cada pueblo y al mismo tiempo universal”. En la segunda parte del sermón, Novell, a quien se ha llegado a tachar de españolista, ha utilizado un lenguaje más local, y ha destacado la numerosa presencia de banderas y estelades que adornan sus balcones de la ciudad, y afirmó: “María del Claustro, nacida en un país ocupado y oprimido, emigrante por motivos políticos, sabe bien lo que significan estas estrelladas. ¿Qué le debemos explicar nosotros sobre deseos de independencia política? ” A continuación, el obispo ha recordado que pasado mañana en Barcelona una gran manifestación reclamará la independencia de Cataluña y que muchos municipios han modificado sus actos institucionales para poder ser. Ante, pues, de este hecho, Novell ha comentado el papel de la Iglesia. En primer lugar, tal como dice el Concilio Vaticano II, la Iglesia “no es ajena a los gozos, las esperanzas, los llantos y las angustias del hombre de hoy “. En segundo lugar, la doctrina social de la Iglesia “reconoce los derechos del pueblo a la autodeterminación y más aún, a la Independencia, como afirmó el Papa Juan Pablo II
    El obispo de Solsona ha recordado también el documento de Raíces Cristianas redactado por los obispos catalanes hace 25 años que afirmó la existencia de la nación catalana y el derecho a una adecuada estructura jurídico-política que haga viable el ejercicio de los derechos que tiene como nación. El obispo de Solsona ha añadido embargo, que la forma concreta más apta para el reconocimiento de la nacionalidad con sus valores y prerrogativas corresponde directamente al ordenamiento civil, a los ciudadanos a través de las estructuras políticas. Novell ha proseguido explicando que, con motivo de la conmemoración de este documento de los obispos, la Tarraconense se publicó uno nuevo con el nombre de “Al servicio de nuestro pueblo”, en que afirmaban de nuevo que “reconocían la personalidad y los rasgos nacionales propios de Cataluña, y defienden el derecho a reivindicar y promover todo lo que ello conlleva “. Novell ha añadido que “hoy se han manifestado nuevos retos y aspiraciones que afectan a la forma política concreta de cómo el pueblo de Cataluña de articulará “y matizado que” como pastores de la Iglesia no nos corresponde a nosotros optar por una determinada propuesta a estos nuevos retos, pero defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto inalienable de las personas y de los pueblos y que investigaciones con paciencia la paz y la justicia “. Y, por termina, el prelado de Solsona ha sentenciado: “Dejadme que lo dijo más claramente: Estar a favor de la independencia de Cataluña es perfectamente legítimo moralmente y, por lo tanto , los católicos, si lo desea, puede ser independentistas “.

    Una bandera en la fachada del Palacio Episcopal de Solsona Foto: Ramon Lago.

    http://www.alfayomega.es/Revista/2014/872/05_voc.php
    Alfa y Omega > Nº 872 / 13-III-2014 > Ver, oír y contarlo > Ver, oír y contarlo
    La independencia no da igual

