Actualidad Artículos Externos

LA DEBACLE DEL SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN

 

La Confesión, Reconciliación o Penitencia, es un Sacramento que instituyó el Señor Jesús al decir: ¨lo que aten y desaten en la tierra, será atado y desatado en el cielo¨(Mateo 18:18) y, ¨Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». (Juan 20 del 21 al 23).

Este sacramento al decir de algunas personas católicas está perdiendo toda su eficacia como momento para recibir la Gracia de Dios. Esto es lamentable, ya que, al parecer, las últimas generaciones de sacerdotes y los que se preparan actualmente en los seminarios de todo el mundo, han recibido y reciben, una formación muy deficiente con relación a temas como el pecado (mortal o grave y venial), cielo, infierno, purgatorio (dogmas de fe) y el tema de aconsejar sobre el pecado que el penitente confiesa.

Esto ha hecho que se presenten diversas situaciones que hemos venido recopilando en conversaciones con personas de mucha oración, católicos practicantes que se sorprenden ante el silencio, la negación del pecado como tal, la tergiversación de actitudes humanas abiertamente pecaminosas y la falta de capacidad espiritual, intelectual y humana, cuando no excesivamente humana, de quien escucha la confesión. Voy a enumerar solo algunas situaciones reales para que usted vea en que vamos:

1.- Padre buenos días.

El sacerdote no responde el saludo y hace ademán (gesticula) que la persona hable.

Padre es que caí en el pecado XXXXXXXXX, dice el penitente.

El sacerdote en absoluto silencio levanta su mano derecha da la bendición y hace además que desocupe el confesionario porque hay más gente.

(Sucedió en la basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, principal santuario mariano de Colombia)

2.- Padre buenos días.

Responde el sacerdote buenos días, y agrega cuénteme que sucede……

Padre es que caí en XXXXXXXXX, dice el penitente.

Tranquilo todos tenemos derecho a hacerlo. No entiendo porque la Iglesia dice que eso es pecado. Si todos tenemos derecho a hacerlo. Y repite es un DERECHO.  Siga haciéndolo y cada vez que se sienta mal acérquese a la Confesión para que esté tranquilo.

Esto traduce: Peque, pero peque en paz. Es un derecho suyo.

(Sucedió en el Seminario de los Salvatorianos en Bogotá)

3.- Padre buenos días.

Responde el sacerdote buenos días y espera a que la persona hable…..

Padre es que caí en XXXXXXXXX, dice la penitente, y agrega: padre es que yo soy muy pecadora…

No. La interrumpe el sacerdote sin permitir que narre sus faltas. No se trate así. Recuerde que el Papa (Francisco) ha dicho y ¨quién soy yo para juzgar¨. Si nadie la puede juzgar: ¿Usted porque se juzga de esa manera?

(Nota: ¿Entonces que función tienen ahora el Sacramento de la Confesión?)

4.- Padre buenas tardes.

Responde el sacerdote buenas tardes y espera a que la persona hable…..

Padre es que caí en XXXXXXXXX, dice la penitente.

Tranquila. Eso es pecado en la medida en que usted crea que lo es. Si usted cree que no lo es o lo es, será solo una decisión suya. Procure pensar que no es pecado y se sentirá mejor.

(Nota: La relativización del pecado al 100%)

Cuatro situaciones que nos sirven como ejemplo e ilustración de nuestra nota. Advierto que el pecado es el mismo en los cuatro momentos descritos confesados a cuatro sacerdotes diferentes.

¿Qué sucede con la Confesión?

Se supone, y es así,  que la Confesión es un momento de encuentro íntimo con Dios y con un sacerdote ¨in persona Cristhi¨. Pero se ha deformado al punto de que se escuchan expresiones como las escritas anteriormente (excesivamente humanizadas) y no las de un sacerdote que conozca y defienda la Sagrada Doctrina Católica.

El penitente quiere escuchar que puede salir de su situación de pecado, recibir sugerencias inspiradas por el Espíritu Santo y no simples racionamientos humanos. Opiniones personales de un hombre que funge como sacerdote, que es ordenado, pero que, a lo mejor, le tiene pereza a la confesión o no ha entendido la trascendencia de este Sacramento que devuelve la gracia de Dios al penitente.

La Confesión era el principal trabajo diario del Padre Pío. Él hacía este trabajo mirando dentro de los penitentes. Por ello, no era posible mentirle al Padre Pío durante una confesión. El veía dentro del corazón de los hombres. A menudo, cuando los pecadores eran tímidos, el Padre Pío enumeraba sus pecados durante la confesión.

El Padre Pío invitaba a todos los fieles a confesarse al menos una vez por semana. Él decía:

«Aunque una habitación quede cerrada, es necesario quitarle el polvo después de una semana.»

En el sacramento de la confesión, el Padre Pío era muy exigente. Él no soportaba a los que iban a él sólo por curiosidad.

Un fraile contó: Un día el Padre Pío no dio la absolución a un penitente. Luego le dijo:

 «Si tú vas a confesarte con otro sacerdote, tú te vas al infierno junto con el otro que te de la absolución». El entendía que el Sacramento de la Confesión era profanado por los culpables frente a Dios.

Es verdad. También hay penitentes que van de parroquia en parroquia buscando un sacerdote que les avale el pecado. Esta es una pésima práctica que suma pecados. A Dios no se le engaña. El todo lo ve y todo lo sabe. No pretendas engañarlos porque siempre perderás.

El sacramento no es solo hablar con el sacerdote. Hay que hacer previamente un examen de conciencia, propósito de la enmienda, tener contrición de corazón (arrepentimiento), confesar los pecados de palabra, y cumplir la penitencia que le fuere impuesta. Cumpliendo estos cinco requisitos del sacramento se recibe la Gracia de Dios. Es la única forma.

El penitente no va a buscar tranquilidad al confesionario, a buscar consejo, a buscar absolución de las culpas, todo por aparte. Todo esto se logra solo si nuestra actitud es sincera con Dios en persona del sacerdote y no manipulamos o justificamos nuestras culpas, que es otra tentación en la que podemos caer fácilmente.

Los dos extremos, tanto el de los sacerdotes mal preparados, que no creen en el sacramento, como el de los penitentes manipuladores son terribles para la salvación de las almas. En ambas situaciones pierden el sacerdote y el penitente. El santo Padre Pío de Pietralcina confesaba 18 horas diarias y afirmaba que ese es el sacramento más importante de todos.

Yo creo que no existe sacramento, ni gracia de Dios, ni presencia de Dios, cuando algunos de los dos protagonistas de este Sagrado Encuentro erra en su misión. Por eso es una debacle.

Confesémonos con sinceridad y exijamos respetuosamente ser escuchados, aconsejados y catequizados con la verdad de la sana y Sagrada Doctrina Católica. No con las ideas personales desviadas y acomodadas de cada sacerdote, en aras de un supuesto discernimiento (relativismo) que a veces no tienen y que es promovido desde las más altas esferas de la Iglesia, presentada como falsa misericordia.

David de Jesús.

About the author

mm

Como Vara de Almendro

info@comovaradealmendro.es

.

1 Comment

  • En una ocasión fuí a un retiro; y ahí el Sacerdote dijo lo siguiente:
    «Hay hombres que no se confiesan y mujeres que se confiesan mucho; y yo me quedo con las mujeres que se confiesan mucho.»
    Por mi parte,¡me quedo con los hombres que se confiesan mucho!!!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.