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La división es un grande pecado!!!

Written by padre.elias

Aprendimos desde niños que la Iglesia es: una, santa, católica y apostólica. De esa verdad tan hermosa y profunda, por estos tiempos va quedando poco. Esta imagen es el reflejo de lo que está pasando.

El árbol representa la Iglesia que es una. Los  cuatro cardenales que presentaron los dubia al Papa, están en la parte más segura del árbol porque están cimentados en la doctrina. El Cardenal Walter Kasper que es un hereje está cortando la rama en la que están, creyendo que sus interpretaciones son las verdaderas y se van a ir al piso los tres.  El decano de la Sacra Rota Romana, Monseñor Vito Pinto, grita, llamando cismáticos a los cuatro cardenales.  Ya sabemos que amenazó al Cardenal Burke diciéndole que le pueden quitar el título de cardenal. Como si ser cristiano dependiera de títulos. El Cardenal Burke no le tiene miedo a esas amenazas, como el mismo lo dijo: «Le tengo miedo al juicio de Dios».  Y el Papa Francisco de espaldas a los que le están pidiendo explicaciones y de los cuales además es su pastor. Se siente muy seguro donde está sentado y es la parte más frágil de la rama.

Esta caricátura me ha inspirado para hablar de la división que estamos viviendo y es que es un gran pecado. Es un dolor muy grande para el Señor que quiere la unidad.

Hoy me detendré en la segunda lectura del Apóstol San Pablo a los Corintios.

El texto del capítulo 1 va de los versículos 10 al 13 y termina luego en el 17.  Para entender bien es necesario recordar algunas cosas de los versículos precedentes.  El domingo pasado era el saludo del Apóstol Pablo a la comunidad y en la que le recordaba a todos la llamada a la santidad que hemos recibido de Cristo.

De los versículos 4 al 10 vemos palabras de elogio por parte del apóstol para la comunidad. Eso me hace pensar en toda la riqueza espiritual y doctrinal de la Iglesia, no sólo con la vida de los santos sino con todos los escritos que nos han dejado y con todo lo que han escritos los padres de la Iglesia. En Jesús hemos sido enriquecidos en palabras y conocimiento.  Es triste ver que hoy por parte de tantos sacerdotes y pastores no se enseña la doctrina de la Iglesia. Hoy salió una entrevista que concedió el Papa al periódico el Pais de España y en todo lo que dice habla de política, y como siempre criticando a la misma Iglesia llamando a muchos de sus miembros: gente que vive en la mundanidad. Creo que el oficio de un Papa es confirmar a los hermanos en la fe, como hizo el Señor y no uno que está apuntando todo el tiempo contra sus mismos sacerdotes y obispos.

En las palabras de San Pablo se nos dice que a los que esperamos la Revelación de Nuestro Señor Jesucristo, ya no nos falta ningún don divino. Entiendo en estas palabras todos los dones que ha recibido la Iglesia y que los deben enseñar a la gente. Pero parece que hoy vamos detrás de novedades y hemos olvidado anunciar con fuerza y claridad la Palabra de Dios.

Con toda la belleza y profundidad de la Iglesia no hay razón para tanta confusión.

San Pablo nos exhorta a ser unánimes en el hablar y que no haya entre nosotros divisiones. Qué lejos estamos de esto cuando vemos obispos, cantra obispos y cardenales contra cardenales.  Yo mismo criticando al Papa puede parecer que estoy creando división pero no es contra el Papa que es una realidad que caracteriza a los católicos, es contra Francisco porque claramente vemos que está enseñando cosas que no corresponder a la sana doctrina y que contradice en muchas cosas a la misma Palabra de Dios. De hecho, oro por él aunque me cuesta, pero tiene también un alma para salvar y el Señor ha derramado su sangre en la cruz para salvarnos. Somos nosotros los que desde nuestra libertad acogemos o rechazamos su salvación.

Yo creo que el Papa Francisco es solo la punta del Iceberg de todo un plan que hay detrás de los que quieren destruir a la Iglesia.

«Y no haya entre vosotros divisiones; a que estéis unidos en una misma forma de pensar y en unidad de criterios» (1 Co 1,10)

En la Santa Iglesia católica no se puede seguir diciendo: «Yo soy de Kasper», «Yo soy de Burke». Ni Kasper, ni Burke, ni Robert Sarah, ni siquiera el Papa Francisco, fueron crucificados por nosotros. Sólo Jesús subió la la Cruz por nosotros y a Él debemos seguir. Obviamente para no caer en los mismos errores de los protestantes que no aceptan el Magisterio, nosotros sí lo aceptamos y seguimos y les creemos a los que siguen verdaderamente a Cristo.

Nos pueden dar todos los argumentos más convincentes que existen para persuadirnos que debemos saber interpretar en el mundo de hoy la Biblia y que debemos acomodarnos al tiempo presente. Les decimos que no porque creemos en lo que nos dijo San Pablo: «Porque Cristo me envió a predicar el Evangelio, y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo». (1 Co 1, 17).

Padre Elías

 
 
 

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