    Juan Pablo II, ante la imagen
    de la Virgen de Montserrat, en 1982
    La revista mensual Cristiandad, que está a punto de celebrar su número 1.000, no suele distinguirse por centrar sus artículos y análisis en temas de la actualidad mediática, sino más bien en profundizar en las verdades de la fe, desde múltiples puntos de vista, con un espíritu divulgativo y de gran rigor. Por eso, llama la atención que esta publicación, que el Apostolado de la Oración edita en Barcelona, haya dedicado un número monográfico (el 990) a la posible independencia de Cataluña, a la estrategia del nacionalismo y a las implicaciones para la fe de los católicos que tendría la posible secesión unilateral de esa región española. Con el título Cataluña será cristiana o no será, presenta una batería de artículos y análisis de obligada lectura para todo el que quiera conocer lo que está pasando, de verdad, en Cataluña. Y se pregunta cuestiones como si, por ejemplo, es cierto que el magisterio del Papa Juan Pablo II puede amparar y alentar la independencia catalana, o si de verdad hay tan pocos nexos en común entre Cataluña y el resto de España.
    Una opción con consecuencias
    Cristiandad parte, en su editorial, de una premisa: «Nos parece un error manifiesto sostener que el principio de autodeterminación de los pueblos no es más que un modo apropiado y coherente de participación en la vida política de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. No sólo desde un punto de vista doctrinal no tiene fundamento aquella afirmación, como se demuestra analizando el magisterio de los últimos Pontífices sobre esta cuestión, sino que también los hechos muestran las consecuencias secularizadoras y perturbadoras de la paz social. (…) Algo semejante se puede afirmar del nacionalismo: no es una opción política sin consecuencias para la fe religiosa de un pueblo». Y no lo es, simple y llanamente, por «la naturaleza ideológica del nacionalismo, que exige la fidelidad última de sus fieles, con las consecuencias manifiestamente contrarias a la auténtica tradición religiosa de su historia. La evocación de una historia reconstruida ideológicamente, o la apelación constante a la propia cultura y lengua, no son más que un medio de suscitar una adhesión emotiva a un proyecto político ajeno a estas cuestiones».
    Juan Pablo II, manipulado
    En el número monográfico, el escritor y economista don Jorge Soley Climent hace un pormenorizado análisis de las palabras de Juan Pablo II y de los puntos del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia que sirven a ciertas asociaciones catalanas para justificar la secesión de aquella Comunidad: ¿de verdad el Papa polaco, que alentó la independencia de ciertos países, habría amparado el derecho a la autodeterminación de los catalanes? Soley coge el toro por los cuernos y muestra las «distorsiones y engaños» urdidos por quienes descontextualizan algunas citas del Beato Pontífice: «Juan Pablo II, que vivió en su propia carne el totalitarismo nazi, primero, y comunista, después, nunca habría aceptado que se aplicaran unas palabras suyas sobre una situación de tal gravedad a la Cataluña de principios del siglo XXI, donde, dicho sea de paso, si hay alguien que defienda teorías de superioridad de los pueblos, lo encontraremos entre las filas de los nacionalistas que reclaman la secesión». Y es que «el derecho a la participación política, que puede ejercerse por diversos cauces, en ningún caso puede significar el derecho a declarar extranjeros a una parte de los propios conciudadanos. Negar esa posibilidad no es negar la participación política, sino negar el derecho a excluir a otros conciudadanos de esa participación en la vida política de la comunidad».
    Soley desmonta las premisas nacionalistas con una estrategia simple: ofrecer el texto real de lo que dijo el Papa, dentro de su contexto, y completarlo con otras expresiones de Juan Pablo II sobre los nacionalismos. Así, cuando los independentistas usan frases de su discurso ante la ONU, en 1995, relativas al derecho de las naciones, omiten que en aquel mismo discurso declaraba que «el nacionalismo, especialmente en sus expresiones más radicales, se opone al verdadero patriotismo, y hoy debemos empeñarnos en hacer que el nacionalismo exacerbado no continúe proponiendo con formas nuevas las aberraciones del totalitarismo». O aquel otro ante el Cuerpo diplomático de 1984, en el que afirmó que «hay pueblos que están esperando con impaciencia acceder a la independencia», refiriéndose a Namibia y a Palestina, y en el que alertó de que «países soberanos, independientes desde hace tiempo o recientemente, se ven a veces amenazados en su integridad por la contestación interior de una fracción que llega hasta intentar o reclamar la secesión».
    La historia es como fue
    El número de Cristiandad repasa la historia de Cataluña, a través de los escritos y los hechos de algunos de sus grandes prohombres, como Jaime Balmes, el filósofo Francisco Canals, el rey Jaime I, monseñor Torras i Bages, el abad Oliba, san Enrique de Ossó… y la conclusión, como explicó en un artículo el filósofo José María Petit(publicado en 1979 y recuperado para la ocasión), es que el proyecto nacionalista necesita erradicar la tradición cristiana de los catalanes para construir «una impostura», pues, «para hacer una revolución, como la que se pretende hacer en Cataluña, es preciso negar sistemáticamente toda nuestra realidad, hasta el punto de definirnos como un pueblo que lucha (…) por conservar su identidad, sin decir en qué ha consistido ésta».
    Fraternidad frente a ruptura
    La edición de la revista, que se ha agotado en las librerías de Barcelona y del que se prepara una reedición ante la demanda de los lectores, incluye análisis que evitan la dialéctica de la confrontación, como el de doña Teresa Lamarca, quien explica que, «para solucionar nuestros problemas actuales, es necesario que recuperemos nuestra verdadera identidad, haciendo caso a lo que nos dijo Juan Pablo II: ¡Avivad vuestras raíces cristianas! Sed fieles a la fe católica que ha iluminado el camino de vuestra historia». Sobre todo, porque la propuesta de la Iglesia es garantía de fraternidad, frente a quienes levantan aduanas en el seno de las propias familias.
    A la luz de lo antedicho, qué proféticas y necesarias suenan ahora las palabras de Juan Pablo II, en Montserrat, que Cristiandad lleva a su contraportada: «Desde esta montaña santa, oasis de serenidad y de paz, deseo la auténtica paz mesiánica para todos los hombres, que son hermanos, y que la Moreneta mira con igual amor de Madre, y que encomienda a su Hijo».

    Ante la crisis, solidaridad
    Miércoles, 03 de Octubre de 2012 12:00 | Comisión Permanente |
    Declaración de la CCXXV Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española

    11. Sin embargo, el malestar social y político debería ser para todos un reclamo a la búsqueda sincera del bien común y al trabajo por construirlo entre todos. Este malestar no debería ser alimentado como excusa para la promoción de ningún interés político o económico particular, a costa del interés general, tratando de aprovechar en beneficio propio el descontento o el sufrimiento de muchos. Nadie se debería sentir ajeno al peligro de caer en este grave abuso: ni las personas, ni los grupos sociales, económicos o políticos.

    12. Entre las formas de “caridad social para el fortalecimiento de la moral de la vida pública”, nuestra Asamblea Plenaria se refería en 2006, en la Instrucción pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España, a la que toca las relaciones entre los pueblos de España. Reconociendo, en principio, la legitimidad de las posturas nacionalistas verdaderamente cuidadosas del bien común, se hacía allí una llamada a la responsabilidad respecto del bien común de toda España que hoy es necesario recordar. Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podría entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y política de esa antigua nación que es España. Propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud. Por el contrario, exhortamos encarecidamente al diálogo entre todos los interlocutores políticos y sociales. Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España. Adjuntamos a esta declaración los párrafos de la mencionada Instrucción pastoral en los que se explican estas exigencias morales, que hoy, en la delicada situación de crisis que nos afecta a todos, se presentan con particular urgencia.

    13. Terminamos invitando a la esperanza. Es comprensible que, ante la acumulación de sacrificios y problemas, algunos se sientan tentados de abandonar el espíritu de superación y de sucumbir al pesimismo. Pensamos que, gracias a Dios, son muchos los que resisten a la tentación de culpar sólo a los otros o de la protesta fácil. La conversión nos ayuda a mirar hacia lo que podemos y debemos cambiar en nuestra propia vida. La crisis puede ser también una ocasión para la tarea apasionante de mejorar nuestras costumbres y de ir adoptando un estilo de vida más responsable del bien de la familia, de los vecinos y de la comunidad política. La virtud teologal de la esperanza alimenta las esperanzas humanas de mejorar, de no ceder al desaliento. Quien espera la vida eterna, porque ya goza de ella por adelantado en la fe y los sacramentos, nunca se cansa de volver a empezar en los caminos de la propia historia.

    Anexo
    Sobre los nacionalismos y sus exigencias morales
    De: LXXXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española,
    Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de España
    (23 de noviembre de 2006), números 70 – 76
    70. Creemos necesario decir una palabra sosegada y serena que, en primer lugar, ayude a los católicos a orientarse en la valoración moral de los nacionalismos en la situación concreta de España. Pensamos que estas orientaciones podrán ayudar también a otras personas a formarse una opinión razonable en una cuestión que afecta profundamente a la organización de la sociedad y a la convivencia entre los españoles. No todos los nacionalismos son iguales. Unos son independentistas y otros no lo son. Unos incorporan doctrinas más o menos liberales y otros se inspiran en filosofías más o menos marxistas.
    71. Para emitir un juicio moral justo sobre este fenómeno es necesario partir de la consideración ponderada la realidad histórica de la nación española en su conjunto. Los diversos pueblos que hoy constituyen el Estado español iniciaron ya un proceso cultural común, y comenzaron a encontrarse en una cierta comunidad de intereses e incluso de administración como consecuencia de la romanización de nuestro territorio. Favorecido por aquella situación, el anuncio de la fe cristiana alcanzó muy pronto a toda la Península, llegando a constituirse, sin demasiada dilación, en otro elemento fundamental de acercamiento y cohesión. Esta unidad cultural básica de los pueblos de España, a pesar de las vicisitudes sufridas a lo largo de la historia, ha buscado también, de distintas maneras, su configuración política. Ninguna de las regiones actualmente existentes, más o menos diferentes, hubiera sido posible tal como es ahora, sin esta antigua unidad espiritual y cultural de todos los pueblos de España.
    72. La unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles. Son los dirigentes políticos y, en último término, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, previa información completa, transparente y veraz, quienes tienen que elegir la forma concreta del ordenamiento jurídico político más conveniente. Ninguna fórmula política tiene carácter absoluto; ningún cambio podrá tampoco resolver automáticamente los problemas que puedan existir. En esta cuestión, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás. En todo caso, habrá de ser respetada siempre la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minorías no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos, ni las diferencias puedan degenerar nunca en el desconocimiento de los derechos de nadie ni en el menosprecio de los muchos bienes comunes que a todos nos enriquecen.
    73. La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la unidad política de España. Pero enseña también que, en este caso, como en cualquier otro, las propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada. Todos tenemos que hacernos las siguientes preguntas. Si la coexistencia cultural y política, largamente prolongada, ha producido un entramado de múltiples relaciones familiares, profesionales, intelectuales, económicas, religiosas y políticas de todo género, ¿qué razones actuales hay que justifiquen la ruptura de estos vínculos? Es un bien importante poder ser simultáneamente ciudadano, en igualdad de derechos, en cualquier territorio o en cualquier ciudad del actual Estado español. ¿Sería justo reducir o suprimir estos bienes y derechos sin que pudiéramos opinar y expresarnos todos los afectados?[37]
    74. Si la situación actual requiriese algunas modificaciones del ordenamiento político, los Obispos nos sentimos obligados a exhortar a los católicos a proceder responsablemente, de acuerdo con los criterios mencionados en los párrafos anteriores, sin dejarse llevar por impulsos egoístas ni por reivindicaciones ideológicas. Al mismo tiempo, nos sentimos autorizados a rogar a todos nuestros conciudadanos que tengan en cuenta todos los aspectos de la cuestión, procurando un reforzamiento de las motivaciones éticas, inspiradas en la solidaridad más que en los propios intereses. Nos sirven de ayuda las palabras del Papa Juan Pablo II a los Obispos italianos: “Es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada”[38] por parte de todos. Hay que evitar los riesgos evidentes de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas.
    75. La misión de la Iglesia en relación con estas cuestiones de orden político, que afectan tan profundamente al bienestar y a la prosperidad de todos los pueblos de España, consiste nada más y nada menos que en “exhortar a la renovación moral y a una profunda solidaridad de todos los ciudadanos, de manera que se aseguren las condiciones para la reconciliación y la superación de las injusticias, las divisiones y los enfrentamientos”[39].
    76. Con verdadero encarecimiento nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia, invitándoles a elevar oraciones a Dios en favor de la convivencia pacífica y la mayor solidaridad entre los pueblos de España, por caminos de un diálogo honesto y generoso, salvaguardando los bienes comunes y reconociendo los derechos propios de los diferentes pueblos integrados en la unidad histórica y cultural que llamamos España. Animamos a los católicos españoles a ejercer sus derechos políticos participando activamente en estas cuestiones, teniendo en cuenta los criterios y sugerencias de la moral social católica, garantía de libertad, justicia y solidaridad para todos.
    [37] “Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear no sería prudente ni moralmente aceptable. Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria”: LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, BOCEE 16 (31. XII. 2002) 91-101, número 35.
    [38] Juan Pablo II, Mensaje a los Obispos italianos sobre las responsabilidades de los católicos ante los desafíos del momento histórico actual, 6 de enero de 1994.
    [39] Juan Pablo II, Mensaje a los Obispos italianos sobre las responsabilidades de los católicos ante los desafíos del momento histórico actual, 6 de enero de 1994.

    http://vozpopuli.com/actualidad/39904-cuatro-colegios-que-preside-el-cardenal-sistach-declaran-la-guerra-al-bilinguismo
    Cuatro colegios que preside el cardenal Sistach declaran la guerra al bilingüismo

    Los centros están adscritos a la Fundació Escola, cuyo patronato dirige el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, favorable al “derecho a decidir” en el proceso independentista del Gobierno de Mas. Se niegan a impartir el 25% de las asignaturas en castellano, como les ha reclamado el Tribunal Superior de Justicia catalán.
    NACIONAL | 06-03-2014

    La Iglesia catalana eleva su desafío a la Justicia en el contencioso de la inmersión lingüística. La Fundació Escola de Catalunya, cuyo patronato preside el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha decidido no acatar el auto dictado por el Tribunal Superior de Justicia catalán (TSJC) que insta a cinco colegios cristianos a impartir un 25% de sus asignaturas en castellano. Cuatro de estos centros docentes (Escuela Pía de Sarriá, Escuela Pía de Sabadell, Franciscanos de Vilanova y Mare de Déu del Roser de Barcelona) pertenecen a dicha fundación. El otro es el Instituto Alba del Vallés, de Sant Fost de Campsenteless.
    La sección quinta de la sala contencioso-administrativa del (TSJC) emitió cinco autos a finales del pasado enero donde atendía las reclamaciones de otras tantas familias, que exigen una educación bilingüe para sus hijos. El TSJC quiso así garantizar una “presencia amplia del catalán como lengua vehicular sin que el castellano se vea reducido a una utilización marginal”.
    Contra estas resoluciones se podía recurrir ante el mismo tribunal, “aunque sin perjuicio de que se deba ejecutar el fallo de forma inmediata”. Para ello, dio de plazo un mes desde la fecha de notificación del auto, periodo que vencerá en unos días.
    Sin embargo, estos colegios han optado por rebelarse contra la Justicia y piensan alargar este litigio en los tribunales el mayor tiempo posible. La Fundació Escola de Catalunya colgó este miércoles en su página web un comunicado en el que informa de haber presentado por cada centro los escritos que solicitan la personación en la causa tanto de la dirección del colegio como de la asociación de madres y padres de alumnos. Además, han pedido la nulidad de las actuaciones y la suspensión del fallo del TSJC.
    La fundación sostiene, en tono combativo, que “no se prevé, por ahora, cambiar el normal desarrollo de la actividad académica de los centros ni sus usos lingüísticos”
    De momento, el TSJC ha aceptado la personación de una de las escuelas afectadas, la Escuela Pía de Sarrià de Barcelona, que presentará en breve su recurso al auto dictado por el alto tribunal catalán. Los otros colegios están a la espera de que el TSJC responda a sus escritos y, en caso de que finalice el plazo sin que el tribunal se haya pronunciado, informarán a los jueces de “las dificultades para ejecutar el auto y de otras circunstancias, reiterando la voluntad de los titulares de los colegios y de las AMPA de presentar su recurso”.
    Así, en tono combativo, la fundación sostiene que “no se prevé, por ahora, cambiar el normal desarrollo de la actividad académica de los centros ni sus usos lingüísticos”. Añade que confía, mediante dicho recursos y otras actuaciones jurídicas, en “mantener el modelo lingüístico que se ajusta plenamente a aquello que fija la legislación educativa catalana”. “Ello es en todo momento lo que hemos defendido, puesto que es el modelo que garantiza la cohesión social”, concluye el escrito.
    La Generalitat ve extralimitación
    La Fundació Escola Cristiana cuenta con el respaldo de la Generalitat de Artur Mas, que también se ha personado en la causa, argumentando que el TSJC “se excedió en sus funciones” al obligar a los colegios a impartir un 25% de las materias en castellano. Los nacionalistas mantienen que es el Ejecutivo regional el organismo competente para determinar el uso de las lenguas en la enseñanza.
    Además, Sistach y otros prelados catalanes apoyan el actual modelo educativo de la Generalitat, que tiende hacia el monolingüismo. El arzobispo cardenal de Barcelona ve con buenos ojos la inmersión, ya que, a su juicio, “evita la segregación escolar, favorece la cohesión social y consigue buen conocimiento del castellano y catalán”. A todo ello, se une que los obispos catalanes ya han dejado caer que su posición será favorable a la secesión en el supuesto de que se celebre la consulta. Si bien Sistach comparte el “derecho a decidir”, su prelado auxiliar, Sebastià Taltavull, ha sugerido que la Iglesia catalana “estaría al lado del pueblo catalán” si opta por la independencia.

    http://www.alertadigital.com/2013/01/03/los-separatistas-catalanes-ya-hacen-publicas-sus-intenciones-si-logran-la-independencia-asesinar-a-los-que-se-sienten-espanoles/

    Los separatistas catalanes ya hacen públicas sus intenciones si logran la independencia: Asesinar a los que se sienten españoles
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    Sostuvo Enrique de Diego en este mismo medio que, de conseguir la independencia, el primer objetivo de los separatistas catalanes sería el aniquilamiento de quienes no pensaran como ellos y fue objeto de toda una campaña de desollamiento en la prensa catalana. No ha tenido que transcurrir mucho tiempo para que sus advertencias hayan sido ampliamente avaladas por los mismos separatistas. Se han hecho pocos estudios de sociología sobre el separatismo. Al comienzo de la transición se hizo uno, curiosamente, sobre Ermua, donde después sería concejal el mártir Miguel Ángel Blanco. Reflejaba ese extraño fenómeno, denominado maketo, por el que andaluces y extremeños se convierten en discípulos de Sabino Arana y juegan a ser más separatistas que nadie.
    Los separatistas, desde entonces, han degenerado mucho. El odio les ha ido corrompiendo moralmente y produciendo un regreso muy acusado a una especie de caverna de degradación humana, en lo ético y en lo estético. La estética batasuna, que empezó a imitar a los escoceses de Braveheart, en lo peinados, y que incide en una regresión medieval, se ha tornado simplemente sucia. Semblantes tortuosos, con miradas torvas y corazones ennegrecidos por el odio y la cobardía, que se instalan en la pertenencia a una tribu.
    Hay una élite acomodada que ha hecho del separatismo una coartada para la corrupción. Esto es muy acusado, por ejemplo, en los Pujol, donde Oriol ha salido, en corrupto, al padre; los Roca, los Millet o personajes tan degenerados como Duran i Lleida –misterio que haya sido el político más valorado en España, puro síndrome de Estocolmo- y Carod-Rovira, pero la base separatista, tanta catalana como vascongada, ha hecho un proceso de regresión a la barbarie.
    Por de pronto, no procrean. Este es un problema nacional general, pero es aún más acusado en el separatismo, cuya tribu, tan identificada con el global de la especie (ser vasco o ser catalán lo identifican con ser hombre) se está extinguiendo y se extinguirá en el plazo de una generación. El lesbianismo está generalizado entre las etarras. El paisaje de la homosexualidad también es muy general entre los separatistas catalanes.
    El odio ha impuesto el feísmo, la suciedad y la irracionalidad. El separatista es irracional y ocupa el lugar de los nuevos bárbaros. Ya no están acostumbrados a razonar, sino que el odio les ha acostumbrado a la violencia mental y a la dependencia de consignas, en toscas dialécticas amigo-enemigo. Por ejemplo, los separatistas catalanes odian al español y aman al musulmán si habla en catalán o aunque no hable en catalán, porque lo consideran más humano que al español. El musulmán quiere exterminarlos, porque es lo que predica El Corán, pero los separatistas han decidido que incluso eso es preferible a cualquier cosa que suene a España. Les han adoctrinado en las escuelas totalitarias en estos esquemas reduccionistas.
    Exaltación del crimen
    En un twuit, el dirigente separatista Jaume Baiges dice textualmente: “Cuando tengamos estado propio crearemos una oficina de actividades anticatalanas, juzgaremos a personas como el Cañas (Jordi Cañas, diputados de Ciutadans) y las condenaremos a muerte”.
    Lo que puede parecer el estentóreo comentario de un criminal aislado no es sino la constatación del clima de odio que se ha estado incubando en Cataluña a la sombra del poder hegemónico que los nacionalistas han ejercido durante lustros. Muchos nacionalistas catalanes, criminales en potencia, tienen el alma de sepultureros y urge por tanto que el Gobierno actúe de forma expeditiva antes que esa lava de odio termine arrastrándolo todo. Eso o que las Fuerzas Armadas conminen al Gobierno a hacerlo.
    Lo que son amenazas mañana pueden tornarse en irreparable tragedia si no se actúa a tiempo. Son ya muchos los casos y ejemplos clarificadores de las intenciones criminosas de un sector nada desdeñable del separatismo catalán. Contra esa gente no caben diálogos ni paños calientes. Es imperio vencerles y darles un ejemplar escarmiento.
    Por otro lado, nos preguntamos qué más indicios necesita la Fiscalía para actuar de oficio ante esta clara exaltación y apología de la violencia e incluso del genocidio. Recordemos que esa misma Fiscalía fue la que admitió a trámite una denuncia contra el coronel Francisco Alamán Castro por defender la unidad de España y reivindicar la vigencia de las normas constitucionales en aquella comunidad autónoma. Una prueba más del tancredismo de algunos órganos jurisdiccionales y del grado de corrosión moral que se ha instalado en Cataluña.

    http://www.alertadigital.com/2012/09/07/la-iglesia-catalana-tan-podrida-como-todo-lo-demas-el-abad-del-monasterio-de-montserrat-celebra-misas-para-bendecir-la-independencia-de-cataluna/
    Sobre el 07-09-2012 (que es cuando aparece el primer comentario)
    La Iglesia catalana, tan podrida como todo lo demás: El abad del monasterio de Montserrat celebra misas para bendecir la independencia de Cataluña

    Hace unos días, el Monasterio de Monserrat recibió uno de los actos centrales de la llamada “Marcha por la Independencia” de Cataluña. Así, el pasado domingo 2 de septiembre este hermoso centro de culto se convertía en el “altar” del independentismo catalán. Allí se llevaron a cabo actos políticos, se desplegó una señera gigante e incluso se hizo una misa para bendecir la “Marcha por la independencia”. Todo ello con el plácet del abad del monasterio de Montserrat, Josep María Soler, que incluso recibió a una delegación de esta asamblea.
    En el acto se inauguró una placa en recuerdo del paso de la Marcha por Monserrat. De todos es conocido que los Templos de la Iglesia no deben ser usados con fines políticos. Y aún menos cuando los mismos parecen tener poco de evangélicos e ir directamente contra las enseñanzas de los Obispos catalanes, españoles y del Magisterio de los Papas.
    Forcades, en el actoLa estrella del acto fue una religiosa de clausura que para poco por su convento. Convertida en estrella mediática en Cataluña y asidua a las tertulias televisivas, la monja Teresa Forcades subió a la tribuna para pedir la independencia de Cataluña. En el acto rseñado, aseguró entre decenas de señeras que “la independencia es un proyecto de diversidad” comparándola incluso con la “pluralidad de la Trinidad Cristiana”. Forcades citó incluso el Antiguo y el Nuevo Testamento para justificar que la independencia es un paso para garantizar la diversidad en el mundo.
    La benedictina que vaga sin control por parroquias barcelonesas del mismo modo que por los estudios de televisión no ha dudado en numerosas ocasiones en romper la doctrina católica sin ser reprobada por el arzobispo Sistach ni por su superiora en Montserrat. Su primer gran momento de gloria a escala nacional se produjo durante la crisis de la gripe A (vídeo, aqui). Como una activista radical grabó varios vídeos contra las vacunas alcanzando así espacios en informativos y en diarios de tirada nacional.
    A partir de ese instante se convirtió en un icono del feminismo radical, como muestran sus propias declaraciones, desde el cual justifica incluso justifica el aborto allá por donde se la invita, sin distinción de fronteras, bajo la mención -hasta eso le lleva su fiebre nacionalista- del “derecho a la autodeterminación”, a lo que añade la falsa alusión al del “aborto seguro”. Todo ello sin ningún tipo de problema. Así, en TV3 afirmó que el aborto no es un crimen porque no es otra vida, sino algo que forma parte de la madre. Pero lo más grave se produjo cuando aseguró que ha sido Dios quien ha puesto el feto en la madre y que por tanto le corresponde a ésta decidir.
    Dirígete al Abad a través de Enraizados
    A través de una alerta de la asociación Enraizados, voz católica en la vida pública, los ciudadanos se están dirigiendo al Abad de Monserrat, Josep María Soler, pidiéndole que evite que el Monasterio sea usado con fines políticos y para ampliar información.
    En la carta tipo propuesta por Enraizados para enviarla al abad se señala:
    Estimado Abad de Monserrat:
    He tenido conocimiento del uso el pasado mes de agosto del Monasterio de Monserrat por la llamada “Marcha por la Independencia” de Cataluña.
    Por la presente le solicito que nunca más un Templo y unas instalaciones que deben estar al servicio de Dios y de los católicos y de todos los hombres de buena voluntad que necesitan escuchar la voz de paz y solidaridad del Creador, sea usada con fines políticos partidistas y menos aún que atenten contra el Bien Común de catalanes, españoles y europeos, alentando un nacionalismo insolidario y egoista.
    Recuerde en palabras de Dawson “que nuestra generación ha sido constreñida a comprender cuán frágiles e insustanciales son las barreras que separan a nuestra civilización de las fuerzas destructoras. Sabemos ahora que la barbarie no es un mito pintoresco o el recuerdo semi olvidado de una etapa primitiva de la historia, sino una realidad siniestra y subyacente que puede irrumpir con fuerza devastadora tan pronto como la autoridad moral de la civilización haya perdido su dominio”.
    En estos momentos de grave quiebra moral es una absoluta falta de responsabilidad y de caridad cristiana querer abrir divisiones entre los habitantes de Cataluña, el resto de España y el resto de Europa. La Iglesia debe iluminar, nunca añadir confusión y desestabilización a la ya delicada situación. Alentar un nacionalismo egoísta es alimentar de nuevo el monstruo que originó las grades calamidades de siglos anteriores.

    Nació Digital: Xavier Novell: «Els catòlics, si voleu, podeu ser independentistes»
    http://www.naciodigital.cat
    El bisbe de Solsona, acusat de tebi en la qüestió nacional, afirma en la missa de Festa major: Maria del Claustre, nascuda en un país ocupat i oprimit, sap bé què signifiquen les estelades. Què li hem d’explicar sobre desitjos d’independència política?

    http://WWW.LIBERTADDIGITAL.COM/SOCIEDAD/2012-08-28/DEL-MONASTERIO-DE-MONTSERRAT-A-LA-INDEPENDENCIA-1276467022/
    UNA MONJA, ESTRELLA DEL NACIONALISMO
    Del monasterio de Montserrat hacia la independencia
    Una monja de clausura, feminista y proabortista, adalid del independentismo catalán. Acto por la independencia en el monasterio de Montserrat.
    Teresa Forcades, en el acto independentista | Vilaweb
    Javier Lozano Seguir a @Lozano_Javier 2012-08-28
    Camino a la independencia a través de un ansiado protagonismo mediático. El independentismo político en Cataluña y el nacional-progresismo eclesial han encontrado un nuevo eslabón y un referente mediático de lo más curioso. Una monja, benedictina para más señas, se ha convertido en todo un icono de la independencia de Cataluña. Y mientras tanto el abad de Montserrat se ha subido al carro para quemar sus últimas naves y así poder convertirse en el sustituto del cardenal Martínez Sistach en Barcelona.
    El pasado domingo el monasterio de Montserrat se convirtió en la tribuna del independentismo catalán. Allí se llevaron a cabo actos políticos, se desplegó una señera gigante e incluso se hizo una misa para bendecir la “Marcha por la independencia”. Y todo ello con el plácet del abad del monasterio de Montserrat, Josep María Soler, que incluso recibió a una delegación de esta asamblea.
    Sin embargo, la estrella del acto fue una religiosa conventual que para poco por su convento. Estrella mediática en Cataluña y asidua a las tertulias televisivas, la monja Teresa Forcades subió a la tribuna para pedir la independencia de Cataluña.
    Esta religiosa, que debería vivir en clausura, aseguró entre decenas de señeras que “la independencia es un proyecto de diversidad” comparándola incluso con la “pluralidad de la Trinidad Cristiana”. Forcades citó incluso el Antiguo y el Nuevo Testamento para justificar que la independencia es un paso para garantizar la diversidad en el mundo.
    Feminista y adicta a los medios
    La benedictina que vaga sin control por parroquias barcelonesas del mismo modo que por los estudios de televisión no ha dudado en numerosas ocasiones en romper la doctrina católica sin ser reprobada por el arzobispo Sistach ni por su superiora en Montserrat.
    Su primer gran momento de gloria a escala nacional se produjo durante la crisis de la gripe A. Como una activista radical grabó varios vídeos contra las vacunas alcanzando así espacios en informativos y en diarios de tirada nacional.
    A partir de ese instante se convirtió en un icono del progresismo. De hecho se ha declarado feminista e incluso justifica el aborto. Todo ello sin ningún tipo de problema. Así, en TV3 afirmó que el aborto no es un crimen porque no es otra vida sino algo que forma parte de la madre. Pero lo más grave se produjo cuando aseguró que ha sido Dios quien ha puesto el feto en la madre y que por tanto le corresponde a ésta decidir.
    El abad que quiere ser obispo
    El otro personaje en liza aunque en un segundo plano es el abad de Montserrat. Sin acaparar el protagonismo mediático de Forcades, Josep María Soler siempre ha estado del lado más nacionalista y es uno de los representantes de esta corriente eclesial. De hecho, es uno de los candidatos de dicho sector para sustituir al cardenal Sistach, que ya presentó su renuncia.
    En este sentido, Soler se sabe candidato y no ha dudado en contentar a todos aquellos que le han postulado aunque tampoco debe excederse en sus formas para no escandalizar en Roma.
    Pero su historial le delata. Firme defensor del Estatuto catalán también apoyó la prohibición de los toros en Cataluña y se alineó a favor de la regulación del aborto.
    Montserrat vuelve a convertirse en la cuna del nacionalismo. Lo político y lo eclesial vuelven a unirse aunque cada vez con menos estrellas mediáticas: una monja mediática que busca protagonismo y un abad que busca su última oportunidad de ser obispo. Por suerte, los vientos en Roma soplan distintos que en la montaña barcelonesa, donde estos personajes aún pueden deambular y hablar con total libertad sin ser reprendidos por sus superiores.

    Aquí empezó, ya de una forma descaradamente pública, el desmadre herético de los obispos catalanes.

    http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=8688
    17/03/11
    Los obispos catalanes aseguran que Cataluña tiene rasgos nacionales
    Los obispos catalanes han asegurado que Cataluña tiene rasgos nacionales propios, lo cual implica su «derecho a reivindicar y promover todo lo que ello comporta», según la doctrina social de la Iglesia. Las manifestaciones de los prelados están recogidas en el documento «Al servicio de nuestro pueblo», de 23 páginas, para conmemorar los 25 años del texto «Raíces cristianas de Cataluña».
    17/03/11 7:10 PM | Imprimir | Enviar

    Ver también
     «Los obispos catalanes dan alas al nacionalismo», por el P. Tomás de la Torre
    (EP/InfoCatólica) En el capítulo relacionado con la identidad colectiva, de los cinco de que se compone el documento aprobado por la Conferencia Episcopal Tarraconense, los obispos defienden que “en el contexto europeo y mundial actual, el pueblo catalán quiere y puede ofrecer su contribución desde su especificidad, arraigado en su historia, su cultura y su lengua milenarias”.
    A su juicio, “los derechos propios de Cataluña, así como de todos los pueblos de la tierra, están fundamentados primariamente en su propia identidad como pueblo”.
    Los prelados constatan que actualmente se han manifestado retos y aspiraciones en el territorio, que afectan al ámbito político y la relación de la comunidad con el resto de España, aunque como pastores de la Iglesia señalan que no les corresponde optar por una determinada propuesta.
    Con todo, defienden la “legitimidad moral” de todas las opciones políticas que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos, y que busquen con paciencia la paz y la justicia.
    En el documento, destacan la “urgencia” de reavivar las raíces cristianas de Cataluña y de impulsar iniciativas evangelizadoras para el bien del país, de su cultura y, sobre todo, de todas las personas que viven allí.
    Además, rememoran el contenido de todo el mensaje que lanzó Benedicto XVI en su visita en noviembre a Barcelona, para dedicar al culto la Sagrada Familia, del arquitecto catalán Antoni Gaudí, al que también dedican un apartado.
    Precisamente el Santo Padre, durante dicha visita, hizo siempre referencia a las autoridades nacionales, autonómicas y municipales, reconociendo implícitamente de esa manera que la comunidad autónoma de Cataluña pertenece a la nación española.
    Autocrítica
    El texto también cuenta con un espacio para la autocrítica, en que los obispos declaran ser “conscientes de las carencias y los errores” cometidos como miembros de la Iglesia, y por los que piden perdón. No obstante, también piden que la sociedad sea consciente “del papel insustituible que ha tenido la Iglesia y el cristianismo en la historia milenaria de Cataluña”.
    El documento, que también concede un capítulo a los retos de la inmigración y la crisis, concluye con un llamamiento a la “primavera del espíritu” de todo el pueblo cristiano de Cataluña.

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